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Opinión

  • | 2016/12/20 10:59

    Recordando a Van der Hammen en su tierra natal

    Wageningen es una pequeña ciudad holandesa donde funciona la oficina coordinadora de Tropenbos Internacional, una ONG con sedes y equipos de trabajo en Colombia, Indonesia, Republica del Congo, Surinam y Ghana.

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Desde hace más de 30 años, desde el barrio Teusaquillo en Bogotá, Tropenbos ha sido una plataforma de saberes y conocimientos ancestrales de la Amazonia, y un referente capitalino para representantes de distintos pueblos indígenas que vienen a sus diligencias en Bogota.

El profesor Thomas Van der Hammen, tan mentado por los medios por la suerte que corre la reserva que lleva su nombre al norte de la ciudad, fue el promotor inicial de Tropenbos ante el gobierno de Holanda. Desde hace 10 años, su yerno el biólogo Carlos Rodríguez, continúa con el trabajo iniciado, dándole ahora impulso a la nueva Tropenbos Colombia, fundación nacional, que más que una ONG es un Museo Vivo de la Amazonia en Bogotá. Orgullo de la capital.

Desde que las relaciones de conectividad entre ecosistemas y la certeza de la variabilidad climática se han popularizado, su validez científica posiciona la necesidad de abordar la planificación ambiental de regiones y de todas las ciudades del país. Aunque se perciban distantes unas regiones de otras, en la realidad los territorios de la selva, de las montañas andinas y del mar, están íntimamente conectados. El clima de las ciudades andinas depende de la deforestación de la Amazonia, siendo esta la fábrica de nubes más importante del mundo. Gracias a los vientos alisios, las nubes se estrellan en las montañas y valles de la cordillera de los Andes y proveen el " acueducto celestial", regulado por la atmósfera.

A vuelo de pájaro migratorio, la conservación del bosque húmedo tropical, de páramos, humedales y franjas de conectividad (que están tan amenazadas como la Reserva TVDH) garantizan la pluviosidad de las ciudades Andinas. La Amazonia y el Océano Pacífico actúan como reguladores de lluvias y temperaturas, de forma que el ciclo del agua asume su función productora de lluvia, garante de la biodiversidad, calidad de suelos y la seguridad alimentaria de campesinos y citadinos. Es así que la lluvia es un factor esencial para La Paz.

Esta co-dependencia de bio-regiones ha permitido ir afianzando una nueva identidad nacional: la ciudadania de un país Andino-Amazónico , que va reduciendo el "Andinocentrismo" arraigado en las decisiones políticas, para sentirnos también Amazonicos, de donde llega el agua, fuente de vida. Las relaciones hidro-meteorológicas que existen entre estas regiones y la situación privilegiada de Colombia con dos mares, selva, llanos y montañas, al extremo norte de América Latina, es una situación privilegiada que bien explicó a sus alumnos en Holanda y Colombia el Profesor Van der Hammen. Varios de ellos siguieron sus pasos con doctorados e investigaciones posteriores a lo largo y ancho del país.

Al observar en Holanda el eficiente manejo del agua y los límites definidos entre el paisaje de ciudades, el campo y las zonas de conectividad, fue inevitable recordar la propuesta de Van der Hammen, de definir la Estructura Ecológica Principal (EEP) de las ciudades, con el fin de poner límites al crecimiento desordenado de la urbanización y respetar las zonas rurales. En Holanda son subsidiadas para mantenerlas libres.

En Colombia las tensiones se hacen evidentes entre: - la resiliencia de las ciudades ( o su capacidad de respuesta ante las crisis que genera la expansión urbanística), - el decrecimiento de la población ( incluido el envejecimiento progresivo que no justifica la expansión) y - las presiones del mercado inmobiliario ( para responder a presiones y favores de campañas políticas), hacen que el tema de la Reserva se haya convertido en un debate nacional, muy oportuno para la Sostenibilidad y puesta en marcha de los acuerdos de paz con las FARC.

