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Opinión

  • | 2014/05/07 00:00

    Las excusas reincidentes

    La fuerza pública tiene que entender de una vez por todas que los periodistas no son testigos en su contra.

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El pasado tres de mayo se celebró el día mundial de la libertad de prensa y en Colombia  infortunadamente, la noticia que ocupaba los titulares era la detención arbitraria de la que fue víctima Estaban Vanegas, reportero gráfico de El Colombiano y Q´hubo.

Pero lo más preocupante es que la detención de Esteban no es la primera que ocurre. En lo corrido del 2014 es la tercera vez que la Policía retiene un periodista por cometer el “delito” de registrar con sus cámaras una noticia que todos tenemos el derecho de conocer. 

En el 2012, el periodista Guillermo Quiroz murió en hechos que aún son confusos. Mientras cubría una protesta de trabajadores fue detenido por miembros de la Policía, tras recibir varios golpes al caer de la patrulla en la que era conducido, fue llevado a un hospital donde días después murió. ¿Y qué paso? Lo mismo de siempre. Hubo disculpas públicas y ante su familia se prometió un proceso disciplinario y hoy la realidad es que quienes estuvieron involucrados siguen haciendo parte de la institución, el proceso disciplinario sigue en investigación y para rematar la investigación que llevaba la Fiscalía fue remitida a la Justicia Penal Militar.

Es desafortunado que el director General de la Policía Nacional tenga que salir a pedir excusas públicas cada vez que los miembros de su institución comenten una agresión contra la prensa. Pero es más desafortunado y a la vez vergonzoso, que esas excusas sean una simple repetición rutinaria y que tras los pronunciamientos públicos para limpiar el nombre y la reputación de la institución, no pase nada. Por el contrario, se siguen ignorando las advertencias y solicitudes que se les hace desde la sociedad civil y no se toman cartas en el asunto para demostrar que esa institución en realidad respeta y defiende la libertad de expresión, tal y como lo dicen cada vez que se excusan. 

El 9 de febrero, cuando celebrábamos el día del periodista, se alertó a las instituciones y a la fuerza pública de que en Colombia no existen garantías para cubrir la protesta social. Durante el 2013 los periodistas se convirtieron en los testigos incómodos de las manifestaciones, siendo un blanco para todas las partes participantes. La Policía dijo que abrió procesos disciplinarios a quienes se vieron involucrados en los ataques, pero no han llegado a término y en todo caso las sanciones que se han interpuesto no son contundentes.

¿Qué más  tiene que pasar para que pasemos de los mea culpa a los hechos? ¿Cuántas agresiones más hacen falta para que el Estado y la sociedad entiendan que el trabajo periodístico debe protegerse? Ni siquiera la muerte de Quiroz sirvió para que tomaran escarmiento.

La fuerza pública tiene que entender de una vez por todas que los periodistas no son testigos en su contra, la prensa está en la escena noticiosa para que  podamos encontrar las noticias que nos interesan cuando prendamos el radio, el televisor o abramos el periódico. Y ello por supuesto incluye que podamos saber lo que ocurre en el desarrollo de una protesta social. Sin importar que lo que se muestre deje mal parados a los policías.

*Abogada. Asesora legal de la Fundación para la Liberad de Prensa.
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