Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2005/12/03 00:00

Malentendidos

Las cosas no son fáciles de entender: Por decirlo de una manera sencilla: quien desnarcoparamilitaro-politizare este país, buen desnarcoparamilitaro-politizador será

Malentendidos

Insisto: en mi opinión, muchos de los horrores que suceden en Colombia tienen su origen en la imbecilidad criminal de este gobierno, de estos gobiernos de los últimos veinte años, que por sometimiento a las necesidades politiqueras internas de los gobiernos de los Estados Unidos han dado en insistir, ellos también, en que nuestro principal problema es la guerra contra las drogas. Ilustro mi insistencia, y la insistencia de estos gobiernos, con unas informaciones publicadas hace ocho días por esta misma revista. Las resumo, saltándome los detalles. Resulta que fue asesinado por orden de un capo del narcotráfico (uno de los que están negociando con el gobierno en su calidad de jefes paramilitares) un capitán retirado de la Policía antisecuestros. Capitán que, tras pasar al servicio de uno de los nuevos carteles de la droga que surgieron del desmantelamiento de los antiguos carteles de la droga, había asesinado a su vez a un coronel de la Policía, también retirado, muy apreciado por uno de los otros jefes de otro de los carteles que, tras el desmantelamiento de los viejos carteles (no sé ya bien si los de Medellín o los de Cali, los del norte del Valle o los de Bogotá, los de la Costa o los del Pacífico: para saber todo eso habría que tener todos los discos de seudorrancheras mexicanas de los del Norte), manejan el negocio. Tras el asesinato del coronel retirado en cuestión, las cosas, por lo visto, se complicaron, necesitando la intervención de varios militares y policías retirados más: coroneles, mayores, tenientes, así como suboficiales de la Armada. Hubo extradiciones. Hubo traiciones. Hubo delaciones, amparadas bajo el apelativo de "colaboración con la justicia". Hubo detenciones y fugas, se descubrieron y a veces se bombardearon complejos cocaleros "con comunicación satelital". Y poco a poco se fue desarrollando una guerra (otra de las nuestras) entre subcapos herederos de los antiguos capos y reconvertidos en jefes narcoparamilitaropoliticoecleasiásticos, guerra que dejó centenares de muertos. Hasta que, ya afectados por la escalada de violencia no sólo el Valle del Cauca, sino también el Eje Cafetero, Medellín e incluso Bogotá, el gobierno decidió por fin "tomar cartas en el asunto". Fue entonces cuando el llamado 'Macaco', comandante del grupo narcoparamilitar Bloque Central Bolívar, mandó matar al ex policía que había matado al ex militar que había trabajado para los ex narcos que... Y como consecuencia, los dos principales jefes del narcotráfico del norte del Valle emitieron un comunicado conjunto para informar "a la opinión pública, a las autoridades civiles, militares y eclesiásticas y a la comunidad internacional" que habían hecho las paces, y que estaban dispuestos a "realizar acciones sociales en beneficio de la comunidad". Por esos mismos días, el gerente del Banco de la República dijo que anualmente entran a Colombia varios miles de millones de dólares por concepto del lavado de activos de los narcotraficantes. Se indignó nuestro presidente Álvaro Uribe: aquí no los hay. Así que, según informa esta revista, "rápidamente se aclaró que se trataba de un malentendido". No me extraña. Porque las cosas, tal como están, no son fáciles de entender. Por decirlo de manera sencilla: quien desnarcoparamilitaropolitizare este país, buen desnarcoparamilitaropolitizador será. (A ver qué decide la Corte Constitucional). Nota: ¿Y quién puso la bomba que casi acaba con la vida de Germán Vargas Lleras? ¿Los narcoguerrilleros de las Farc? ¿Los narcoparamilitares de las AUC? ¿Los narcopolitiqueros de uno cualquiera de los narcopartidos del país? No se sabe.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.