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Opinión

  • | 2013/12/07 00:00

    Mentira fresca

    En un intento desesperado por elevar la imagen de su deteriorado gobierno, hemos presenciado una campaña electoral llena de trampas, mentiras, violencia y amenazas.

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Televisores, neveras, microondas, lavadoras hoy parecen productos de la canasta familiar en los hogares venezolanos. Qué fácil resolver una crisis económica con un chasquido de dedos a vísperas de las elecciones municipales en Venezuela. 

Ahora con los súper poderes, Nicolás Maduro logró que de la noche a la mañana los venezolanos vivan con “suprema felicidad”, reciban la Navidad con las manos llenas de regalos, obligando a los empresarios a poner sus productos a mitad del precio (encarcelando a comerciantes y estimulando el saqueo), dio los aguinaldos por anticipado, entregó títulos de propiedad de la Gran Misión Vivienda así como créditos productivos a la población, para convencer a millones de venezolanos de que “Mentira fresca” es por quien deben madrugar a votar este domingo.

Pero como después de la fiesta viene la resaca, lo que está generando Maduro es colmarle la paciencia a los pocos empresarios que le quedan al país, que siga aumentando el desempleo, estimular el vandalismo, que la inflación llegue a un nivel incontrolable, que la economía se desplome y que debido al desabastecimiento, los venezolanos terminen matándose  por un artículo de primera necesidad.  

Este control total por parte de los burócratas, los militares y la policía ha empujado al país al abismo de la corrupción, la violencia, el contrabando y el mercado negro. El país está enfermo y la calidad de vida de su gente ya llegó a niveles inhumanos.

Maduro sabe que en los resultados de las elecciones del 8 de diciembre más allá de elegir a alcaldes y concejales, se verá reflejado ante los ojos del mundo su fortaleza o debilidad política. A nadie se le olvida que el pasado 14 de abril, ganó las elecciones por un estrecho margen de 300.000 votos, mostrando claramente que el chavismo se fue con Chávez, y que el Madurismo carece de inteligencia, carisma, estrategia y se ha convertido en una réplica barata y vergonzosa de su fallecido mentor.

En un intento desesperado por elevar la imagen de su deteriorado gobierno, hemos presenciado una campaña electoral llena de trampas, mentiras, violencia y amenazas, que persigue, hostiga y reprime a la oposición, que asesina, infunde terror y castiga para ganar. Aún así, es absolutamente necesario que los venezolanos nos armemos de valor y salgamos a votar, votar contra el saqueo, contra los abusos, contra la corrupción, contra la crisis, es la única vía que tenemos para cambiar este gobierno, que amenaza, manda pero no gobierna. 

Sabemos que si gana Nicolás Maduro vendrán tiempos de represión y violencia. Más inflación, más desabastecimiento, más crisis y una gran sobredosis de miedo e incertidumbre. 
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