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Opinión

  • | 2007/05/05 00:00

    Los 15 minutos de Cho

    Entre los analistas de la comunicación sigue abierta la polémica por la transmisión del video del joven surcoreano que protagonizó la masacre de la Universidad de Virginia. Carlos Cortés Castillo da su punto de vista.

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Cho Seung-Hui apunta a la cámara con su pistola, aprieta los dientes y frunce el ceño. Un gesto de odio visceral, una foto espeluznante. Probablemente, la última imagen que vieron las víctimas de Virginia Tech antes de caer fulminadas por el estudiante surcoreano. Una dosis de voyeurismo que el mundo entero tuvo por cuenta del verdugo.
“La decisión de transmitir algunas de las imágenes que nos envió, los videos y las fotos, no fue tomada a la ligera, y entendemos que esto será devastador para quienes perdieron seres queridos en el tiroteo", dijo Meredith Viara, presentadora estrella de Today de la cadena NBC.

Cho planeó con lujo de detalles sus 15 minutos de fama. Después de asesinar a las dos primeras víctimas en las residencias de la universidad, fue a una oficina de correos y envió el paquete a la cadena de televisión. Para muchos, un auténtico 'kit' periodístico: más de 45 fotos, 23 minutos de video y alrededor de 23 páginas escritas. NBC lo recibió en la oficina de Nueva York el martes 17 de abril –un día después de la masacre, ya que fue enviado por servicio expreso– y lo
transmitió al día siguiente.

¿Fue realmente una decisión difícil? ¿Actuó NBC simplemente gobernada por el rating? ¿Se equivocaron los demás medios de comunicación que también difundieron el material? Una vez más, como en el cubrimiento del 11 de septiembre y de la guerra en Irak, se pone en tela de juicio la actuación del periodismo norteamericano.

Los primeros en juzgar la decisión fueron los familiares de las 33 víctimas. La mayoría canceló las entrevistas que tenían pactadas con NBC. Para ellos, se le estaba dando más importancia al asesino que a las víctimas. Los segundos en dar su veredicto fueron los televidentes, quienes buscaron masivamente la mediática ‘confesión’ de Cho. Nadie se movió de NBC.

Después vinieron los analistas. Lo más críticos aseguraron que era más bien un ‘regalo’ póstumo del asesino. La competencia con la cadena ABC es a muerte, y con una mano del más allá, NBC barrió a su contendor la noche del miércoles. Otros sectores –menos sarcásticos– aseguraron que se estaba sublimando la actuación del asesino, y de alguna manera se podía interpretar como una apología de ese comportamiento.

Fueron muy pocos los medios de comunicación que se abstuvieron de emitir las imágenes. Uno de éstos fue la Compañía Canadiense de Radiodifusión y Televisión (CBC). “Para nosotros no fue una decisión tan difícil”, aseguró Tony Berman, jefe editorial, “no queríamos que al final del día la noticia que la gente recordara fuera el caso de un lunático con unos segundos de fama, de manera que hicimos énfasis en las historias de las víctimas y en el tema de políticas públicas, que es en este caso el control de armas”.

Los antecedentes son claros: en septiembre de 2006 una persona fue asesinada y 19 quedaron heridas en un tiroteo en una escuela de Montreal, similar al de Virginia; pocas semanas después ocurrió lo mismo en Pennsylvania, con un saldo de cinco niñas muertas. Y cómo olvidar la masacre de Columbine en 1999 –plasmada en el célebre documental de Michael Moore, Bowling for Columbine–, donde antes de suicidarse dos estudiantes asesinaron a 12 compañeros y una profesora.

La evidencia apunta a que se trata de crímenes que imitan otros crímenes (copycats), y en ese sentido se pone sobre la mesa la influencia que pueden tener los medios de comunicación y entretenimiento en potenciales asesinos, quienes pueden sentirse seducidos por este tipo de historias.
“Ya habíamos visto antes todo eso (refiriéndose a las fotos), desde la ropa de Cho hasta sus poses, en películas como Taxi Driver, Matrix y en filmes de Quentin Tarantino. Él no sólo estaba actuando para la cámara, estaba reciclando actuaciones registradas por otras cámaras”, afirmó Brooke Gladstone en su programa On the media, de la Radio Pública Nacional de Estados Unidos.
Otros analistas respaldaron la decisión de NBC. Para Bob Steele y Jill Geisler, del Instituto Poynter, la cadena hizo las cosas de forma responsable: contactó a la Policía antes de divulgar el material y emitió únicamente una parte de éste. Según ellos, el video es útil para entender la mente de la persona, da respuestas al por qué del hecho y define la textura de la historia.

Desde el 11 de septiembre se intensificó el debate sobre el papel de la prensa en la superación de hechos traumáticos. A través del cubrimiento noticioso, esta labor resulta clave para mover a una comunidad de una situación frágil a una de recuperación de la identidad, y se divide básicamente en tres etapas: establecer seguridad, comprometer a la comunidad en la remembranza y el duelo, y reconectar nuevamente con la vida ordinaria.

Más allá de la polémica decisión, resulta claro que no se puede ‘borrar’ al victimario, desconocerlo como fuente o como parte central de la noticia. La decisión no radica en si se ignora o no, sino en la manera cómo se aborda. Y en este punto quedan preguntas sobre este caso: ¿para qué se mostró el material tantas veces?, ¿por qué en algunos casos se utilizó como gancho publicitario para las audiencias?, ¿de qué manera esto aumentó el trauma de los familiares de las víctimas?

En 1968, el artista norteamericano Andy Warhol dijo: en el futuro, todo el mundo será mundialmente famoso por 15 minutos. Cho tuvo sus 15 minutos. Dolorosos y trágicos, y nada fáciles de olvidar.

*Director de la Fundación para la Libertad de Prensa, FLIP
director@flip.org.co
www.flip.org.co



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