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Opinión

  • | 2016/02/12 15:27

    ¿Maltrato laboral también en la Fiscalía?

    Jornadas extenuantes de trabajo, amenazas de traslados a regiones e imposibilidad de dialogar son algunas de las situaciones que se han padecido en la Dirección Nacional de Análisis y Contexto.

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Imagínese que usted está en desacuerdo con su jefe porque considera que las decisiones que está tomando desdibujan el objetivo inicial del área de trabajo en la que presta sus servicios, tiene reparos en el trato que le da a los funcionarios y se atreve a expresarlos; a cambio, obtiene agravios verbales, cambios sustanciales en sus funciones, amenazas de traslados a una ciudad distinta en la que vive y donde no se necesita su apoyo. ¿Usted qué haría?


La situación no es hipotética. Viene ocurriendo en la Dirección Nacional de Análisis y Contexto (DINAC) de la Fiscalía General de la Nación, bajo la jefatura del abogado Juan Pablo Hinestrosa Vélez, que asumió ese cargo a comienzos de abril del 2014, en reemplazo de Alejandro Ramelli, quien renunció el 8 de febrero de ese año. Lo paradójico es que el funcionario cuestionado tiene estudios superiores en protección de los derechos humanos, adelantados en la Universidad Alcalá de Henares, España.


La DINAC fue creada mediante el Decreto 016 del 9 de enero de 2014. Hasta ese momento esa dependencia era una Unidad (UNAC), que se estructuró tras la llegada del fiscal general Eduardo Montealegre en 2012 como estrategia de análisis de investigación penal en contexto. Para ello se requería de un grupo especializado de analistas en diversas disciplinas sociales que se concentraran en el estudio de crímenes de alto impacto que fueron priorizados por el mismo ente investigativo.


Se crearon por lo menos nueve grupos de trabajo, compuesto por fiscales, investigadores del CTI y analistas, que abordarían los procesos de la Unión Patriótica, sindicalistas, periodistas, magnicidios, ejecuciones extrajudiciales, los hechos de Montes de María y Urabá, las FARC y corrupción pública. La DINAC llegó a tener cerca de 65 analistas.


“Hinestrosa no quería trabajar en la DINAC”, me cuenta alguien que conoce bastante el tema. “Él estaba pensado para ser Director Nacional de Fiscalías, pero le cambiaron su plan y acabó en esta Dirección. Varias veces dijo que aceptó por espíritu de trabajo. Y exigió que lo presentara el vicefiscal Jorge Perdomo y no la encargada en ese momento, Gina Cabarcas”.


A su llegada, este abogado desconoció la trayectoria y estudios de los analistas, por lo que, en pocos meses, se fue de la DINAC cerca del 50% de estos profesionales. Todos ellos fueron reemplazados y ahora hay cerca de 50 personas. Varios fiscales, algunos de gran trayectoria investigativa, también se fueron de esa Dirección. Unos y otros no aguantaron los atropellos del funcionario.


He tenido la oportunidad de hablar con exfuncionarios que tuvieron como jefe a Hinestrosa y por sus presiones se vieron obligados a renunciar o a solicitar traslado. En sus testimonios surge el maltrato y acoso laboral como una forma de ejercer la autoridad en una dependencia a la que llegaron, en calidad de analistas, personas muy calificadas para aportar su conocimiento en la construcción de contextos sobre hechos de violencia ocurridos en el país que nutrieran la labor de los fiscales y los casos llegaron muy bien soportados ante los jueces.


“Grita, golpea puertas y ventanas, insulta”, me dice una persona que trabajó en esa dependencia. La situación es de conocimiento de la Procuraduría General de la Nación y la Dirección de Apoyo a la Gestión de la Fiscalía. “Con la llegada de Hinestrosa a esa dependencia se generó un clima de maltrato, desmotivación y persecución laboral”, me cuenta otro exfuncionario, que renunció ante esa situación.


Al parecer, las quejas son reiteradas y vienen desde que estuvo como director de la Unidad Nacional de Fiscalías para la Justicia y la Paz, cargo que ocupó entre los años 2012 y 2014. El asunto lo reconoce en público y en privado. Según me cuentan, se jacta de decir que han tenido por lo menos 25 quejas por maltrato laboral y todas las ha ganado a punta de tutelas.


Su actitud irascible es complementada con decisiones arbitrarias contra aquellos analistas que considera problemáticos por quejarse de las circunstancias de trabajo. Las reubicaciones intempestivas y sin preámbulos, que generan cambios traumáticos en sus proyectos de vida personal y profesional, ocasionaron un alto nivel de estrés que derivó en enfermedades entre algunos investigadores.


Varias de las personas con las que hablé tienen miedo de revelar sus nombres por varias razones: algunas padecieron hasta la enfermedad la actitud de Hinestrosa y no quieren una confrontación directa; otras alegan que han sido objeto de interceptaciones telefónicas ilegales; y otras más quieren olvidar su paso por la DINAC. Así de traumático fue su trabajo allí.


Pero el asunto va más allá del maltrato laboral. Los cambios en la DINAC alteraron el propósito inicial de esta dirección, considerada estratégica para la Fiscalía General de la Nación. En un plano secundario quedaron temas claves para entender el conflicto armado como el despojo de tierras en Montes de María, que al parecer compromete a una importante empresa cementera del país; la violencia basada en género; el genocidio de la UP; los asesinatos de sindicalistas. Ahora solo importa investigar a las FARC.


Hay quienes también hacen referencia a los gastos excesivos en viáticos en los traslados de equipos de trabajo de diez y doce personas a las seis direcciones territoriales que tiene la DINAC (Medellín, Cali, Bucaramanga, Villavicencio, Barranquilla y Santamarta), con el fin de revisar documentos. “Esas tareas las podrían revisar una o dos personas”, afirma una fuente.


Para otros analistas el tema de los honorarios se convirtió en un dolor de cabeza. Por asuntos de homologación de sus títulos de posgrado en el exterior sus pagos mensuales se vieron reducidos hasta en un 50%. Tales disminuciones se dieron de manera paralela a los grandes pagos que la Fiscalía General de la Nación le hizo a la supuesta investigadora Natalia Springer, quien no acreditó títulos y recibió más de 7 mil millones de pesos por investigaciones mediocres y sin mayor fundamento.


¿Quién protege a Hinestrosa? Su carrera en Derecho la hizo en la Universidad Externado de Colombia, de donde también se graduaron el Fiscal Eduardo Montealegre y el Vicefiscal Jorge Perdomo. Por eso se habla en la Fiscalía de la “rosca externadista”, la que al parecer le sirve para maltratar, con total impunidad, a sus subordinados. ¿Todos ellos tendrán algo que decir?


En Twitter: jdrestrepoe

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