Jueves, 19 de enero de 2017

| 1997/07/07 00:00

LEMOS: DE LAGARTO NO POR FAVOR

LEMOS: DE LAGARTO NO POR FAVOR

La decisión de Carlos Lemos de aceptar la vicepresidencia de Ernesto Samper fue tremendamente polémica. Mientras para algunos era la entrega de un hombre vertical, para otros, particularmente quienes lo conocemos bien, era por el contrario una garantía de que el país que no se siente representado por Samper adquiría un padrino en este gobierno. Pero a partir de ahí, mientras el primer grupo, el de la tesis de que Lemos se entregó, ha agravado su opinión, los del segundo grupo, el de los que queremos y respetamos a Carlos Lemos, hemos tenido que hacer malabarismos mentales para no modificar la nuestra. Porque lo de padrino, pocón, pocón: es muy relativo lo que un vicepresidente de la República puede hacer en una crisis como esta desde la embajada en Londres. Hasta el momento, su participación como vicepresidente en el gobierno Samper se ha limitado a media docena de declaraciones, porque afortunadamente Lemos no es un hombre acostumbrado a hablar por los codos. Por ejemplo, manifestó una posición vertical frente al tema de la extradición, que poco sirve para efectos prácticos, por su escasa o nula incidencia o poder de convicción sobre el Congreso. También salió a defender a Guillermo Alberto González, más como amigo que como ministro de Defensa. En esa ocasión dijo que su renuncia le parecía injusta porque podía conducir al país a la creación de un "cartel de la moral", pero inmediatamente después se curó en salud diciendo que "tal vez en lo del cheque sí hubo un error de su parte".Sobre el tema de la paz ha criticado la única propuesta que hay sobre el tapete, la de la creación del Consejo Nacional de Paz, pero alguna idea mejor, o no la tiene, o la tiene guardada. Ha defendido la consulta liberal, lo que yo no sé qué tan apropiado sea proviniendo del vicepresidente de todos los colombianos, y no solamente del país liberal. Ha dictado conferencias internacionales criticando la descertificación a Colombia, que por muy buenas que hayan sido Lemos es un intelectual de la política, siempre actualizado, me consta, en las últimas tendencias ideológicas del mundo_ poco o nada han contribuido a mejorar la imagen del país en el exterior. Ah. Y ha adquirido cuota en el gabinete.Y pare de contar. Desde luego, fue muy claro al aceptar su nombramiento, porque Lemos es hombre de una sola pieza, en el sentido de que no lo movía "ninguna ambición personal ni política distinta a la de servirle a mi país". Y yo le creo. Pero el problema radica precisamente en eso, en lo de "servirle al país", teniendo en cuenta que la vicepresidencia en Colombia es, como el tamal tolimense, un invento a medio inventar: ¿Cómo es que le debe servir al país un vicepresidente? Desde luego, más puede hacerlo desde Bogotá que desde Londres. Pero en la forma como Samper lo 'importó' desde Inglaterra existe el peligro de que, a fuerza de no tener muy claro qué es lo que hay que poner a hacer a Lemos, terminen lagartizándolo. Primero lo pusieron al frente de algo muy rimbombante llamado 'Consejo Nacional de Transparencia y Garantías Electorales', con el que se pretendía utilizar a Lemos para descartar las justificadas sospechas de la falta de imparcialidad de este gobierno frente a las elecciones que se avecinan. Y digo 'lagartizarlo', porque en este comité lo iban a sentar con Saulo Arboleda, un ministro de Comunicaciones que, si ni siquiera puede darle garantías a su propio sector, menos puede dárselas al resto del país. Y digo 'lagartizarlo' también, porque un comité de garantías electorales no puede estar compuesto en su totalidad por funcionarios del gobierno cuya imparcialidad, precisamente, es la que está siendo cuestionada. Pero entonces sucedió lo obvio: que los miembros del Consejo Electoral visitaron al Presidente a Palacio para recordarle que las garantías de las elecciones, por mandato constitucional, las daban precisamente ellos, que constituyen un organismo independiente del gobierno. Y entonces al Presidente le tocó inventarle un nuevo oficio a Lemos. Ahora le crearon el 'Consejo Permanente de Seguridad y de Elecciones', para que se encargue de la integridad de los candidatos, como una especie de guardaespaldas venido a más. Y para ello el Estado le entrega un formidable instrumento en defensa de la democracia: pólizas de seguro de vida para los candidatos, que no garantizan ni que los elijan, ni que no los maten. Mientras manosean de esta forma al vicepresidente, ahora que Samper sí está pudiendo gobernar por cuenta de que terminó el período de su enjuiciamiento, se está evidenciando algo gravísimo: que Samper sigue sin gobernar. Particularmente en el tema de la violencia, de la seguridad, de la guerra y de la paz nunca se había visto un gobierno más despistado, más desangelado, más angustiado, más improvisador. En el plano internacional vamos de mal en peor. En el tema económico ya 'bailan rock' las sospechas de que el déficit tiende a agravarse por la forma como el gobierno está gastando plata a manos llenas, para asegurar la sucesión presidencial. El Banco Mundial nos advierte que nos aproximamos a un abismo. Las peleas de la semana son la de los gremios con el Congreso y la de los militares con el gobierno, lo que agrieta peligrosamente la institucionalidad. Y el común denominador de todo es una escandalosa falta de liderazgo nacional del Presidente, que absuelto y todo, sigue gobernando a un país dividido tajantemente frente a su presencia en el poder.Este repaso, apenas breve, de nuestras penas, nos permite entender claramente que el vicepresidente Lemos sí tiene una labor que cumplir. Pero debe comenzar por impedir que, a su regreso de Londres, su papel en este gobierno quede reducido a una gran lagartería.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.