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Opinión

  • | 2013/05/17 00:00

    Luces y sombras: Todas las formas de lucha

    “Yo te saludo, patria, a ti, que eres el paraíso del incognito, en cuya lisa superficie se desbordan ríos como los corazones demasiado hermosos”. Eduardo Carranza

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Los hechos de las últimas semanas han puesto nuevamente en evidencia la dificultades en torno a derechos como el acceso a la información, la libertad de prensa y el respeto a la vida y ponen sobre la mesa el asunto de la autoría intelectual de hechos violentos en Colombia.

Vienen a la memoria tantos crímenes sin esclarecer en nombre de la pureza de las costumbres, de los negocios truncados por ciudadanos valientes que hacen públicas sus preocupaciones por no poder acceder a la tierra, por que no se castiga a los culpables de manejos inadecuados de recursos públicos, por que siempre prima la ley del más cafre…porque el Estado Social de Derecho es una ficción que castiga a los de ruana y premia a los doctores, que redimen sus pecados entregando información que muestra el funcionamiento del social network.

Y es que mientras nos alegramos por las glorias deportivas, nos emocionamos con las romerías a Jericó y nos indignamos por el escándalo de moda, dejamos de lado una pregunta central para resolver nuestros males ¿Quién está detrás de la empresa? ¿Quién hace el análisis de riesgos y toma las decisiones?

Esta cultura bélica pseudointelectual podría empezar con la financiación de Pájaros y Chulavitas [fundamentadas en la lucha por el poder político local y regional], el Capitán Venganza y Sangre Negra, Yair Klein y sus aprendices y/o los sicarios que le dispararon a Álvaro Gómez, Jaime Garzón o Carlos Castaño. En su momento fue sencillo echarle la culpa al villano de cada época, al arrastrado canalla, que como buen pobre surgido de la nada, arreglaba todo a las patadas por ser hijo de una comuna o un barrio de la periferia. Ahora que los capos duran menos y que nos empezamos a dar cuenta de que los guerrillos, los paracos o los gatilleros de las BACRIM cada vez tienen menos poder concentrado, y que no pueden actuar sin la colaboración del status quo, empezamos a repensarnos.

Tantos años de conflicto armado nos hicieron creer que si se acaba la guerrilla se van a acabar de paso los corredores de bolsa torcidos, servidores públicos y los políticos de todos los niveles que pactan con bandidos, o los miembros de la fuerza pública que se hacen los locos cuando pasan camionados de ejércitos privados, pagados por empresarios y avalados por la gente bien. En últimas, hemos decidido creer que el problema de fondo son los soldados, los de la ruana, los hijos de familias sin acceso a los bienes y servicios ofrecidos por el Estado, capturado  por una élites no tan cultas y muy provincianas.

De Kiko al Procurador hay miles de ejemplos, en los que se utilizan todas las formas de lucha para ejercer el poder. Se convive entre lo legal y lo ilegal para garantizar sostenibilidad empresarial, ideológica y social. Se utilizan Fundaciones que reciben recursos públicos para proyectos sociales como hizo el Clan Castaño en su momento, y se financian simultáneamente grupos radicales criollos, que adaptan ideologías arcaicas a fenómenos sociales locales, mostrando nuestra sagacidad e incapacidad para construir imaginarios a partir de nuestras realidades propias. Se combinan las visitas a los “puebluchos” y los abrazos a los viejitos, con cocteles de gente estirada que tomando single malt decide financiar ejércitos privados y poner un alcalde fácil de malear en municipios con recursos naturales o con alta relevancia geoestratégica.  Y nos es que seamos unos genios, es que somos buenos aprendices de Sun Tzu, la CIA, los amigos de Carranza y el Mossad.

Dado que se combinan las múltiples formas de lucha y casi todos estamos untados de alguna manera, es difícil conocer siempre el resto del iceberg. Las pandillas sofisticadas que llamamos BACRIM tienen también sus colaboradores en las altas [y las que se creen altas] esferas del poder y se cooperan mutuamente. Esta doble moral es la que no nos permite avanzar hacia el perdón y el olvido, o hacia procesos serios de rendición de cuentas y control social. Ante este sistema de creencias e ingeniería social, no queda otra que poner los reflectores en los que actúan desde la sombra, para mostrarles que los estamos observando y rechazando. Toca que empezar a concentrarse más en los pastores y falsos mesías, sin descuidar a los rebaños, los soldados y los sicarios.

Seguimos siendo una patria provinciana y feudal, más preocupada por lo que pasa en Europa y los realities que por lo que pasa con los periodistas locales, los reclamantes de tierra o los soldados que violan derechos humanos sin saberlo. Siguiendo ordenes de Mi General, Seguimos Defendiendo la Democracia Maestro…

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Panta Rei

La falta de planeación por parte de algunas empresas del sector minero-energético, acompañada de la debilidad institucional del Estado condujeron a la disminución de la producción de carbón durante el primer trimestre del año [21.4%].  Mientras tanto se está tratando de disminuir la capacidad de las administraciones locales en el desarrollo de la locomotora que sigue andando, apuntándole más al crecimiento del PIB que a la sostenibilidad de las operaciones. Este fue uno de los temas  tratados durante estos días en Cartagena durante el IX Congreso Internacional de Minería y Petróleo y por su relevancia requiere de un debate público serio y continuo.

@alecroix
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