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Opinión

  • | 2004/08/22 00:00

    Lupa a la propuesta Uribe

    La jugada tiene el riesgo de que en el futuro las Farc no se transen por nada menos de lo actualmente ofrecido por el gobierno

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No hay duda de que el presidente Álvaro Uribe tomó grandes riesgos con su propuesta de liberar a 50 sindicados de rebelión a cambio de una suma indeterminada de secuestrados.

Al momento de escribir esta columna no se conocía oficialmente la respuesta de las Farc. Así ella sea negativa, o llena de pretensiones, para montársela a Uribe, el te-

ma ha quedado irremediablemente abierto, y por eso sería bueno saber bien los riesgos a los que nos enfrentamos.

El riesgo del léxico

Todo el mundo ha comenzado a hablar de 'canje' de guerrilleros por secuestrados o de 'intercambio humanitario'.

Aunque parecería que el nombre es lo de menos, no es así. El "canje" pone en igualdad de condiciones a unos no combatientes con unos alzados en armas, o sea que en la práctica equipara al Estado con la guerrilla, a la sociedad con los insurrectos. En el 'Derecho Internacional Humanitario' está expresamente prohibido tener rehenes no combatientes, por el peligro de institucionalizar la figura de los civiles prisioneros políticos de guerra.

Utilizar la ley 418 del 97 es controversial; de su texto parecería no surgir la posibilidad sino de concederles un indulto a los guerrilleros liberados, pero para ello se requiere que tengan la voluntad de abandonar la lucha armada, y este no es el caso. Además, un indulto debe ser el fin de un proceso de paz y no un comienzo.

Quedaría la alternativa -ya propuesta una vez en el Congreso pero rechazada por el gobierno Pastrana- de gestionar una ley para liberar a sindicados de rebelión mediante el mecanismo de suspenderles las penas o las órdenes de captura partiendo de la decisión unilateral del Estado de hacer dicha liberación, que sería correspondida por la guerrilla como un gesto de reciprocidad.

El riesgo de las encuestas

Aunque el presidente Uribe ha sido enfático en afirmar que no tomó la decisión guiado por el 63 por ciento de colombianos que apoyan la propuesta, no hay duda de que las encuestas, en épocas de reelección, resultan con ella temas inseparables que inevitablemente despiertan sospechas. La gasolina de la reelección presidencial es no sólo la popularidad del primer mandatario sino la popularidad que produzcan ciertos temas nacionales. Ambas se retroalimentan, por lo que insistir en que a Uribe no lo mueven las encuestas es muy difícil de creer.



El riesgo de profundizar el conflicto

¿Quién puede asegurar que la práctica del mal llamado 'canje' no se volverá repetida en Colombia? Si a la guerrilla le capturan un comandante de primera línea ya conocen la fórmula: secuestrar canjeables y esperar hasta que el dolor de los familiares y la presión de la opinión termine minando la resistencia del gobierno de turno.

El riesgo de los liberados

La principal duda que genera la propuesta de Uribe es si las Farc aceptarán intercambiar 50 rebeldes seguramente incapaces de alterar el balance militar del conflicto por su rango raso, por un número de secuestrados que constituyen protagonistas de la vida pública del país.

El riesgo de los secuestrados

¿Con qué autoridad moral, política, estratégica o ideológica se dejan por fuera de cualquier posible negociación los secuestrados por razones extorsivas? ¿Es legítimo hacer leyes a la medida de los políticos y no de la gente del común? Esta crítica sólo tiene una defensa para el gobierno: la de que es menos peor tener 500 secuestrados que 1.000. Pero el dilema sigue estando vigente.

El riesgo de la jugada política

Si el balón quedó en el campo de las Farc, será la primera vez que ellas sean las que digan no al intercambio, mientras el gobierno será la primera vez que se pase al sí.

Pero la jugada tiene el riesgo de que en el futuro las Farc no se transen por nada menos de lo actualmente ofrecido por el gobierno (devolver 50 guerrilleros y sin cese del fuego). Este será algo así como el 'case' obligatorio de una futura negociación. (Recordemos que existe el antecedente del gobierno Pastrana, en el que se intercambiaron 13 guerrilleros enfermos por 360 soldados).

Ojalá que la respuesta de las Farc y los hechos sobrevivientes nos iluminen en este difícil trance que nos obliga a pensar cada minuto en que hay cientos de compatriotas enterrados en la selva, que necesitan una idea creativa que los devuelva a sus hogares.

En este momento, y ante la propuesta de Uribe, el país se halla dividido entre la razón y el corazón.

ENTRETANTO.Gracias Félix, por los Olímpicos recibidos.
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