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Opinión

  • | 2013/12/05 00:00

    ¿Sanciona o cancela licencias la Aeronáutica por malos servicios aéreos?

    Por ser empresas privadas no quiere decir que puedan ser un libro cerrado. Todos sus movimientos deben ser del dominio de la opinión pública.

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Lo sucedido la semana pasada en el Puente Aéreo es un buen ejemplo para analizar las meridianas líneas que se marcan a la hora de asumir la empresa privada responsabilidades que pueden afectar el bienestar público. 

No fue un asunto de poca monta. La ministra de Transporte se puso al frente, pues percibió el tamaño del problema que afectaba y enardecía al público. El director de la Aeronáutica no tuvo otra salida; sintió el deber de hacer presencia en el sitio donde ocurría la hecatombe; era lo mínimo. Pero, no se quedó atrás el doctor Villegas. Sintió un compromiso con su conciencia. ¿Qué mensaje de productividad se envía a los mercados en donde las horas no alcanzaban a producir resultados para calmar la desesperación del público? Oportuna fue la pregunta de la respetada ministra de Transporte, que se ha caracterizado por hacer presencia en los sitios donde las firmas concesionarias no responden a la altura. Cuestionó la participación de la empresa en Wall Street. 

Fue necesario el desplazamiento de la cúpula del transporte en Colombia para generar ideas que tranquilizaran y apaciguaran los ánimos. Estos hechos merecen una ventilación con sus verdaderas causas. No es suficiente la sola identificación de las fallas humanas. También llegó la hora de usar una tecnología que permita un monitoreo meteorológico en tiempo real que pueda ser observado por los usuarios. 

En este sentido es urgente el concepto y la participación del Ideam. De igual forma, no sólo se debe contar con el registro de los instrumentos de las naves. También es indispensables registros satelitales los cuales deben ser administrados por la Aeronáutica, es ella como autoridad, la que debe soportar las decisiones sobre las operaciones. A nivel de operaciones marítimas y navales es el Centro de Investigaciones Oceanográficos e Hidrográficas (CIOH), el que apoya los zarpes de los busques. 

La Aeronáutica está en deuda en mostrar los registros climáticos lo cual debe hacer en conjunto con el Ideam. En los actuales momentos las aeronaves, los instrumentos de navegación, la modelación climática y los sistemas de protección, han alcanza el suficiente desarrollo que permite sortear situaciones adversas. Ahora, es de esperar que los instrumentos y el mantenimiento de la flota se cumplan en los tiempos y estén en los niveles óptimos.

Así las cosas, esperemos el anuncio público de las razones (de todo tipo) que impidieron las operaciones. Ideal que se pueda observar y evaluar el nivel de probabilidad y de riesgo (en asuntos meteorológicos) en la afectación de la estabilidad de las naves.

Casos como este son una muestra del desgaste que vienen sufriendo muchas  empresas privadas después de aceptar la responsabilidad de servir a la ciudadanía.  El asunto no debe mirarse por el hecho de ser pública o privada. El concepto no sólo se debe considerar desde lo institucional, también a nivel de funcionarios.

Pero, sobre el tema es importante hacer una precisión. Por ser empresas privadas no quiere decir que puedan ser un libro cerrado. Todos sus movimientos deben ser del dominio de la opinión pública, pues prestan servicios al público el cual es el principal afectado.

Los hechos ocurridos llaman a reflexionar. Es por ello que considero adecuado citar dos escuelas del pensamiento económico.  La primera, aquella que se creó alrededor de la Nueva Escuela Clásica en los años setenta. Esta escuela concibe el mundo como un sitio en donde se piensa racionalmente. Además, piensan que los mercados por si solos logran su propio equilibrio. Más aun, quieren convencer a cada uno de los participantes diciendo que sus actuaciones son racionales y por ello se puede llegar al bienestar general.

Pero, al mismo tiempo construyen un contexto espurio con el fin de llevar el pensamiento de los agentes a una falacia que logre fundamentar lo inapropiado de la intervención del Estado en los asuntos privados. Afirman que no hay ninguna razón para pensar que las empresas no están dispuestas a ajustar sus precios si con ello mejora el bienestar. En consideración a esta primicia suponen que los precios se ajustan de manera natural para igualar la oferta y la demanda; en consecuencia no deben existir excesos de demanda.

La segunda, la Nueva Escuela Clásica o los nuevos keynesianos. Ellos no creen que los mercados por si sólo ofrezcan las condiciones adecuadas puesto que no facilitan la información y en últimas mantienen precios rígidos toda vez que ello les implica costos relativamente mayores.

Respetados lectores, ¿cuál de las dos escuelas representa mejor la coyuntura del servicio citado?

*Profesional en Ciencias Navales
Magister en economía
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