Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 2015/11/27 11:00

Aunque la violencia sigue… tenemos leyes, muchas leyes

En un país con muy altas tasas de violencia de género el movimiento por la defensa de la integridad de la mujer ha logrado hitos importantes, principalmente en el ámbito jurídico, que es preciso destacar como avances.

Ana María Araos Foto: Archivo particular.

Este 25 de noviembre conmemoramos el Día de la no violencia contra la mujer y, como el resto del año, todos salimos a las calles o manifestamos nuestro reproche a todo tipo de acto violento en contra de ellas, o de nosotras. En un país con muy altas tasas de violencia de género el movimiento por la defensa de la integridad de la mujer ha logrado hitos importantes, principalmente en el ámbito jurídico, que es preciso destacar como avances. Se ha logrado sacar el problema de la violencia contra la mujer del ámbito doméstico y abordarlo como un problema de política pública, eliminando todo tipo de justificaciones y atenuadores como el estado de ira o intenso dolor, que por mucho tiempo justificó el crimen pasional. Se ha alcanzado cierta igualdad formal ante la ley, así como la creación de leyes específicas para mujeres, orientadas a la protección y la discriminación positiva. Se ha movilizado esfuerzos desde la sociedad civil y el estado para empoderar a las mujeres en el ejercicio de sus derechos y se ha tipificado el feminicidio como un delito particular.
                                                                                 
En síntesis se han hecho leyes, muchas leyes.      
                                                         
Sin embargo, en Colombia en 2014 murieron 1.007 mujeres por ser mujeres.  El 11,52% es decir 116 mujeres fueron asesinadas por su pareja o expareja.
 
¿Por qué? De acuerdo con el enfoque de cultura ciudadana, las normas formales o leyes solamente logran regular el comportamiento humano de forma efectiva cuando hay normas sociales en armonía con las reglas formales, cuando la cultura soporta y da legitimidad a la ley.


*Ana María Araos, Directora de Planeación de Corpovisionarios.
 
En relación con la violencia contra la mujer, la cultura y las normas sociales aún distan mucho de estar en armonía con el tipo de leyes que se promueven. Desde las canciones y dichos populares se ponen en evidencia las creencias, justificaciones y validaciones de la violencia contra la mujer. Las rancheras y otros géneros latinoamericanos nos han dejado claro que en el amor hay que sufrir, que amar es poseer, nos sugieren que los hombres son violentos por naturaleza, que el más deseado es el “macho, machito, machote”.
 
Por su parte los dichos reflejan que las creencias predominantes son que en el amor se sufre, que porque te quiero te aporreo que en los conflictos de marido y mujer nadie se debe meter.
 
La encuesta de cultura ciudadana de Corpovisionarios, por su parte, muestra que por lo menos un 6% de la población colombiana está de acuerdo con que “si un hombre golpea a una mujer es porque seguramente esta le dio motivos”.
 
Llama la atención que la prevalencia de esta creencia en mujeres no es nada despreciable pues aproximadamente un 4% de las mujeres que han participado en la encuesta de cultura ciudadana aprueban esta afirmación, justificando así la violencia contra las mujeres.
 
Mientras este tipo de creencias, actitudes y justificaciones culturales prevalezcan, no habrá ningún marco jurídico, ley o castigo que logre evitar la violencia contra las mujeres. Es por eso que el reto es promover un cambio cultural orientado al rechazo social contundente frente a la violencia de pareja, a la apropiación de la creencia de que ni el amor, ni el honor, ni los celos justifican la violencia. Nada justifica la violencia contra las mujeres.

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