29 junio 2013

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Los mismos con lo mismo

Por Guillermo Rodríguez Martínez

OPINIÓNA duras penas solo han sido socializadas las propuestas de vieja data, de los señores de las Farc.

Los mismos con lo mismo. Guillermo Andrés Rodríguez Martínez

Guillermo Andrés Rodríguez Martínez

Solo faltan cinco meses para que los colombianos podamos saber si culminó con éxito el proceso de paz, si ha de cumplirse el cronograma previsto por las partes y anunciado semanas atrás. Esta semana comienza el segundo ciclo de discusiones sobre el segundo punto de la agenda y poco o nada se ha
sabido y en que realmente se ha avanzado. Lo que sí  sabemos es que la idea de una constituyente, es un inamovible para la guerrilla de las Farc, situación que nos lleva a la reflexión y al pavor.  A duras penas solo han sido socializadas las propuestas de vieja data, de los Señores de las Farc.

Ellos pretenden acariciar y hacerse acreedores de una participación política, con total impunidad, pretenden con la ayuda de este gobierno hacerle el quite al Derecho Internacional Público, como también su anhelada y ambiciosa idea de una constituyente, con el pretexto de seguridad jurídica. 
Esta última idea ha sido rechazada por diversos sectores, empezando por el gobierno, eso sí de manera reiterada, repetitiva y contundente.

Ello nos recuerda cuando el aspirante, hoy presidente, expresaba que iba a cuidar los huevitos del gobierno que salía, para algunos eruditos de la materia han advertido que no se puede estar cambiando la constitución cada 20 o a 25 años al acomodo de unos y otros. Quizás con las modificaciones hechas hasta hoy a la carta magna, no sea necesario recurrir a mecanismos fundacionales o refundacionales, Tal vez, pero pocos han caído en la cuenta que el único camino para refrendar el desparpajo de La Habana, es mediante una constituyente. Desgracia la nuestra a donde nos llevan, la Habana y Juan Manuel Santos. 

Hoy quitar o agregar a la constitución a estas alturas de la historia colombiana, sería simplemente  complacer las ambiciones de un grupo que más bien debería estar preocupado por sellar un pacto de paz, hablar con la verdad, mostrar un real arrepentimiento, restaurar a las víctimas  y  solicitar el perdón del país. De no ser así, sería el fatal triunfo de la mentira, del terror, del miedo y de las mal queridas Farc. 

En vez de estar pidiendo por anticipado los frutos de un  posible acuerdo, que se dediquen más bien a hacer la relación de sus víctimas, a encontrar soluciones para reparar el daño hecho, devolver a quienes aún están en cautiverio y entregar información valiosa a la fiscalía general de la nación, para encontrar los cuerpos en las fosas comunes, que permanecen en los sitios apartados de Colombia. Una comisión  humanitaria, autorizada por el gobierno debería dedicarse con las coordenadas suministradas por esos mismos señores que permanecen a todas sus anchas en La Habana, a organizar la desactivación de las minas antipersona  ubicadas especialmente en el sur occidente de Colombia y que tanto daño han producido a soldados, policías, campesinos, mujeres y niños.  

Los colombianos no queremos más de lo mismo, de los mismos, que se aprovechan de una sociedad cansada de tanta violencia e inseguridad. Necesitamos hechos reales, que se entreguen los fusiles de las Farc, queremos  compromisos en firme y hechos que evidencien que van abandonar prácticas atroces como el secuestro y la violación del derecho internacional humanitario que sigue cometiéndose, al atacar escuelas, poblaciones civiles, iglesias y ambulancias en algunas poblaciones. Hechos de los cuales también piensan de manera absurda que deben ser impunes.  

El proceso de paz no es solamente para pedir prebendas o solamente para exigir, es vital un cambio de raíz en las obsoletas prácticas bélicas. En más de 6 meses de diálogos ya debería estar sobre la mesa, el cronograma para la entrega de armas, la disposición de reactivar una ayuda humanitaria a la población  desplazada, permitir el retorno de esas comunidades a sus sitios de origen y designar un  grupo veedor para que esté permanentemente al tanto de todas esas tareas. 

Que no nos vengan más con discursos, queremos hechos,  porque durante la última década venimos escuchando más de lo mismo. Pónganse a trabajar más por la paz, en vez de pedir tanto, desistan de la guerra, de la coca, de la elegibilidad y de la impunidad. 

Twitter: @g_rodriguezm  

Gobierno Seguridad y Desarrollo, Ex miembro Directorio Nacional Conservador. 
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