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Opinión

  • | 2014/07/18 00:00

    Rotular es discriminar

    Rotular a los seres humanos siempre ha sido debatido desde el punto de vista pedagógico, sicológico y filosófico. Desde hace mucho los educadores advierten a padres y maestros los riesgos que implica la rotulación.

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Con cierta frecuencia debido a la naturaleza de mi trabajo, tengo que atender visitantes internacionales a quienes debo explicar los distintos asuntos de nuestro país y nuestra ciudad. Uno de los temas que más les cuesta entender es el tema de los estratos socioeconómicos con que se tiene encasillada a la población. 

Cuando explico que en Colombia utilizamos seis estratos de clasificación, definidos por el lugar de residencia de las personas y no por sus ingresos, les extraña aún más. Cuando les cuento que además todos sabemos de qué estrato somos porque éste aparece claramente en nuestros recibos de servicios públicos, abren aún más los ojos sin entender cómo puede ser esto posible. Les aterra el hecho de que los seres humanos se sientan rotulados como si esto fuera una condición de su ser. 
Rotular a los seres humanos siempre ha sido debatido desde el punto de vista pedagógico, sicológico y filosófico. 

Desde hace mucho los educadores advierten a padres y maestros los riesgos que implica la rotulación: lanzar epítetos como: eres mentiroso; eres un loco; eres un bueno para nada; eres perezoso, etc. etc. crea en los chicos un condicionamiento y una predisposición a comportarse de acuerdo con el rótulo que le han impuesto y muchas veces les cuesta mucho despegárselo. 
Si a una persona le dicen que es estrato X y el estrato X está descrito con unas características particulares, esa persona crece creyendo que el ser estrato X es una condición inherente a su ser y no algo que se refiere a su condición de vida en un momento particular, lo que distorsiona totalmente el propósito de la codificación. 

Siguiendo con el ejemplo de los niños, qué distinto sería decirle al niño: estás diciendo algo que no es cierto o, te estás comportando como un loco, o debes levantarte más temprano o, busquemos qué es lo que más te gusta… en vez de las aseveraciones anteriores. Y qué distinto sería que las personas no se sintieran condicionadas, por el número de estrato que aparece en su recibo de energía, a permanecer en él o a avergonzarse de éste, cuando en realidad ello no habla de su ser sino de sus condiciones habitacionales que pueden ser temporales. 

El único país del mundo, óigase bien: el único que utiliza este tipo de medición es Colombia y se ha convertido en un eufemismo y en algo que se usa hasta jocosamente de manera descarada para referirse a alguien de manera peyorativa o viceversa. Pero la verdad es que tras esta alusión lo que se esconde es una división de “castas” y clases de una sociedad que todavía se mantiene en el feudalismo. 

Lo peor y más perverso es que muchas personas se han amañado tanto a recibir subsidios por pertenecer a un estrato bajo que no quieren subir de estrato y otros, que se han acostumbrado a “ser” de un estrato alto, aunque tengan problemas económicos serios, se niegan a bajar. Lo anterior distorsiona la entrega de subsidios y otros beneficios y/o la aplicación de gravámenes a los que no tendrían derecho u obligación. 

Celebro la noticia de que por fin se estén dando cuenta de que este sistema perverso de los estratos es discriminatorio y rotula injustamente a las personas desde que nacen y hay que cambiarlo. Esta caracterización ha acostumbrado a mucha gente a mirar a los de estratos bajos por debajo del hombro y a otros a rendir pleitesía a algunos de estratos altos que la mayoría de las veces no se lo merecen. Tenemos la mala costumbre de ir rotulando a las personas por su situación y no por sus cualidades humanas. Veamos cómo el mismo fenómeno se da con la población en situación de desplazamiento. Se acostumbra a decir “ese es desplazado” como si se tratara de una raza o de una característica intrínseca de su ser y no de una realidad que debería ser temporal. 

Espero que se trabaje seriamente para encontrar los mecanismos técnicos que permitan salir de este sistema discriminatorio que lo único que hace es fomentar el clasismo en una sociedad que ya debería haberse dado cuenta de que para progresar hay que ser lo más incluyente posible. 

iliana.restrepo@gmail.com
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