Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2005/06/12 00:00

Los cuarenta principales

El único heredero que aparece, en este país de herederos, es Alejandro Santo Domingo, que no vive ni ha vivido nunca en Colombia

Los cuarenta principales

Estudio con atención la lista de cuarenta futuros 'protagonistas de la historia de Colombia', hoy menores de cuarenta años, que publicó esta revista hace tres semanas. Y me desconcierta.

No por lo que hay en ella, que me parece muy bien. Hay varios abogados y escritores, un científico (bueno: por lo menos tenemos uno), seis músicos (¿seis MÚSI

COS? Sí, seis músicos), y nada menos que catorce políticos profesionales, catorce. De estos últimos, dos son ministros del actual gobierno, y otros tres son viceministros. Y sólo uno, el alcalde indígena de Toribío, es ajeno al sistema.

Así que no es por lo que hay en la lista que ésta me parece desconcertante; sino por lo que no hay. Señaló alguna vez Jorge Luis Borges que se nota que el Corán es un libro árabe en el detalle de que en él no figuran los camellos, que son lo más llamativo que tiene Arabia para cualquiera que no sea de allá: los árabes, de tanto ver camellos, ni siquiera los ven, y no se les ocurre mencionarlos. Me parece que algo por el estilo les debió pasar a mis colegas de SEMANA cuando se sentaron a elaborar su lista: no se dieron cuenta de que los camellos existen.

Por eso no hay en ella, y llama la atención que no lo haya, ni un solo capo del narcotráfico (o hijo de capo del narcotráfico). Ni un solo jefe paramilitar (o hermano menor de jefe paramilitar). Ni un militar. Ni un guerrillero. Ni un cura. Y sin embargo es un hecho que en Colombia, para bien o para mal, en todos esos oficios se encuentran ejemplos de liderazgo más claros, visibles y contundentes que en el gremio de los biólogos o en el de los cantantes de ópera. Tampoco hay en la lista un solo delfín. Quiero decir, eso que en Colombia llamamos un delfín: un hijo de presidente de la República, o un nieto. Lo más cercano a eso que la revista menciona es una nieta de Carlos Lleras que es curadora de un museo: cargo, hay que reconocerlo, de escasa influencia en materia de liderazgo. Y no hay tampoco un magnate de prensa, o sobrino, o sobrino biznieto de magnate de prensa, como tenemos tantos en Colombia: sólo dos miembros de familias dueñas de periódicos figuran en la lista, uno de El País de Cali y otro de El Mundo de Medellín: pero están en ella en calidad de políticos profesionales, y no de herederos de imperios periodísticos.

Y tal vez sea precisamente esa la ausencia más notoria. En la lista de futuros líderes que publica SEMANA no hay herederos, cuando éste ha sido siempre un país de herederos. No hay herederos de fincas (con o sin extinción de dominio), ni de bancos (salvo que se tome en serio la insinuación de que la gerencia del Banco de la República es un puesto que se transmite por vía dinástica), ni de empresas. Porque el único que aparece como tal en la lista, y además la encabeza, y por añadidura tiene una foto el doble de grande que la de cualquier otro, es Alejandro Santo Domingo, heredero del Grupo que lleva su apellido y que es el más grande del país; pero tiene la particularidad, incongruente en alguien a quien se presenta como 'Protagonista de la historia de Colombia en los próximos años', de que no vive ni ha vivido nunca en Colombia, y de que su Grupo está vendiendo todo lo que tiene aquí y yéndose definitivamente del país.

Aunque no sé: tal vez lo que sucede es que SEMANA incluye al joven Santo Domingo en la categoría -que no figura explícitamente en la lista pero es sin duda una de las más importantes y numerosas que ha dado Colombia en las últimas dos o tres décadas- de los emigrantes económicos: esos más de cuatro millones de colombianos que se han ido del país para buscar trabajo en Venezuela, o en España, o, como Santo Domingo, en los Estados Unidos.

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