Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2007/05/05 00:00

Los pasos andados

Marcela Sánchez analiza la marcha del proyecto que pretende reconocer los derechos patrimoniales y de seguridad social a las parejas del mismo sexo en el país. ¿Cuáles son los retos que debe pasar para convertirse finalmente en Ley de la República?

Los pasos andados

Al echar un vistazo atrás, queda claro todo el camino que se ha recorrido. El proyecto fue presentado en agosto de 2005. Es decir, su discusión ha tomado 20 meses y por primera vez, a diferencia de similares intentos, ha superado tres debates: dos en el Senado y uno en la Cámara de Representantes. En este proceso, hemos podido asistir a diferentes estrategias y argumentos: se han realizado marchas en contra, se han escrito panfletos difamatorios, se ha modificado el articulado, que de simple ha pasado a complejo, hemos escuchado argumentos que pretenden ser jurídicos, entre otros. Pero se ha avanzado.

Una de las ganancias es que ahora la sociedad tiene las cosas más claras. Veamos: el proyecto de ley 152 de 2005 Senado (130 de 2006 Cámara) busca el reconocimiento de derechos patrimoniales y de seguridad social a las parejas del mismo sexo. Nada más, nada menos. Una discusión que de ninguna manera pretende beneficios para estas parejas, como recuerda la columnista Claudia López, pues son derechos que ya están reconocidos en la legislación colombiana a las parejas heterosexuales, no son nada nuevo. Lo novedoso del proyecto es que resuelve un problema de iniquidad y desigualdad que desde la ley ha creado diferencias entre unas parejas y otras, y que ha llevado a problemas concretos a los que se deben enfrentar las parejas del mismo sexo, que en términos reales se pueden asimilar a las parejas heterosexuales.

Y aunque está claro que este proyecto es un camino hacia la igualdad, aún dista mucho de la igualdad plena. Pues las parejas heterosexuales pueden actualmente disfrutar de muchos derechos que las del mismo sexo no tienen, aunque se apruebe este proyecto. La igualdad plena entre parejas tampoco implica el matrimonio, uno de los mayores temores de los contradictores, o la adopción que, dicho sea de paso, es un derecho de los niños y las niñas y no de las personas o las parejas y está regulado en una legislación especial. En Colombia, las parejas, es decir, aquellas personas unidas por lazos de afinidad, sexualidad, afecto y solidaridad, tienen derechos reconocidos sin acudir al matrimonio.

La igualdad por tanto es un derecho que tiene componentes legales y realidades prácticas que hacen pensar que incluso con este proyecto de ley, la igualdad aún no será plena.

La discusión

En el camino ha habido controversia. Basta recordar que el presidente de la Cámara fue recusado por iniciativa de los grupos gay, es decir, no podrá ejercer su función de dirigir el debate en la plenaria debido a sus manifestaciones homofóbicas en los medios de comunicación, pues pretendía usar todas las herramientas para hundir el proyecto, como lo dijo públicamente, obstaculizando la posibilidad de un debate imparcial y con garantías, que si se han dado en las otras instancias, donde, a pesar de que los senadores o representantes que presiden las sesiones estén en contra, han garantizado el debate.

Finalmente, en este mismo período de tiempo la Corte Constitucional se pronunció frente al tema, y eliminó cualquier duda frente a la constitucionalidad del proyecto de ley y demostró la posibilidad de equiparar, al menos en lo patrimonial, las parejas del mismo sexo y las heterosexuales. Esto, sin duda, comprobó que quienes afirmaban que el proyecto era inconstitucional estaban equivocados y los obligó a buscar otros argumentos, concentrándose actualmente en los de orden económico.

A favor y en contra

Es necesario y deseable que en todo debate democrático existan posiciones contrarias, lo preocupante es que a esta altura del debate, por el recorrido académico y social del tema, se sigan escuchando injurias, insultos y faltas a la verdad como soportes de una discusión. Juzguen ustedes mismos, la calidad del debate, pues mientras los ponentes del proyecto y congresistas a favor, que pertenecen a todos los partidos, apelan a la Constitución, a la legislación comparada, a valores como la igualdad y la no discriminación, a mostrar ejemplos concretos de vulnerabilidad; los opositores, también de todos los partidos, especialmente algunos que tienen orígenes en iglesias, apelan a interpretaciones sesgadas de la jurisprudencia de la Corte, a basar sus intervenciones en los argumentos de la Iglesia católica (quien ha participado ampliamente en el debate), a la desinformación (debatir sobre lo que no incluye el proyecto: La familia, la adopción, los orígenes de la homosexualidad) y a los panfletos insultantes.

El respeto por las diferencias (aún sin estar de acuerdo) y por los otros que han expresado quienes se han pronunciado a favor de este debate contrasta con la malicia y los chistes que por momentos produce todavía el debate de temas relacionados con la sexualidad o las parejas del mismo sexo, olvidando que con estas actitudes se lesiona la dignidad de quienes hemos negado nuestros derechos. Su hilaridad es nuestro derecho.

Finalmente, el debate ha sido alimentado por conceptos técnicos, aunque, debemos decirlo, a veces confusos, por parte de los Ministerios de Protección Social y Hacienda, que han dado su aval al proyecto. En el mismo sentido, la Procuraduría y la Corte Constitucional han afirmado permanentemente la conveniencia y la necesidad de leyes como estas.

Verdades y mentiras

En el seguimiento a los debates televisivos, artículos de prensa, cartas de interesados, páginas web construidas para este propósito, se pueden encontrar de manera general los siguientes argumentos en contra, pero que son falsos: es un proyecto que no se necesita, los homosexuales como personas pueden hacer sociedades patrimoniales como cualquiera y se pueden afiliar al sistema de seguridad social; los homosexuales tienen todos sus derechos garantizados por la Constitución; este proyecto tiene costos que el Estado no puede asumir; es un proyecto que crea privilegios para los homosexuales y sus parejas por encima de otros colombianos o grupos vulnerables; es un proyecto que reforma la Constitución y por tanto requiere un trámite especial; es un proyecto que se presta para el fraude, pues muchos querrán presentarse como parejas sólo para obtener estos beneficios.

Cabe anotar que las verdades, por su parte, contrastan básicamente con todo lo anterior y que no nos hemos referido a los argumentos que mencionan temas que nada tienen que ver con el proyecto, tales asuntos morales, familiares y/o religiosos.

El futuro

Este proyecto no conduce al matrimonio o la adopción de niños y niñas por parte de parejas del mismo sexo, tampoco debilita la familia, ni la sociedad, ni el Estado. Es, por el contrario, un paso más para que esta sociedad discuta seriamente temas de los que nuestros temores individuales y colectivos nos han alejado. Y sí este proyecto de ley propicia este debate, bienvenido.

Además del debate social y político que potencia este proyecto, se espera entonces que en la plenaria de la Cámara se apruebe este proyecto sin dilaciones injustificadas, y con ello se responda a la expectativa de miles de parejas que hoy lo necesitan. Después de 20 meses de oportunidad para discutirlo, se espera que la plenaria en 45 días logre dar este debate.


Para seguir todo el debate les invitamos a visitar la página web www.colombiadiversa.org

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