Domingo, 4 de diciembre de 2016

| 2015/10/31 22:00

Para enlazar las negociaciones de las FARC y el ELN

Para nadie es un secreto que las reivindicaciones agrarias, las aspiraciones de participación política y las demandas de atención a los campesinos cocaleros de las dos guerrillas tienen mucho parecido.

León Valencia Foto: Guillermo Torres

Es muy posible que el gobierno, el ELN y las Farc se estén preguntando cómo entrelazar las negociaciones de paz de las dos guerrillas. La pregunta debió ser más angustiosa en estos días porque a la vez que se lograba un acuerdo entre el gobierno y las Farc para iniciar la tregua bilateral definitiva el 16 de diciembre, se producía la emboscada en la que 12 miembros de la fuerza pública perdieron la vida a manos del ELN.

Las inquietudes abundan. ¿Cómo se garantizará que la confrontación con el ELN no perturbe la tregua definitiva con las Farc? ¿Es posible hacer dos acuerdos de justicia, dos refrendaciones, dos marcos legislativos, dos procesos de desarme y desmovilización?

De puro atrevido voy a recomendar unas medidas para enlazar las avanzadas negociaciones de las Farc con las incipientes del ELN. Me apoyo en una frase que le oí a Nicolás Rodríguez Bautista, comandante del ELN. Decía que se trataba de un solo proceso de paz con dos mesas de conversaciones. ¿Pueden el gobierno y las Farc acoger este criterio? ¿Cómo se haría esto realidad? Propongo cuatro acuerdos.

Uno, parar la guerra también con el ELN mediante una tregua bilateral que pueda utilizar la verificación internacional que acompañará el cese definitivo de las hostilidades con las Farc. El ELN ha dicho reiteradamente que está dispuesto a iniciar las negociaciones tramitando un acuerdo de cese de las operaciones y el gobierno debería cogerle la caña a esta guerrilla. Creo que es muy difícil negociar con el ELN en medio de acciones armadas como las de Boyacá o de grandes ofensivas del Estado contra los elenos. La resistencia que en la opinión pública tuvo la idea de negociar en medio del conflicto en el caso de las Farc se hará más intensa en el caso del ELN.

Dos, para apuntalar las negociaciones con el ELN se está gestando una mesa social. El gobierno debería facilitar que la Marcha Patriótica y las organizaciones sindicales y sociales que han acompañado las negociaciones con las Farc participen en este proceso y debería, igualmente, darle un gran impulso a este escenario para que vaya creciendo en la sociedad y en la opinión pública el apoyo hacia la paz. Las Farc por su parte podrían llevar a ese espacio algunos puntos políticos y sociales que se dejaron en el congelador en La Habana. En medio del protagonismo de la sociedad civil se puede avanzar con mayor rapidez hacia un solo evento de refrendación de los acuerdos.

Tres, las instancias de dirección del ELN deberían comprometerse a estudiar cuidadosamente uno por uno los acuerdos de La Habana y definir qué parte de esos compromisos acogen como propios. Se trataría de negociar a partir de lo ya negociado con las Farc para evitar repetir las discusiones y alargar innecesariamente las conversaciones. Para nadie es un secreto que las reivindicaciones agrarias, las aspiraciones de participación política y las demandas de atención a los campesinos cocaleros de las dos guerrillas tienen mucho parecido.

Cuatro, una delegación del ELN debería participar en el tramo final de las negociaciones de La Habana. Tendría la función de observar las discusiones y los acuerdos que se están realizando en temas claves como la concentración de los combatientes para dar curso al cese definitivo de las hostilidades, el plan para el desarme de todas las estructuras y el sistema de seguridad para el tránsito de las guerrillas a movimiento político. No se trataría de una delegación con poderes para discutir y comprometer la firma del ELN en estos acuerdos. Estos delegados tendrían la función de escuchar lo que se discute en La Habana y llevar al seno del ELN información de primera mano sobre los protocolos con los cuales el gobierno y las Farc pondrán fin a la confrontación.

Lo más natural, lo más lógico, es que el ELN se proponga desarrollar una negociación autónoma, realizar un proceso largo como el de las Farc y hacer valer su imagen y sus reivindicaciones. Tiene una historia profunda y propia, tiene a figuras emblemáticas como el cura Camilo Torres Restrepo, tendrá el acompañamiento de muchos obispos y sacerdotes en su búsqueda de la paz. Pero estas particularidades también pueden brillar en medio de unas negociaciones enlazadas con el proceso de La Habana.

Sé que al gobierno y a las Farc les resultará muy difícil apartarse del libreto que han desarrollado hasta el momento y que mirarán estas sugerencias como una complicación más en las ya complicadas conversaciones de La Habana. Pero creo que deben intentar unos puntos de encuentro entre las dos negociaciones y deben hacerlo ahora en medio del ambiente positivo que se generará una vez anuncien la apertura de la mesa con el ELN.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.