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Opinión

  • | 2015/03/14 22:00

    Todos contra todos en la campaña de Bogotá

    No habrá menos de cinco candidatos con buena votación en esta campaña por la capital.

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Ha fracasado la pretensión de polarizar la campaña por la Alcaldía de Bogotá. A principios del año 2014, cuando el uribismo obtuvo una gran victoria en las elecciones parlamentarias en la ciudad y el alcalde Gustavo Petro afrontaba su destitución, cundió la idea de que la disputa por la Alcaldía tendría como protagonistas a un candidato del Centro Democrático y a uno de la coalición del gobierno Santos. Se decía que la mala gestión de Petro sacaría de la contienda a la izquierda.

Después, cuando Clara López, en la primera vuelta presidencial, se alzó con una gran votación y en las encuestas apareció en la punta de favorabilidad para Bogotá, David Luna prendió las alarmas y propuso una coalición de todos los partidos, incluyendo el Centro Democrático, para atajar a la izquierda. Todos contra la izquierda era la consigna. Había allí un dejo odioso de estigmatización y exclusión.

Las pretensiones se han venido al suelo. Todo indica que la campaña por la principal plaza electoral del país tendrá no dos, sino varios protagonistas, representativos de distintas corrientes políticas y de diversas franjas de la población. Será una campaña reñida y apasionante. Una contienda que hará honor al electorado bogotano tan rebelde, tan libre, tan de opinión, que fue capaz de dar un apoyo ferviente a Gaitán, a la Anapo en sus buenos tiempos, al M-19, a independientes como Mockus y Peñalosa y a diversos candidatos de la izquierda.

Es cierto, Clara López ha tenido un gran arranque en las encuestas y tiene en su haber a una masa de activistas y funcionarios públicos que se han beneficiado de las últimas administraciones de la ciudad; pero Rafael Pardo está organizando una campaña consistente y cuenta, para empezar, con el respaldo de La U y el Partido Liberal; Francisco Santos no ha tenido, hasta el momento, una gran aceptación en los sondeos de opinión, pero sería un error de los demás candidatos subvalorar el arrastre electoral del Centro Democrático y la imaginación de este sector político para producir sorpresas electorales.

La alianza entre Enrique Peñalosa y Cambio Radical no es para nada desdeñable, en la pasada campaña electoral Peñalosa, Galán y Luna pusieron más de 900.000 votos; tampoco se puede descartar la irrupción en la disputa de Marta Lucía Ramirez quien sacudiría el tablero político de la capital. Es seguro también que el Partido Verde escogerá entre Carlos Vicente de Roux y Antonio Sanguino su candidato, y que Hollman Morris persistirá en su propósito de representar a sectores del progresismo en la campaña.

Seguramente, hasta la inscripción de candidatos, habrá varios intentos por establecer acuerdos y disminuir el número de contendientes, pero es improbable que estas tentativas fructifiquen. Hacerse contar en un potencial de más de 4 millones de votantes es muy importante para cualquier partido político; además, dada la dispersión de la votación, un candidato que pueda reunir el 30 por ciento de los sufragantes tiene grandes posibilidades de ganar.

A Cambio Radical le interesa tener candidato en Bogotá pensando en la campaña presidencial de Germán Vargas Lleras en 2018; lo mismo le sucede al Partido Liberal que ha dicho que tendrá a alguien de sus filas en el certamen presidencial; el Partido Conservador sabe que tendría un chance muy importante de ganar si logra convencer a Marta Lucía; al Centro Democrático no le resultaría fácil desmontar a Francisco Santos aun si entra al juego la candidata conservadora; y a la izquierda siempre le es muy difícil concurrir unificada a las contiendas electorales. En estas condiciones no habrá menos de cinco candidatos con buena votación en esta campaña por Bogotá.

En los primeros meses la campaña girará alrededor de la evaluación de la gestión de Petro. No menos de tres candidatos pondrán allí el acento para minar la credibilidad de los candidatos de la izquierda. Pero pronto se darán cuenta de que el electorado se fija más en las personas y en las propuestas que en la corriente política que representan; se percatarán también de que Petro, a pesar de sus graves errores en la administración, ha consolidado el electorado de la izquierda en los estratos uno, dos y tres de la población con sus apuestas de inclusión social.

Al final los candidatos tendrán que meterse de lleno al debate sobre la movilidad, la seguridad y el papel de la ciudad en el posconflicto; la equidad, la inclusión y la educación; el medioambiente y el modelo de ciudad, que son los temas que angustian a un electorado que no traga entero y que, precisamente por ello, no se presta para polarizaciones artificiales y para perversas maniobras electorales.

Nota: Feliz con el desescalamiento del conflicto. Cese unilateral del fuego de la guerrilla y cese de los bombardeos por parte de las Fuerzas Militares, era lo que venía pregonando desde hace meses.
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