Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2011/12/17 00:00

    María del Pilar Hurtado, de rumba en Panamá

    El cerebro fugado más valioso se pone para bailar las mismas orejas gigantes que usaba para sus escuchas ilegales.

COMPARTIR

La chiva de esta columna es una coneja. Un corresponsal que vive en la ciudad de Panamá me hizo llegar una foto de María del Pilar Hurtado disfrazada de coneja. Se la tomaron durante una fiesta que tuvo lugar el doce de noviembre en la discoteca Paxion, a la cual la ex directora de DAS asistió con su novio. Ya ven: ella no es la única que sabe hacer seguimientos. Cuelgo algunas fotos de esa fiesta en la versión on line de esta columna, como un aporte a las festividades de fin de año.

Cuando el corresponsal me dijo que tenía la foto de alguien muy uribista que se veía ridículo debajo de unas orejas gigantes me indigné: "No se meta con Plinio", le advertí. Pero ya le gustaría a Plinio tener los dientes completos, como María del Pilar cuando se disfraza de lo que le hizo a la justicia colombiana: esto es, de conejo.

He ahí, pues, mi regalo para todos ustedes. Doy ese parte de tranquilidad al país. Quienes, como yo, se preocupaban de que la señora Hurtado fuera a pasar estas navidades solita y triste, pueden estar tranquilos. Ella está bien, está integrada. Tiene múltiples amigos a los que les dice que es una pobre perseguida política y con quienes comparte –me lo cuenta este mismo corresponsal- las obleas y el arequipe que según ella le manda de regalo el Presidente Uribe. Sin abusos, claro, para que no se le salgan los conejos: porque una coneja con conejos puede hacer unas cosas horribles.

Desde que vi al imitador de Rubén Blades en Yo me llamo pensé que ya no teníamos nada que envidarle a Panamá. Ellos tienen a Noriega, sí, pero nosotros a Valencia Cossio. Ni siquiera me despertaba envidia su condición de paraíso fiscal porque ¿qué es un paraíso fiscal? ¿Una isla donde beben piñas coladas, en guayabera y bermudas, todos los que han sido fiscales colombianos, como el doctor Osorio, mejor conocido como el Paquete Fiscal?

Pero con humildad reconozco ahora que el país vecino nos supera en un factor esencial: en hacer felices no sólo a los seres humanos, sino también a los uribistas.

Siempre he dicho que el istmo es gran destino para el amigo uribista y les he sugerido a todos que arranquen para allá. En Colombia no hay garantías para quien, en un momento de debilidad, y siempre en aras de los intereses superiores de la patria, inflinge un poquito la ley y espía y hace montajes de desprestigio contra magistrados y periodistas. ¿Qué país queremos dejarles a nuestros hijos si no somos capaces de darles garantías a nuestros mejores delincuentes?

En Panamá, en cambio, los uribistas pueden ir a fiestas, reír, vivir la vida. Imagino a José Obdulio cultivando en paz bigornias y otras flores; a Sabas estrenando tanga; a Juan Lozano también, pero tanga narizona: los imagino en la playa, digo, haciendo Del Castillos de arena, y me erizo, como decía la Gatita. Y me erizo tanto que me da erisipela. María del Pilar se broncea en hilo dental con las orejas de coneja. Uribe nada en el mar sin meter la cabeza, como en los ríos, y promete asignarle el canal de Panamá a Planeta. Y todos se meten a las olas y se asustan cuando creen haberse topado con el cadáver de Bin Laden, pero es Juan Lozano, que flota bocarriba para relajarse.

Acá, en cambio, como gran cosa, a los pobres los invitan a las frijoladas de doña Olga Duque, que es un poco nuestra Duquesa de Alba: en caso, claro, de que consiga un príncipe azul 25 años menor que ella. Puede ser Belisario.

Hace poco, efectivamente, la plana mayor del uribismo asistió a una de esos frijoladas. Óscar Iván Zuluaga tenía cara de retorcijón antes, aun, de haber comido; Uribe pedía la sal, como si él no fuera la sal en persona. El único considerado fue Andrés Uriel, que no se sirvió un solo chicharrón: se los dejó todos los al Ministro Cardona.

Si se hubieran ido a Panamá, en cambio, habrían podido acudir a la rumba en que se tomó esta foto, que seguro causará indignación en algunas personas porque Colombia es el país de la envida y acá no pueden ver a una delincuente contenta.

Ahora la Fiscalía pide en extradición a María del Pilar como si existiera peor castigo que estar en esa fiesta, llena de gente sudorosa y fea que hace el trencito: ¿para qué la quieren traer a las cárceles colombianas? ¿Para que asista ahora a las fiestas que organiza Juan Carlos Martínez? ¿No es suficiente condena para la ex directora del DAS parecerse físicamente a Yidis?

Yo sé que "La Coneja" Hurtado sería útil en Colombia por si Petro decide fusionar la ETB con el nuevo DAS. Nadie, como ella, podría encargarse de esa fusión. Pero si quieren que regrese, no soliciten su extradición: salta a la vista que con ella no funciona la estrategia del garrote, sino la de la zanahoria. Atráiganla con un pedacito. Jorge Noguera puede aportar las que cultiva en la granja de La Picota.

Antes que un monumento a la impunidad, sea esta foto la prueba de que estamos preparados para el TLC. Cuando, como director de SoHo, me intercambien por Hugh Hefner, el director de Play Boy ya tiene una conejita criolla para llevarse a su mansión.

Entrego esta buena noticia navideña: el cerebro fugado más valioso del país es feliz. Asiste a fiestas. Suda y sonríe. Y se pone para bailar las mismas orejas gigantes que usaba en el DAS para realizar sus escuchas ilegales.





 
 
 

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.