Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 1997/03/31 00:00

    MACHETAZO A LA FISCALIA

COMPARTIR

Con la Fiscalía pasó lo que tenía que pasar: era casi imposible mantenerla alejada de la política, aun teniendo la sana intención de no hacerlo, con su cabeza máxima en todos los sonajeros políticos como candidato a la Presidencia de la República.Hace un par de semanas se dijo en esta columna, con cierta timidez, que la actitud dubitativa del Fiscal acerca de su opción legítima de ser Presidente de Colombia se convertía, de hecho, en una politización de la Fiscalía. Me quedé corto. Cuando estaba escribiendo esa frase, ya el elixir embriagador de la política era el amo y señor de los jefes máximos de esa entidad.Por acción o reacción, la política electoral sacó de su eje a la Fiscalía. La versión exacta de lo que sucedió está aún a medio camino, pero no me parece osado afirmar que Adolfo Salamanca resolvió renunciar después de haber considerado como muy negativo para el rumbo de la Fiscalía el hecho de que su jefe estuviera nadando entre dos aguas, entre su permanencia como Fiscal y su nuevo perfil de precandidato. El hecho de que en la carta de renuncia de Salamanca no hubiera una sola línea elogiando la gestión de Valdivieso, después de estos años de una alianza que superó los más fuertes vendavales, dice mucho de la herida que se abrió. El silencio de Salamanca habla muy bien, claro está, de su decencia y de su respeto por su antiguo jefe.A la hora de escribir esta columna el Fiscal no ha anunciado su retiro, pero son pocos los que dudan que lo hará. Lo que significa que me equivoqué no una sino dos veces, puesto que en la nota que menciono también aseguré que el Fiscal no se iría (para fortuna mía, la costumbre colombiana de hacer apuestas sobre las renuncias de altos funcionarios no se ha extendido más allá del Ejecutivo). Adolfo Salamanca tiene ya empaque de candidato; se habla del retiro de Sarmiento, el jefe de Fiscalías, para entrar también en la política; otros funcionarios menores han anunciado que seguirán el mismo camino, y se espera el gran momento de Valdivieso para su lanzamiento en busca del premio mayor. En plata blanca, la política le bajó de un machetazo toda la cúpula a la Fiscalía. Y eso no es serio. Sólo que uno no puede criticar a los funcionarios públicos por hacer algo que la ley no les prohíbe, y sólo por eso, me abstengo de criticar el derecho que tienen los fiscales de distinto rango de dedicarse a la política. Pero que los temibles investigadores sobre el narcotráfico y la política, aquellos sobre quienes buena parte de la población fincó sus esperanzas porque habían iniciado la gran marcha hacia la moralización de Colombia, estén, de la noche a la mañana, haciendo cola para llegar al Congreso, la Alcaldía o la Presidencia, según se lo permitan sus (hoy atónitos) electores, no es una historia fácil de digerir.Pero vuelvo a lo mismo: el problema no es Valdivieso ni Salamanca sino la Fiscalía. Es tan grande el poder de ese organismo que es difícil imaginar un fiscal al que no lo pique el mosquito de la política. Mientras haya la posibilidad de capitalizar sus éxitos, la actividad proselitista será siempre una atracción imposible de evitar. Lo que hay que impedir es que suene el canto de las sirenas, y eso solo se logra alargando el período de las inhabilidades. El fiscal debería ser sometido a una cuarentena de tres o cuatro años después de su gestión para que la imposibilidad de la candidatura inmediata le traiga sosiego a su espíritu.Al actual Fiscal lo cobijan las normas actuales. Por eso a Valdivieso solo se le puede recomendar rapidez en sus decisiones y desearle suerte en su empeño. Va a necesitar mucha compañía cuando en la soledad de la ex Fiscalía se despierte, ya sin ancla, en medio del turbulento y caprichoso mar de las encuestas políticas.Pero como nada es nunca malo del todo, esta situación tiene la ventaja de generar emoción entre quienes somos espectadores de la política por vicio. La entrada de un nuevo competidor (Valdivieso) al partidor automático es motivo de análisis, críticas, vaticinios y apuestas. Han anunciado su participación en la carrera y están listos, aparte del Fiscal: Humberto de la Calle, Juan Manuel Santos, Noemí Sanín, Andrés Pastrana, Carlos Lleras, María Mercedes Cuéllar y Juan Camilo Restrepo. Solo falta Horacio Serpa, de quien se sabe que va a correr pero está haciendo las cabriolas de rigor, antes de que la fecha de las inhabilidades lo lleve mansito al partidor, para que arranque en forma definitiva la carrera.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1832

PORTADA

El fantasma del castrochavismo

La mitad del país cree que Colombia está en peligro de convertirse en la próxima Venezuela. ¿Cuáles son las posibilidades reales de que eso suceda?