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Opinión

  • | 2017/08/08 15:00

    Lecciones de Venezuela

    Lamentable situación de Venezuela. Falla de partidos conduce a otras opciones. Populismo. Riqueza no es garantía de progreso. Socialismo de Estado conduce a la dictadura y al fracaso económico. El socialismo no se impone con riqueza ni con armas. Las constituciones limitan a los gobernantes no a la inversa.

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La lamentable situación del vecino país de Venezuela, en donde la polarización entre Gobierno y oposición se radicaliza diariamente, se encarcela a opositores y se coarta la libertad de expresión, los gobernantes monopolizan el poder y desconocen la voluntad mayoritaria y, el desabastecimiento y la inflación afectan inmisericordemente a la ciudadanía; debe servir para aprender lecciones y no repetir indeseables errores.

La falla de los partidos políticos tradicionales que no supieron o no pudieron satisfacer las expectativas de la sociedad, que se convirtieron en élites dispensadoras de subsidios y prebendas burocráticas, que no pudieron construir una propuesta de futuro, puede ser la causa para que el pueblo venezolano optara por una alternativa diferente, la del coronel Hugo Chávez, que cambió la Constitución y realizó un relevo en la dirigencia. Lección número 1: Si los partidos políticos no están a la altura de la sociedad, esta buscará nuevas opciones.

Como cualquier opción, nueva o vieja, en un régimen democrático, debe obtener el mayor número de votos, entonces, el riesgo consiste en no caer en propuestas populistas, esto es, decir al pueblo lo que quiere oír, a pesar de la improbabilidad de cumplir lo prometido. Lo fácil es acudir a propuestas tales como el reparto equitativo de la riqueza, a la guerra de clases, y a la utopía. Lección número 2: La forma fácil de ganar las elecciones es el populismo.

La vecina nación de Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo, una inmensa riqueza natural. Esta situación se puede convertir en una verdadera maldición, cuando el Estado y su burocracia se apoderan en forma ineficaz de estos recursos y fijan las reglas de su reparto, mientras que se desincentiva la empresa privada, la competencia, la inventiva y el trabajo. Así se logra la terrible paradoja de la escasez en la riqueza. Lección número 3: La riqueza natural no es garantía de progreso.

La caída del muro de Berlín y la desintegración de la URRS demostraron que el socialismo era una formula deficiente, que el Estado era incapaz, y que la concentración de poderes económicos y políticos generaba monstruos incontrolables. Es cierto que la fórmula capitalista también tiene deficiencias, pero la mezcla de controles estatales con el ánimo de lucro, han logrado equilibrios y efectos positivos. Lección número 4: El socialismo estatizado conduce a la dictadura política y al fracaso económico.

La pretensión de establecer un nuevo modelo socialista, dentro y fuera de Venezuela, a partir del reparto de la riqueza petrolera, no solo es ingenua y equivocada, sino que dio la oportunidad a Cuba de ganar influencia en un país del continente, sin la vieja y fallida estrategia de la guerra de guerrillas revolucionaria, que propició durante el siglo pasado. Lección número 5: El socialismo estatizado no se impone con riqueza ni con armas.

Por último, en Venezuela ha habido elecciones, unas para elegir miembros de la Asamblea Legislativa, y otras para elegir miembros a una Asamblea Constituyente. En las primeras se desconoció la mayoría de la oposición, en las otras se impuso la voluntad gubernamental. No hay democracia si no hay alternancia en los cargos de poder. Lección número 6: Las constituciones limitan a los gobernantes. No los gobernantes hacen constituciones a la medida de sus circunstancias.

La situación de Colombia es muy diferente a la Venezuela. Si bien es cierto que los partidos políticos son débiles y muchas veces inconsistentes, logran cumplir con muchas dificultades su papel. Ahora bien, ningún país está libre de caer en propuestas “populistas”, sin embargo, el debate político deberá ilustrar a los ciudadanos sobre las verdaderas posibilidades de las propuestas que se presenten. Colombia no tiene una riqueza natural similar a la de Venezuela, por lo tanto, requiere de la diversidad empresarial, del emprendimiento y de la iniciativa privada, en mucha mayor proporción. Algunos pensamos que el socialismo de Estado y la abolición de la propiedad privada, no son hoy fórmulas válidas, en cambio, un Estado regulador con moderadas intervenciones en la Economía, puede ser la fórmula acertada.

En fin, que el lamentable experimento en Venezuela de implantar un modelo socialista, a partir de la riqueza petrolera, nos sirva de lección para mejorar la calidad de la política, para fortalecer los partidos, para aprender a discernir el populismo, para mantener la alternancia en el poder, para preservar la iniciativa privada y la economía de mercado, y para ejercer el poder de reforma de la Constitución, más allá de las situaciones de coyuntura.

*Abogado Constitucionalista

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