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Opinión

  • | 2014/08/03 00:00

    Lo que el fiscal no quiere contestar

    El dossier de Montealegre, cada día es más abultado, y aparecen señalamientos delicados frente a los cuales el señor fiscal no puede seguir guardando silencio.

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Al fiscal general, Eduardo Montealegre, lo picaron los dos bichos que cualquier funcionario judicial nunca debería dejar acercar: la política, por un lado, y por el otro, el afán de lucirse por sus declaraciones y no por sus acciones. Mal rodeado, como está, de un círculo de áulicos que todos los días le dicen que esperan verlo pronto convertido en presidente de la república, Montealegre se comió el cuento y ha convertido la Fiscalía en un lamentable fortín político.

La penúltima edición de la revista Semana se preguntaba si eran excesivos los poderes que Montealegre tenía a la luz de sus tensiones con el ministro de Justicia y algunos otros pulsos que ha sostenido, con el procurador, por ejemplo. 

En el noticiero de RCN la radio, que dirige Yolanda Ruiz y del cual hago parte, fueron formuladas 10 preguntas que nos habría gustado hacerle al aire directamente al fiscal. Lamentablemente, Montealegre resolvió que sólo habla con Yamid Amat y por consiguiente ha sido imposible establecer un diálogo franco con él para preguntarle por su intervención en la elección de magistrados y de contralor general, entre otras.

A mí me preocupa, además de todo lo que se ha dicho, que el dossier de Montealegre, cada día es más abultado, y aparecen señalamientos delicados frente a los cuales el señor fiscal no puede seguir guardando silencio.

La nueva Fiscalía, en su versión burocráticamente agrandada, como denunció la columnista María Isabel Rueda, cuenta con una especie de embajadores del fiscal repartidos por el mundo y con una nómina de asesores externos en la unidad de análisis y contexto que cobran honorarios tasados en cientos de millones de pesos.

El fiscal tiene trabajando en su entidad familiares de políticos y togados, como la esposa del senador Roy Barreras y los frecuentes recomendados del magistrado de la sala penal de la Corte Suprema Leonidas Bustos. En una fiscalía departamental tiene a un pariente del magistrado Alberto Yepes, el mismo que quiere hundir al procurador (¡oh coincidencia!), y me cuentan que en Cauca, la esposa de un candidato a la Gobernación, de la línea del buen amigo del fiscal Jesús Ignacio García, es directora de fiscalías.

No me consta que el interrogatorio que le hizo a la contralora Sandra Morelli se haya basado en chismes de peluquería, como dijo la funcionaria al salir de la diligencia, pero en cambio sí están probadas las reuniones del fiscal para influir en la elección de nuevo contralor, primero alrededor de la candidatura de Edgardo Maya y luego con otro de los candidatos, en vista de que lo de Maya puede naufragar.

Finalmente, me ha llegado una información inquietante en el sentido de que Montealegre estaría disgustado por las pesquisas que adelanta el secretario de Transparencia de la presidencia de la República, Rafael Merchán, frente a temas que tal vez le incomodan demasiado al fiscal.

Doctor Montealegre: por su bien y el del país, sáquenos de dudas frente a todos estos temas. Mídaseles a entrevistas en donde se le pregunte lo que toca y no lo que usted quiera. A la postre, los dos bichos aquellos por los que usted se dejó picar dejan ronchas que son muy difíciles de curar.

En Twitter: @JoseMAcevedo 
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