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Opinión

  • | 2014/01/11 00:00

    ¿El crimen de cuello blanco si paga? (I)

    Ojalá que los jueces, la Fiscalía y el procurador no caigan en la trampa diseñada por la soberbia de los dueños de Interbolsa.

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Parece una inocentada la noticia de que a Rodrigo Jaramillo, el gran cerebro del descalabro de InterBolsa, una juez de garantías, en la madrugada del 28 de diciembre, le hubiera dado la casa por cárcel y lo hubiera confinado a su apartamento de más de 400 metros cuadrados en el exclusivo sector de El Poblado, mientras que esbirros suyos como Javier Villadiego eran recluidos en el pabellón de máxima seguridad de La Picota.

El mundo está al revés o nuestro sistema penal acusatorio está demostrando su incapacidad de someter a los ladrones de cuello blanco.

Son tantas las evidencias de que los dueños de InterBolsa, Rodrigo y Tomás Jaramillo, Juan Carlos Ortiz y Víctor Maldonado, han mentido desde el primer día, que sería el colmo que eso sucediera. Tengo en mis manos unos correos que demuestran claramente que el Fondo Premium fue utilizado para manipular la acción de Fabricato y que era un vehículo que estaba montado exclusivamente para el enriquecimiento de sus dueños, Tomás Jaramillo, Juan Carlos Ortiz y Víctor Maldonado. En este correo con fecha de octubre 31 de 2012, (ver correo), es decir, un día antes de que la comisionista de InterBolsa fuera intervenida, Rashid Maluff, gerente del Fondo Premium, le envía una comunicación a Tomás Jaramillo y a Juan Carlos Ortiz en la que se muestra muy preocupado por que el 35 por ciento del fondo se encuentra comprometido en “acciones que están mal de garantías y que no cuentan con fuente de pago”.

Se ha podido establecer que estos créditos por 63 millones de dólares responden a préstamos hechos a Corridori y a Víctor Maldonado a través de empresas como Vecchio Internacional y Latinoamericana de Inversiones Sumo, de Víctor Maldonado, socio mayoritario de InterBolsa. Corridori utilizó estos dineros para manipular fraudulentamente la acción de Fabricato y para hacerlo recurrió al entramado que le pusieron en bandeja los accionistas del Fondo Premium, (Juan Carlos y Tomás Jaramillo) como Valores Incorporados, Rentafolio Bursátil y Andean Capital Markets.

Prueba de cómo era que manipulaban la acción de Fabricato es el correo del 4 de julio de 2012 que le envía Jhon Alexánder Muñoz Delgado, gerente general de Valores Incorpardos a Juan Andrés Tirado, quien era uno de los ejecutivos del fondo y a Alessandro Corridori (ver correo). En esa comunicación se advierte cómo vendían acciones en Colombia, aprovechando el precio artificialmente inflado, para luego enviar el dinero al exterior, (a Andean en Panamá), posteriormente lo volvían a meter en una de las empresas de la red Corridori que era Manantial. Estas operaciones podrían suponer no solo la manipulación ilegal de la acción de Fabricato, sino un potencial lavado de activos como ya lo advirtió el vicefiscal Perdomo.

Con estas evidencias es claro que Tomás Jaramillo y Juan Carlos Ortiz directa e indirectamente tuvieron que ver con la manipulación de la acción de Fabricato. Habría entonces que preguntarle a la Fiscalía por qué no los han vinculado a ellos ni a Víctor Maldonado a ese proceso.

En el correo de Rashid Maluff él también muestra su preocupación por 33 millones de dólares, en créditos a ‘vinculados’, es decir en autopréstamos otorgados a los mismos dueños. (Evidencias de cómo utilizaron esa plata de los inversionistas para pagar sus gastos ocasionales, las daré en próxima entrega).

Hoy las posibilidades de recuperar la plata del Fondo Premium son bastante sombrías. El liquidador Alejandro Revollo afirma que siendo optimista podrían aspirar a recuperar el 60 por ciento. Los que se quedaron con acciones de InterBolsa se fregaron porque esos 86.000 millones de pesos se perdieron y los accionistas no los quieren honrar.

Con este prontuario tan desolador, sorprende que el procurador hubiera conceptuado que Rodrigo Jaramillo no era un peligro para la sociedad justificando la casa por cárcel y en cambio sí hubiera destituido al superintendente financiero Gerardo Hernández porque no presentó a tiempo la denuncia penal contra Jaramillo y sus socios, a sabiendas de que no podía hacerla antes de que InterBolsa incumpliera sus compromisos bancarios porque podía ser acusado de pánico económico. Insólito. Es como si a Madoff lo hubieran confinado a su lujoso apartamento de Nueva York y se hubiera destituido al director de la SEC, que fue quien destapó su fraude.

Los dueños de InterBolsa y del Fondo Premium no quieren pagar ni resarcir a las víctimas y para evitar que les incauten sus bienes andan en la tarea de cuestionar a Luis Guillermo Vélez, el superintendente de Sociedades, (el que queda) –tuvo la osadía de embargarles sus bienes–, y de horadar el testimonio de exempleados de InterBolsa como Jorge Arabia, que a diferencia de los dueños de esa entidad financiera, sí ha colaborado eficazmente con la Justicia. Ojalá que los jueces y la Fiscalía (¡y el procurador!) no caigan en esta trampa diseñada por la soberbia de los dueños de InterBolsa, que piensan que están por encima de la ley. No puede ser que en este país sí pague ser un delincuente de cuello blanco.
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