Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2014/05/10 00:00

    Cosecha de odio

    De la mano de su anticomunismo va su uribismo, que Sepúlveda practica de manera abyecta, como si fuera su verdadera religión.

COMPARTIR

Andrés Sepúlveda no es un joven normal. Por sus venas corre un torrente de odio que es lo único que lo mantiene vivo. Esa ira que lo atropella queda clara cuando uno mira su perfil en la red. Sepúlveda odia casi todo, pero especialmente lo que le huela a comunista, así no tenga para nada claro qué significa ni se haya enterado de que el comunismo se acabó con la caída del muro de Berlín. Eso a él poco le importa. En las redes aparece como integrante del grupo Liga Anticomunista de América, cuya finalidad es “defender la libertad de los pueblos divulgando la verdad de los crímenes del comunismo”.  Para él los comunistas no son los que abogan por la dictadura del proletariado, sino todos aquellos que se atrevan a hablar de reconciliación con las guerrillas y estén de acuerdo en el proceso de paz que se sigue en La Habana con las Farc. Esos son sus enemigos y contra ellos destila todo su odio. Desde 2007 Sepúlveda fundó, por ejemplo, un grupo en la red que se llama ‘Piedad Córdoba es una maldita guerrillera’, cuya finalidad no es otra que la de expresar el odio a Piedad Córdoba “por guerrillera”.   

De la mano de su anticomunismo va su uribismo, el cual Sepúlveda practica de manera abyecta como si fuera su verdadera religión: en 2008, según información obtenida por un ente de investigación del Estado que indagó sobre perfiles de hackers agresivos en las redes, crea el grupo ‘Amigos de Uribe’, cuyo objetivo es “expresar el apoyo a nuestro presidente Álvaro Uribe Vélez y dejarles claro a los malditos guerrilleros que los vamos a acabar uno por uno…”. 

Sepúlveda también tiene una relación virtual muy estrecha con ciertos círculos del Ejército. Prueba de ello es que en 2008 crea el grupo ‘Operación Jaque liberados militarmente’, concebido como “un grupo de apoyo y agradecimiento a las Fuerzas Militares y de igual forma al expresidente Álvaro Uribe Vélez”. A lo largo de los últimos años esa relación se vuelve aún más evidente porque entra a integrar varios grupos virtuales que están formados por militares activos. Entre ellos, el de ‘Líderes y amigos de la defensa y seguridad nacional’, que en las redes sociales se define como “grupo que reúne a seres humanos con la calidad y el compromiso de adelantar causas sociales de bienestar común”. Es también integrante del grupo ‘Los que  sabemos que el general Uscátegui  es inocente’, que defiende la inocencia del general Uscátegui.   

En su faceta de asesor de la campaña del candidato del uribismo Óscar Iván Zuluaga fue muy eficaz. Desde que entró a trabajar en la campaña creó el grupo ‘Amigos de OIZ’ y @santjudas, una cuenta en Twitter que es una diatriba constante contra el presidente Santos.  Es un fiel admirador de María Fernanda Cabal y comparte un grupo con otro joven, Juan Sebastián Camelo, fundador de otro grupo de extrema derecha católica, admirador del procurador Ordóñez, que se llama Restauración Nacional.   
 
Aunque el ministro de Defensa Pinzón ha salido a decir que este hacker nunca trabajó con la fuerza pública, sí es claro que hay evidencias de que tiene por lo menos estrechas relaciones virtuales con varios miembros de la fuerza pública. Y todavía falta que el ministro Pinzón nos explique por qué este hacker puso a circular en las redes una foto donde aparecen Iván Márquez, Pablo Catatumbo y Fidel Castro, que ya les había sido ofrecida a varios medios de comunicación por una fuente que trabajaba en el Centro de Inteligencia Militar del Ejército (Cime).  (El jefe de la Cime, el general Forero, ha pasado de agache luego de que SEMANA informó que por lo menos 115 líneas telefónicas  estaban siendo interceptadas ilegalmente en la famosa Sala Gris que fue cerrada por la Fiscalía, luego de la denuncia).  

Más allá de estos interrogantes, que esperamos la Fiscalía resuelva, lo que es evidente es que estos hackers como Sepúlveda son la carne de cañón de una guerra sucia que se está librando no entre la campaña uribista y la santista como muchos creen, sino dentro del propio Estado. 

Es evidente que en el interior del propio Estado hay una pelea de poder entre las fuerzas que manejan la inteligencia –de la que me voy a referir en próximas columnas–, que está utilizando a estos hackers como pistoleros virtuales para desestabilizar el país e impedir por todas las formas que se logre un proceso de paz con las Farc. 

El Estado tiene al enemigo adentro y el gobierno de Santos está a expensas de él. Ese enemigo ha creado un monstruo que es este ejército de hackers, cada vez más inmanejable, que se mueve por el odio y la venganza, que ha crecido bajo la consigna de que en la vida no hay adversarios sino enemigos y de que la venganza y el odio son el motor de sus vidas. En un clima así de envenenado, difícilmente se puede cosechar la paz. 
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.