Opinión

  • | 2001/09/03 00:00

    LAUREANO ACUÑA

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El espectaculo protagonizado por este edil durante la elección de la nueva junta directiva del Concejo de Barranquilla no podía ser más lamentable: levantó por los aires su escritorio, puñeteó, vociferó y se enfrentó con su colega Eduardo Pulgar en una disputa que tuvo que intervenir la policía. No parecían dirigentes políticos sino pandilleros callejeros.
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