Viernes, 2 de diciembre de 2016

| 2008/02/02 00:00

MARCHAR O NO MARCHAR: ‘THAT IS THE QUESTION’?

Citan a los españoles, que a cada rato salen en masivas protestas contra ETA. Pero no mencionan que ninguna de esas marchas ha movido un ápice a ETA.

MARCHAR O NO MARCHAR: ‘THAT IS THE QUESTION’?

Como siempre, estamos discutiendo sobre lo que no importa, y proponiendo soluciones equivocadas a problemas erróneamente identificados. Un ejemplo de lo primero es el embeleco de la marcha del lunes. Uno de lo segundo es la posición, las posiciones, que ha tomado el Polo Democrático Alternativo a ese respecto, dejándose arrastrar por un torbellino que nada tiene que ver con la política. La función del Polo es servir de alternativa de poder, no discutir pendejadas.

Primero, lo de la marcha. Resulta que a unos chateadores de Internet, a la vez desocupados en lo concreto y preocupados por lo vago, se les ocurrió que la receta para sanar los males de Colombia consiste en acabar con las Farc. Y que la manera de acabar con las Farc consiste en hacer una marcha ciudadana de gente con camiseta blanca (esta vez palomas no) que salga a la calle a gritar "¡No más Farc!" en Bogotá y en Dubai, en Madrid y en Johannesburgo y en Bucaramanga. Lanzaron la idea por Internet, para internautas, y la novelería frívola de la prensa y la radio colombianas la cogió al vuelo y la convirtió en el tema central de polémica en el país durante dos semanas. Marchar o no marchar. Qué falta de oficio. Como si aquí no pasaran cosas.

Y así, a la propuesta primitiva (llamarla original sería excesivo) de "!No más Farc!" le fueron saliendo adornos y complicaciones a medida que iba siendo retocada por más y más espontáneos. Que no más Chávez. Que no más reclutamiento de niños. Que por la paz y la reconciliación entre los colombianos. Que abajo los curas pederastas. Que contra el terror. Que contra el secuestro. Que por el intercambio humanitario. Que contra Uribe. Que por Uribe. Que contra Salvatore Mancuso y sus muchachos de las AUC, que desde la cárcel apoyan la marcha. Que a favor de las Farc, que desde las montañas de Colombia participan en la marcha.

Recuerdo un maravilloso dibujo del humorista francés Sempé: en la cola de una marcha multitudinaria que corea consignas vociferantes va un señor con su propia pancarta individual: "Vendo apartamento bien situado".

Todo lo cual ignora el hecho central de que la marcha es perfectamente inocua. ¿Una marcha ciudadana por la carrera séptima de Bogotá (y por las vías equivalentes de Dubai y Montreal, si es que las dejan) para desmovilizar una organización político-militar que lleva cincuenta años haciendo la guerra y cree que la va ganando? Citan a brazo partido el ejemplo de los españoles, que a cada rato salen a la calle en masivas protestas contra ETA, la banda armada que asesina en nombre de la independencia vasca; pero no mencionan el importante detalle de que ninguna de esas marchas ha movido a ETA un ápice en el camino del desarme. Sólo han servido para provocar enfrentamientos (hasta ahora sólo verbales) entre los distintos grupos organizadores de las marchas sobre quién debe encabezarlas, quién debe llevar la pancarta y qué debe decir en el letrero.

Vuelvo al caso del Polo Democrático, que es el más vistoso, pues se ha dejado embarcar tontamente en una pelea que además de ser tonta por sí misma no es la suya, y, una vez untado el dedo, ha tenido que untarse toda la mano sacando comunicados y más comunicados al respecto. Que el Polo vaya a la marcha, propuso en un principio el senador Petro. Que no, porque lo proponía el senador Petro. Que no, porque la iniciativa ha sido "absorbida publicitaria y políticamente por el gobierno de Álvaro Uribe". Que sí vaya pero que con otra consigna: "Por el acuerdo humanitario, no a la guerra, no al secuestro". Que sí, pero que no a una marcha, sino a una concentración, y no por la carrera séptima, sino en la Plaza de Bolívar, para así "movilizarse diferenciado de las fuerzas uribistas". Porque, explica una resolución anunciada por fin como "unánime" por sus firmantes, "el Polo no puede permitir que su actitud se asuma ni como connivente con las Farc, el secuestro, los crímenes de guerra y lesa humanidad, ni como apoyo al gobierno de Álvaro Uribe, al que el Polo se opone de modo inequívoco por su carácter autoritario y regresivo".

Y que si patatín y que si patatán. Demasiadas explicaciones y circunloquios. Lo que no puede permitir el Polo es que no quede claro qué es lo que propone, y ni siquiera si de verdad está proponiendo algo; y no simplemente dejándose llevar por las propuestas inocuas de los internautas de Melbourne o de Riohacha.

Dicho esto, y como he visto que todos los editorialistas y columnistas de la prensa se han pronunciado sesudamente sobre la conveniencia o inconveniencia de la marcha, yo también me uno al rebaño y les aconsejo a mis lectores: marchen, o no marchen. Da igual.

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