Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 1998/04/27 00:00

    LOS ULTIMOS SERAN LOS TERCEROS

COMPARTIR

La polarización política del país desperdició una muy buena oportunidad de que la gente escogiera entre el mejor de los candidatos presidenciales y no entre los dos que representan a los bandos de la confrontación. ¡Lástima!Sé que hay mucho de ingenuidad en esta afirmación, por cuanto la política _no sólo en Colombia sino en todo el mundo_ tiende a que los grandes bandos electorales se conformen alrededor de los candidatos de las maquinarias políticas más fuertes, sin pensar demasiado en el grado de inteligencia de esos personajes en comparación con los terceros en discordia.
Sin embargo la campaña política actual se diferencia de las anteriores más recientes en que el abanico es, en su conjunto, de mejor calidad. Sin querer ofender mucho a los anteriores, Serpa, Pastrana, Noemí, Mockus, Lleras y Valdivieso conforman una baraja muy buena, sin que eso signifique que entre ellos haya alguno de brillantez excepcional.
Pero no había manera de atajar el proceso. El gobierno de Samper fue, de comienzo a fin, el cuatrienio de la polarización política. Desde que empezó su mandato la división entre samperistas y antisamperistas ha sido el único esquema de comportamiento político, y hoy todavía ese es el gran motivo de la contienda electoral. Y la corrupción, el gran caballo de batalla de quienes proponen el cambio.
En todo esto hay un gran elemento oculto, y es que además de las consideraciones éticas de la política, el Partido Liberal perdió su hegemonía en las elecciones pasadas. El ex presidente Alfonso López Michelsen ha dicho que la diferencia de votos entre Andrés Pastrana y Ernesto Samper (con el liberalismo unido) en las dos vueltas electorales de hace cuatro años fue tan pequeña que es obligatorio concluir que las mayorías históricas de ese partido dejaron de ser una realidad.
Las encuestas señalan que esta vez se va a repetir la historia, razón por la cual es lógico que distintas fuerzas liberales se inclinen hacia el lado donde se va a mover el péndulo. Eso no es, por fuerza, una jugada de oportunismo político, puesto que la corrupción es una de las razones por las cuales los partidos han perdido sus mayorías históricas en muchos lugares del mundo.Pero por mucho que esté cambiando la cosa, no hay duda de que Andrés Pastrana y Horacio Serpa son candidatos cuyo oxígeno político depende casi en su totalidad de las maquinarias de los partidos Liberal y Conservador, y eso hace de sus candidaturas una opción continuista.
La segunda vuelta electoral va a ser un enfrentamiento inevitable entre ellos dos. Nadie lo duda. Pero esta vez las dos vueltas dan la feliz oportunidad de manifestar algún tipo de tendencia distinta, antes de que lo inevitable ocurra, puesto que, como lo digo arriba, la tercería es una opción seria por la categoría de los integrantes del abanico.Imagino que la tercera será Noemí Sanín y que sus votos, los de Mockus y los de Lleras pueden llegar a ser algo así como el 20 por ciento de la votación total, si hemos de guiarnos por las encuestas. Eso quiere decir que la tercería puede tener una gran oportunidad de ser oída, respetada y cortejada para la segunda vuelta, lo cual le daría a la opción independiente de las maquinarias partidistas la oportunidad de jugar el papel que le concedió a las minorías la Constituyente del 94 con la creación de la doble vuelta electoral.
Me gusta la llave Noemí-Mockus, en cualquier orden, no sólo por todo esto que representa en la coyuntura política, sino por lo que son cada uno de sus integrantes. Fueron ellos quienes hicieron los planteamientos más serios, aterrizados y profundos en todos los foros a los que fueron invitados para analizar los temas nacionales.
Noemí empezó en un tono medio inseguro y acabó descrestando públicos en temas que no se suponía que manejara bien. Mockus fue siempre serio, prudente e informado, aunque la tendencia acuática de los últimos días le haya quitado mucho de la seriedad que había ganado en toda la campaña (a propósito: Antanas, hombre: no sea necio, que sacarle la piedra a la gente es todo lo contrario a una cátedra de tolerancia. Conténgase, que la continencia educa mucho más).
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.