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Opinión

  • | 2009/08/18 00:00

    Los medios las prefieren gringas

    La elección de una magistrada de Estados Unidos es más importante para los medios que la de los miembros de las cortes colombianas

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El anterior fin de semana se posesionó Sonia Sotomayor como nueva magistrada de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos. Tras ello, de puro desocupado, me puse a contar el número de noticias que los medios escritos colombianos le dedicaron a la nueva magistrada de los Estados Unidos y lo comparé con las notas acerca de la designación de los magistrados colombianos. De ese cotejo resulta que para nuestros medios la justicia gringa es más importante que la colombiana.

No quiero comparar la calidad del cubrimiento de la designación de los magistrados en sus correspondientes países. Esto sería triste, dada la completa y profunda (aunque a veces tendenciosa) cobertura de la Corte gringa, en contrapartida del exiguo e insignificante cubrimiento que los medios colombianos le dedican al nombramiento de nuestros magistrados. Esta diferencia siempre ha existido. Lo que ahora me causa curiosidad es que en Colombia la designación de una magistrada de otro país llame más la atención que las de los magistrados colombianos.

Lo que hice es lo siguiente: en las páginas de Internet de los principales medios escritos colombianos, busqué “Sonia Sotomayor” primero y “corte constitucional magistrados” después. De lo que arrojaron los buscadores conté el número de notas cuya historia principal fuera la nominación, confirmación o posesión de, por un lado, la magistrada estadounidense, y por el otro, las últimas dos ternas enviadas por el Presidente al Senado para la conformación de la Corte Constitucional y de las cuales salieron designados María Victoria Calle y Jorge Pretelt. En los casos en los que la búsqueda arrojara múltiples páginas de resultados, conté hasta la página número treinta (cada página tiene al menos diez resultados). Excluí las columnas de opinión.

Los resultados son sorprendentes. Los medios colombianos que analicé escribieron más del doble de veces acerca de la magistrada del norte que de los miembros de nuestra propia Corte. El Tiempo hizo 14 notas acerca de los magistrados colombianos y 37 acerca de Sonia Sotomayor. El Colombiano sale con siete para las ternas de Calle y Pretelt versus 24 respecto de la magistrada norteamericana. El País de Cali muestra cuatro acerca de los colombianos en contra de nueve acerca de la estadounidense. El Espectador cinco vs. seis. El buscador de Semana no encontró historias acerca de ninguno de los dos casos. Y el Nuevo Siglo no tiene buscador.

También realicé búsquedas con los nombres de los dos magistrados colombianos. Estos arrojan aún menos reportajes, con excepción del Espectador que en vez de seis aparece con siete historias para María Victoria Calle.

Este ejercicio informal tiene varios problemas. El más obvio es que los resultados dependen de los motores de búsqueda. Me queda difícil creer que Semana no publicara ninguna historia acerca de estos temas (me acuerdo de al menos una). Pero no encuentro razones para concluir que los buscadores sean más ineficaces respecto de un tema que del otro.
 
El segundo problema es que estoy comparando la designación de una magistrada de Estados Unidos frente a la de dos miembros de la Corte Constitucional. La expectativa sería que el caso colombiano generara aún más atención de los medios pues tenía relativamente más incidencia (las dos Cortes tienen nueve miembros). Tal vez el cubrimiento en Colombia hubiera sido aún menor si sólo se tratara de la designación de un magistrado. Igualmente, aunque aquí las ternas estaban ya cantadas, en Colombia había que investigar la hoja de vida de seis personas (dos ternas) mientras que allá había sólo una nominada.

Tercero, el proceso de nominación y designación en el caso colombiano fue más demorado y rico en incidentes. Uribe tardó meses nominando a las dos ternas y después el ex presidente Pastrana desató una polémica diciendo que la Corte había quedado de bolsillo. En comparación, la nominación de Sotomayor fue rápida (unas semanas desde que renunció Souter) y la confirmación del Senado, aunque generó debate, transcurrió en poco tiempo y sin incidentes de relevancia. Esto haría esperar que se hubieren producido más y no menos noticias acerca del proceso de designación de nuestros magistrados.

Por último, mi ejercicio no tiene en cuenta la calidad de los reportajes. Teóricamente las muchas historias acerca de Sotomayor podrían ser “breves”, mientras que las pocas de las ternas de la Corte Constitucional serían grandes reportajes investigativos. Pero esto no fue así. Si acaso fue al revés. Mientras que el cubrimiento acerca de la nominada en Washington era detallado, las notas acerca de los magistrados criollos eran exiguas y en su gran mayoría se limitaban a copiar los comunicados del gobierno.

Se podría decir que la comparación es injusta dado lo excepcional que es la nominación de Sotomayor. No niego que sí lo es. Por su ascendencia latinoamericana; por ser la tercera mujer en los casi 230 años de dicho Tribunal; por el talante intelectual que hasta hoy ha mostrado la magistrada; y por interesantes debates jurídicos que se plantearon durante su confirmación.

Sin duda una de las razones por las cuales en Colombia se cubrió más la elección de Sotomayor es que esa historia es más atractiva que la designación de los magistrados colombianos. Otra razón es la pereza: las notas acerca de Estados Unidos están ya hechas por la AP, Reuters, etc… y aquí lo único que tienen que hacer es usar los cables internacionales. Las pocas historias escritas por reporteros colombianos contienen información tomada (¿fusilada?) de diarios estadounidenses. Por eso la paradoja de que aquí sepamos detalles como que Sotomayor sufrió el esguince de una pierna, o que Colin Powell criticó a los detractores de la nominada de Obama, pero no conozcamos asuntos básicos de la trayectoria, el pensamiento jurídico o el carácter de los magistrados colombianos.

El monitoreo de la designación de los magistrados es uno de los principales controles sobre las Cortes. Es curioso que los medios se rasguen las vestiduras acerca de ciertas decisiones judiciales y que pregunten aterrados quién ronda a los magistrados, pero que al mismo tiempo se esfuercen tan poco por investigar a quién se designa.

Además de los problemas relativos al periodismo, este ejercicio refleja dos dificultades adicionales: el bajo perfil de los magistrados del gobierno y la desidia de la sociedad civil frente a estos temas. Y aunque los tres problemas se construyen recíprocamente, quizás los medios son los que mayor capacidad tienen para dejar de alimentar esta apatía.

* Miguel Emilio La Rota es investigador del Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad –DeJuSticia– (www.dejusticia.org).

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