Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2010/11/27 00:00

    Lo inhabitual

    En el caso de Uribe, tenemos frescos los desafueros de su gobierno. En el de Maza, siempre nos pareció muy sospechoso su empeño en desviar las investigaciones por la muerte de Galán hacia un señor Hazbún que murió por esa falsa acusación.

COMPARTIR

Cuenta Rudyard Kipling en alguno de sus cuentos que un señor le preguntó a su fiel criado de muchos años:

—¿Qué harías si te dijeran que todo ha sido descubierto?

Y el fiel criado le respondió sin vacilar:

—Huiría, señor. Porque podría ser cierto.

No recuerdo qué hizo entonces el señor. Supongo que tuvo que matar a su fiel criado, por si acaso, sin preguntarle siquiera qué era aquello tan terrible que hubiera podido ser descubierto. El recuerdo del cuento me vino al leer que el general Miguel Maza Márquez, antiguo director del DAS, volvió a entregarse por cuenta del asesinato de Luis Carlos Galán, en vez de huir, como acaba de hacer su remota sucesora María del Pilar Hurtado y acaba de recomendarles el ex presidente Álvaro Uribe a sus demás secuaces que hagan todos. Y a Maza la Fiscalía lo acusa de algo más grave que espionaje ilegal o que cohecho: lo acusa de homicidio agravado con fines terroristas. Si se entrega, en vez de huir, tiene que ser por una de dos razones: o bien es inocente, y confía en el funcionamiento de la justicia, que en tal caso lo absolverá; o bien es culpable, pero confía en que la justicia no funcione, como es lo habitual en Colombia (tanto es así que hasta el ex presidente Uribe lo dice sin empacho), y en consecuencia lo absolverá también. Esa es, por otra parte, la razón por la cual no ha huido el propio Uribe: confía de lleno en la Comisión de Absoluciones de la Cámara que debe juzgarlo y, como es lo habitual, absolverlo.

¿Lo habitual? Pero es que están sucediendo en Colombia cosas poco habituales. Esos inesperados arrebatos de conciencia del Procurador. Esos todavía más inesperados arrebatos de sensatez política del nuevo presidente Juan Manuel Santos. Temo -por ellos- que tanto Uribe como Maza se estén equivocando.

Porque de su culpabilidad me cabe poca duda. En el caso de Uribe, todavía tenemos frescos los desafueros de su gobierno: y aunque todavía no haya pruebas ni confesiones de parte, todos tenemos la íntima certidumbre de que el responsable final de esos desafueros -espionajes, cohechos, corrupciones- es el ex presidente mismo. En el caso de Maza, siempre nos pareció a muchos -y así lo escribí aquí mismo en su día- enormemente sospechoso que se hubiera empeñado en desviar las investigaciones sobre el asesinato de Galán hacia la cabeza de un inocente señor Hazbún, que acabó preso y sufrió un infarto por cuenta de esa falsa acusación, y murió por ella. A un antiguo ministro que tuvo el valor de rendir testimonio a favor de la inocencia de Hazbún le hicieron un misterioso atentado que casi lo mata, por lengüilargo.

Lo habitual había sido siempre eso: acusaciones falsas a inocentes, investigaciones desviadas, absoluciones prefabricadas: hay que recordar que el único ex presidente colombiano juzgado y condenado por el Congreso (acusado de una vaga "indignidad", y no de los muchos delitos concretos que había cometido desde su cargo en compañía de otros altos funcionarios y oficiales militares), el general Gustavo Rojas Pinilla, fue prontamente absuelto por otro tribunal. Por eso no es de extrañar la postura arrogante del ex presidente Uribe, que se sabe intocable por la misma razón que tuvo Rojas: la de que había cómplices. En cambio sí parece algo temeraria la del general Maza. Pero bueno: es que fue director del DAS durante muchos años. Se ve que sabe muchas cosas que pueden ser incómodas para muchas personas.

De modo que, pensándolo bien, no me atrevo a vaticinar lo que va a suceder en los casos de Uribe y de Maza. Y eso tampoco es habitual en estas columnas.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.