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Opinión

  • | 2011/09/10 00:00

    Lo que la Fiscalía nos debe

    Es posible que la embajada norteamericana haya sido sobrepasada por la malicia indígena y que todo esto haya sucedido a sus espaldas.

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De un tajo, la Embajada de Estados Unidos en Colombia cuestionó la veracidad del artículo de The Washington Post en el que se asevera que la administración Uribe habría utilizado parte de los recursos y equipos tecnológicos destinados para la lucha antinarcóticos y terrorismo en la operación criminal que terminó espiando y difamando a miembros de las altas Cortes, periodistas y grupos de opositores. En un escueto comunicado, calificó la información de "incorrecta" e insistió en que esa misión diplomática "no ha participado de manera alguna en este tipo de irregularidades ni ha tenido información al respecto".

Los primeros en no creer en esa declaración fueron los demócratas, quienes ya pidieron una investigación. En cambio, aquí, el tema ha pasado de agache en los medios a pesar de que en su momento la posibilidad de que se hubieran utilizado dineros y equipos gringos en las 'chuzadas' del DAS surgió como una realidad hasta cierto punto incuestionable, que incluso puso en peligro la asistencia que los norteamericanos le daban al DAS, según lo afirman varios wikileaks de la época.

Sin embargo, lo curioso es que la Fiscalía de Iguarán no inició una investigación formal de ese tema, a pesar de que funcionarios como Marta Leal, la subdirectora de Operaciones de Inteligencia del DAS -considerada hoy una de las testigos más importantes con que cuenta la Fiscalía en el proceso que adelanta por las 'chuzadas' del DAS-, dijo en una de sus primeras declaraciones ante la Procuraduría, días después de que SEMANA destapara el escándalo de las 'chuzadas', que los equipos con que ella trabajaba "estaban todos supervisados por la embajada norteamericana".

Marta Leal tuvo a su cargo un grupo especial de trabajo denominado Utac (Unidad Técnica Antiterrorista) cuyos equipos en su mayoría eran suministrados por la embajada norteamericana. Ese era solo uno de los grupos que tenía a su cargo y desde esas plataformas después se supo que se hicieron varias de las 'chuzadas'. "Este grupo cuenta con un equipo de ubicación y de triangulación de coordenadas para celular…", afirma Leal en su declaración ante la Procuraduría y más adelante agrega que "hay otro equipo en calidad de préstamo de la embajada norteamericana para interceptación de Avantel y que como garantía del uso específico de estos equipos en la lucha contra el terrorismo hay un funcionario destinado permanentemente por la embajada que vela por su debida utilización…".

Posteriormente Leal confiesa que ella interceptó ilegalmente a los opositores del gobierno de Uribe y que lo hizo atendiendo lo que le decían sus inmediatos superiores. Después vendrían las confesiones de Lagos y Tabares, que ratifican lo que confesó Leal. Sin embargo, la Fiscalía nunca les preguntó qué equipos usaron ni ahondó en si los funcionarios de la embajada estaban al tanto de lo que ellos estaban haciendo.

El otro problema que tiene la embajada norteamericana es que hay evidencias distintas a las citadas por el Post de que esos dineros y esos equipos norteamericanos terminaron siendo usados para espiar y difamar a los opositores de Uribe. Hay un memorando del director antisecuestro del DAS, con fecha del 14 de junio de 2007 dirigido a Jorge Lagos, entonces subdirector de Contraingeligencia que dice lo siguiente: "De acuerdo a lo dispuesto por la dirección del departamento y de acuerdo con las políticas de seguridad democrática, pongo a disposición la información arrojada de las interceptaciones comprendidas desde el 01 de mayo al junio 13 del presente año, como se ha venido realizando. De los blancos, Gustavo Petro y Wilson Borja". De nuevo, si la Fiscalía en su momento hubiera investigado más el tema de la propiedad de los equipos, se hubiera dado cuenta de que esa subdirección antisecuestro del DAS hacía sus interceptaciones a través de la plataforma Esperanza, que es financiada por el gobierno norteamericano. O que en la Subdirección de Desarrollo Tecnológico, desde donde se habrían realizado varias de las interceptaciones ilegales, había un aparato Tiger Fish, en calidad de préstamo de la Embajada de Estados Unidos, utilizado para interceptar celulares.

La decisión de los congresistas demócratas de iniciar una investigación va a poner de presente todas las falencias que tuvieron nuestra Fiscalía y nuestra Procuraduría en su momento. En este país, donde pasan cosas tan absurdas, es posible que la embajada norteamericana hubiera sido sobrepasada por la malicia indígena y que todo esto hubiera sucedido a sus espaldas. Lo que sí es más difícil de sostener es la tesis de que los equipos que se usaron de manera indebida no eran norteamericanos. Porque hasta donde se sabe, eran los únicos que el DAS tenía.
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