Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2009/04/04 00:00

Liberaciones unilaterales simultáneas

Después del esfuerzo para debilitar a la guerrilla, ni la sociedad ni las Fuerzas Militares entenderían que el gobierno le diera gratis un segundo aire.

Liberaciones unilaterales simultáneas

Por fin las Farc dieron su brazo a torcer en el tema del canje humanitario dejando de exigir el despeje de la totalidad de los municipios de Florida y Pradera, según se desprende de su último comunicado. Pero, para la inmensa mayoría de los secuestrados y de los presos de la guerrilla, esto sucede demasiado tarde. Y también lo es para las intenciones de la guerrilla de utilizar el canje con el fin de obtener ganancias políticas y propagandísticas.

En efecto, obnubiladas por su soberbia y su prepotencia, las Farc dejaron pasar frente a sus narices varias oportunidades para haber realizado un canje en condiciones tales que les hubieran significado importantes réditos políticos y publicitarios. Tal vez la mejor ocasión fue cuando el gobierno colombiano aceptó la propuesta de Francia, España y Suiza para realizar un encuentro directo con la guerrilla en una parte de los municipios de Florida y Pradera, bajo control previo de veedores internacionales y sin presencia armada del Estado ni de la guerrilla. Las Farc nunca aceptaron esta propuesta con el argumento infantil y absurdo de que el gobierno la había aceptado primero. Desde entonces mucha agua ha corrido bajo los puentes.

El pulso entre el gobierno y la guerrilla sobre el canje se puede asimilar a una "guerra de espera", que teóricamente se define como un conflicto en el que ambas partes buscan obtener una ganancia mayor cuanto más se prolongue la disputa. En esta "guerra de espera" el gobierno ganó y la guerrilla perdió. La guerrilla subestimó la capacidad del gobierno para debilitarla a medida que se prolongaba el pulso, y no evaluó bien que la dinámica general del conflicto puso el tiempo en su contra. Y en este modelo quien cede primero, antes de la solución, debe asumir la mayor parte de los costos. Para allá vamos.

El canje hoy es impracticable en las condiciones en que las Farc se lo han imaginado siempre: producto de una negociación directa con el gobierno, realizada en una zona desmilitarizada, que desemboque en un acuerdo protocolario firmado por las partes, con nutrida presencia internacional y con un publicitado acto formal de "canje de prisioneros". En pie de igualdad Estado y guerrilla. Y las Farc proclamando su pretendido estatus de beligerancia.

Esto ya no será posible. Primero, por física sustracción de materia en cada lado. La mayoría de los secuestrados se han fugado, o han sido rescatados por el Ejército, o han sido liberados o asesinados por la guerrilla. Adicionalmente, cerca de 500 presos de las Farc han renunciado a su condición de guerrilleros, anunciaron su abandono de la lucha armada, quieren someterse a la Ley de Justicia y Paz, desean colaborar con las autoridades, y se niegan a ser incluidos en ningún canje humanitario. En esto último hay que reconocer la efectiva labor del ex guerrillero Olivo Saldaña, quien después de cumplir cinco años de cárcel ha hecho méritos suficientes para ser nombrado gestor de Paz.

Segundo, porque el gobierno está imposibilitado políticamente para hacerlo. Después del enorme esfuerzo realizado para debilitar a la guerrilla, restarles más de la mitad de sus combatientes, disminuir en un 70 por ciento su capacidad militar, forzar a la inactividad al 40 por ciento de sus frentes, y afectarles críticamente su capacidad de comando, control y comunicaciones, ni la sociedad ni las Fuerzas Militares entenderían que el gobierno le diera gratis a la guerrilla un segundo aire, y menos en época preelectoral.

El cambio de las circunstancias obliga a un cambio en el enfoque del tema. Liberación sí, pero no canje con el modelo de la guerrilla. Más bien liberación con el modelo de Israel. Allá se han liberado en ocasiones centenares de terroristas a cambio de un solo soldado de Israel. Pero sin negociaciones públicas y directas entre el gobierno y los terroristas, y sin la desmilitarización de un solo centímetro de territorio.

En Colombia deberíamos aplicar un esquema parecido que yo denominaría liberaciones unilaterales simultáneas. Esto consistiría en que la guerrilla liberaría en la selva a los 22 uniformados que tiene en su poder, entregándoselos a la Cruz Roja tal y como recientemente lo ha hecho con algunos secuestrados civiles. Y el gobierno, por su parte, simultáneamente excarcelaría a los guerrilleros presos que manifiesten su deseo de ser parte de ese canje, con una lista elaborada por la Cruz Roja Internacional. Sin despeje ni espectáculo mediático. Canje no, liberación sí.

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