Domingo, 4 de diciembre de 2016

| 2007/03/24 00:00

Los errores de Gallup

Los errores de Gallup

Hace días formulé unas respetuosas preguntas sobre la reciente encuesta de Gallup. Esa columna ha merecido diversos comentarios. Algunos de apoyo; otros de cordial discrepancia, como los expresados por María Isabel Rueda en SEMANA, Mauricio Vargas en Cambio y Mauricio Pombo en El Tiempo; y por último, decenas de insultos -muchos de ellos enviados desde un mismo sitio- provenientes de quienes consideran que albergar cualquier duda sobre la encuesta de popularidad es una herejía.

En medio de la polémica, la posición más importante es la del encuestador, a quien estaban dirigidas las preguntas. Jorge Londoño, gerente de Invamer-Gallup, escribió una columna de opinión en El Tiempo y me envió dos correos electrónicos. En esos mensajes mantiene la mayoría de sus posiciones, pero también admite que existen confusiones y errores en la presentación de la encuesta. Ya hay algunas conclusiones claras:

1. Se equivocan quienes creen que la encuesta telefónica denominada Gallup Poll, es un estudio con alcance nacional. Jorge Londoño reitera que sólo "representa estadísticamente a las personas que viven en hogares con teléfono en las cuatro ciudades principales".

2. El doctor Londoño afirma que los hogares con teléfono en esas ciudades llegan al 90 por ciento. No obstante, según el censo 2005 del Dane, esto sólo es cierto para Medellín. La capital de Antioquia tiene el 91 por ciento de cubrimiento telefónico. En cambio, en Barranquilla sólo el 53,5 por ciento de los hogares tiene teléfono. En Cali dispone del servicio el 81,9 por ciento de los hogares, y en Bogotá, el 87,8 por ciento. Esto quiere decir que la encuesta no pueda representar al 46,5 por ciento de los barranquilleros, ni al 18,1 por ciento de los caleños, ni al 12,2 por ciento de los bogotanos, ni al 9 por ciento de los medellinenses. De hecho, la entrevista telefónica tiene tantas limitaciones, en un país como el nuestro, que en 2002 todos los encuestadores -incluido Gallup- acordaron no hacer sondeos electorales usando el teléfono.

3. Gallup admite también que la encuesta no representa la opinión de 13.089.789 personas -como se concluye de la presentación del informe- sino la de 5.989.793 (y eso sin restar los que no tienen teléfono). Al respecto, el doctor Londoño asegura "en las próximas mediciones haré más claridad en la ficha técnica". Colombia tiene 42,5 millones de habitantes, es decir, el Gallup Poll reflejaría -en el mejor de los casos- la opinión del 14 por ciento.

4. Jorge Londoño reconoce que las agrupaciones de los encuestados en clase alta, media y baja "están causando confusión". El enorme tamaño de la 'clase alta' en la encuesta (19,1 por ciento) se debe a que Gallup decidió juntar en esa categoría a los estratos 4, 5 y 6; clasificados por la Superintendencia de Servicios. Sin embargo, las normas que rigen a la Superservicios definen el estrato 4 como 'medio'. Resulta llamativo que Gallup acoja el concepto de la entidad para unas cosas y lo deseche para otras. De cualquier manera, el doctor Londoño se compromete a empezar a corregir esto en las futuras presentaciones. Desaparecerán las actuales denominaciones y "El próximo informe saldrá agrupado así: Estratos 1-2, Estrato 3 y Estratos 4, 5 y 6". Buen comienzo, aunque sería mejor que mostrara cada estrato por separado, o por lo menos que agrupara los medios 3 y 4 para evitar la sobrerrepresentación de los altos.

5. La ficha técnica de la encuesta asegura que el margen de error del Gallup Poll es del 3 por ciento, sin embargo, no es así. No lo es para todas las respuestas. El doctor Londoño, reconoce que "las preguntas por ciudad tienen bases parciales y por lo tanto márgenes de error diferentes y mayores al total". Admite el encuestador que ese margen de error estaría cercano al 7 por ciento (más del doble del publicado) cuando se registran las respuestas de los encuestados por ciudades. Esto es especialmente grave porque significa que Gallup entregó información errada al ciudadano y a las autoridades y por lo tanto pudo incumplir la reglamentación sobre encuestas del Consejo Nacional Electoral. Si se comprueba esta infracción, la sanción podría ir desde una multa de 25 salarios mínimos hasta la suspensión de la empresa encuestadora.

Estos sencillos hallazgos me hacen pensar que, a pesar de las opiniones en contra, vale la pena hacer el escrutinio a las encuestas.

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