Existe un cierto temor durante los días de descanso de fin de año. Es posible que la CAR y la Alcaldía de Bogotá concerten sigilosamente el proyecto de urbanización, en detrimento del rol de conectividad ya estudiado, entre Cerros, Sabana, humedales y Río, sin importar los argumentos científicos que son ya controvertidos.

La Reserva TVDH se ha convertido en una piedra en el zapato que ha puesto sobre la mesa un tema de grueso calibre: La voluntad política del Estado de poner límites al crecimiento de las ciudades y distribuir la población de forma más equitativa en las regiones. Una leguleyada ( como las que ha realizado el Congreso en el pasado), puede ignorar los estudios y plan de manejo, y de un pupitrazo, inaugurar el dibujo de una ciudadela, cambiando el precio de la hectárea por la metro cuadrado, justificando asi la metrópolizacion del Distrito Capital.

Estas decisiones políticas pueden ser tomadas con sigilo, sin alborotar el avispero, a contrapelo de una gran mayoría ciudadana que demanda mejor calidad de vida urbana, menos cansancio/ tiempo para ir al trabajo, aumento sustantivo de zonas verdes restauradas, aumento del % de zonas verdes por habitante (hoy es 4 m2 en Bogotá ) con el deseo de que aumenten a 15 m2 por habitante, sugerencia de la Organización Mundial de la Salud.

Esta necesidad urgente de ambiente ( y mente) sana, es un Derecho Constitucional. Debe ser una política de Estado y exige ponerse los pantalones y proclamar límites al crecimiento urbano, delimitar claramente las zonas de alto riesgo ( que ya han aflorado con La Niña y El Niño), y demarcar claramente las fronteras del paisaje rural.

Es evidente que la mancha de aceite de la expansión urbanística, incluidas las ciudades intermedias, está siendo manipulada por políticos con intereses en los mercados inmobiliarios, por contratistas al acecho de licitaciones de vías, por zonas industriales con reducción fiscal, por intereses en el uso de derivados del petróleo, y un sin fin de presiones sociales. La presión del precio del suelo urbano y en muchos casos la corrupción, facilitan esos cambios de uso del suelo rural en los Planes de Ordenamiento Territorial, bajo la vista gorda de las Corporaciones autónomas Regionales.

Admitir el crecimiento urbanístico actual sin control real, se convierte también en un asunto de salud pública. El estrés, la agresividad y la violencia aumentan proporcionalmente con las distancias y el trancon. Todo suma para que el impacto sea mayor frente a la emisión de CO2, la vulnerabilidad climática y la convivencia pacífica.

La tendencia actual del crecimiento urbano hacia la region circundante es la suma de nuevas urbanizaciones fragmentadas. Se evidencia una falta de visión integral de Sostenibilidad: casitas sin cuota inicial sin arborización, sin sistemas de tratamiento de aguas residuales ni aprovechamiento de aguas lluvias, tímidas en fuentes de energías renovables y arquitectura bio- climática, todo marca para no cumplir con compromisos de Colombia a nivel internacional, de reducir emisiones de CO2 y mejorar el ambiente con imaginación.

Para nadie es un secreto que los planes de vivienda subsidiadas y las fotos con gente levantando los brazos en forma de techo, son plataforma de una campaña presidencial. Sospechamos que el plan es hacer pronto unas fotos con muchos niños y mujeres, con los brazos en forma de techo en los predios de la Reserva Thomas Van der Hammen. El meteorólogo Max Henriquez comentaba recientemente en Ginebra " Al clima no lo pueden parcelar. La atmósfera es vinculante, por eso el cambio climático es global... El aleteo de una mariposa puede causar un tornado en China. Estudiemos la teoría del todo, pues todo está ínter-conectado. "

*Consultora Planificación /Comunicación Ambiental

@margamiel

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