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Opinión

  • | 2011/02/22 00:00

    Mal día para Álvaro Uribe Vélez

    Uribe no sólo fue afectado por la condena contra un socio leal e incondicional como lo es Mario Uribe; también corre el riesgo de perder políticamente a uno de sus jóvenes seguidores, Andrés Felipe Arias.

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El 21 de febrero de 2011 quedará registrado como uno de los días más aciagos del expresidente Álvaro Uribe Vélez en materia personal y política. No hubo “trinos” a través de Twitter, tampoco largas entrevistas en emisoras de pueblo ni en periódicos regionales, donde siempre se ha sentido a gusto. Esta vez guardó silencio.

Y calló porque tuvo un mal día. La justicia intervino con severidad en dos procesos donde tiene profundos lazos personales y políticos: de un lado, la Corte Suprema de Justicia condenó a 90 meses de prisión a su primo segundo y mano derecha en la política, Mario Uribe Escobar; de otro, la Fiscalía General de la Nación anunció que imputará cargos contra siete exfuncionarios del Ministerio de Agricultura y por lo menos 15 beneficiarios de subsidios provenientes del programa Agro Ingreso Seguro.

En el plano personal, Uribe Vélez ha perdido a un aliado incondicional con quien anduvo el departamento de Antioquia por más de 30 años en sendas campañas electorales. A ambos los cobijaba la ambición de poder y tenían, juntos, la fortaleza para enfrentar grandes retos políticos, entre ellos superar a barones electorales regionales como Bernardo Guerra Serna y Fabio Valencia Cossio.

Conquistaron la Cámara de Representantes, el Senado, la Gobernación de Antioquia y la Presidencia de la República. Unidos en las ideas del Sector Democrático del Partido Liberal y luego en el movimiento Colombia Democrática, tuvieron a su haber millones de votos e influencias en el sector público, tanto local, como regional y nacional. Pero la ambición traiciona cuando se extralimita. Y la sentencia contra Mario Uribe Escobar así parece demostrarlo.

El mal día del expresidente Uribe Vélez no sólo va por cuenta de la pena impuesta a su fiel escudero, sino por la posibilidad de que su primo sea juzgado por delitos de lesa humanidad. Es claro que los acuerdos entre políticos y paramilitares ocasionaron muertos, desaparecidos y desplazados, provocaron masacres y despojos de tierras. De ahí que se vislumbre que los llamados ‘parapolíticos’ sean procesados también por esos crímenes. Si ello llegara a concretarse, Mario Uribe Escobar estará en el estrado, afrontando un nuevo juicio.

Pero Uribe Vélez no sólo fue afectado por la condena contra un socio leal e incondicional; también corre el riesgo de perder políticamente a uno de sus jóvenes seguidores, Andrés Felipe Arias, exministro de Agricultura de su gobierno y quien ha estado sonando en las encuestas electorales para la Gobernación de Antioquia.

La decisión tomada por la Fiscal General de la Nación, Viviane Morales, de formular cargos contra algunos funcionarios que estuvieron subordinados a Arias, así como contra varios beneficiarios con los subsidios del programa Agro Ingreso Seguro, pone a tambalear las aspiraciones políticas del exministro, entre otras razones porque su expediente está en el despacho de la Fiscal General de la Nación, quien tiene la potestad de investigarlo y el caso aún no se ha cerrado. Dentro del juego de las posibilidades cabe una decisión en su contra, lo que acabaría con su corta y sonada carrera política.

Como ministro de Agricultura no escatimó esfuerzos para beneficiar a todos aquellos que tienen el poder económico, por encima de los más pobres. Recuérdese, por ejemplo, el caso del predio Carimagua, de Puerto Gaitán, Meta, de propiedad de la Nación y que pretendió entregárselo a grandes empresarios para su explotación, con el argumento de que los campesinos, muchos de ellos desplazados de la violencia, no tenían los recursos suficientes para hacerlo. En esa ocasión, la Procuraduría General de la Nación conceptuó que ‘”no solo se vulneró los derechos a la verdad, la justicia y a la reparación de estas personas, sino que impidió que recibieran la mínima atención del Estado”.

En el proceso de Agro Ingreso Seguro, un programa de subsidios no reembolsables a través del cual el Ministerio de Agricultura pretendía “promover la productividad y competitividad, reducir la desigualdad en el campo y preparar al sector agropecuario para enfrentar el reto de la internacionalización de la economía”, se evidenció la misma tendencia que en el caso de Carimagua: beneficiar a grandes empresarios con miles de millones de pesos en subsidios.

A través de las labores de investigación de la Fiscalía General de la Nación, se pudo determinar que decenas de empresarios, en particular grupos familiares de la Costa Norte, accedieron a esos beneficios para financiar supuestamente proyectos agroindustriales sin cumplir con los requisitos legales, circunstancia que no fue objetada por los funcionarios del Ministerio de Agricultura. Todo este tejemaneje de favorecimientos económicos se hizo bajo la administración de Arias como ministro de Agricultura.

El hecho de que se vayan a procesar penalmente a sus subordinados en el Ministerio de Agricultura y se aplace una decisión en su contra, deja en suspenso la carrera de Arias por la Gobernación de Antioquia, un golpe que tendrá que asumir el expresidente Uribe Vélez y que lo obliga a reformular su estrategia para conquistar sus antiguos feudos.

Las decisiones de la justicia le amargaron el día al exmandatario. Y lo que presumo es que tendrá más días agrios, entre otras razones porque las investigaciones por parapolítica han llegado a Antioquia, donde el expresidente ha tenido influencia notable; además, hay una mayor colaboración de las autoridades judiciales de Estados Unidos para permitir que los exjefes paramilitares extraditados sean versionados por los fiscales de la Unidad Nacional de Justicia y Paz, lo que permitirá conocer cómo tejieron sus alianzas con sectores políticos, económicos, sociales y militares; y finalmente, la solidez que refleja el proceso de la Fiscalía en el caso de Agro Ingreso Seguro afectará irremediablemente a su joven protegido político.

No serán días fáciles para el expresidente Uribe Vélez. Espero que todo lo que se revele del pasado lo obligue a guardar un prudente, respetuoso y reflexivo silencio, tal como lo hizo este 21 de febrero de 2011. La contundencia de la justicia no le dará para más.

(*) Periodista y docente universitario
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