Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2014/09/13 22:00

    El temor a decir no

    Con un solo no, Rodrigo Jaramillo hubiera evitado semejante debacle. pero no lo hizo y ahora debe responder por la estafa.

COMPARTIR

Hace dos años, en una entrevista que le dio a SEMANA, Rodrigo Jaramillo, meses antes de que aceptara la comisión de los delitos de manipulación de acciones y administración desleal que lo tienen hoy detenido en su casa, afirmó que InterBolsa no tenía nada que ver con el Fondo Premium y que la única relación existente era un contrato de corresponsalía. Afirmó, además, de manera tajante, que InterBolsa nunca intervino en la toma de decisiones sobre el destino de los recursos del fondo.  

Hoy, sobran evidencias que demuestran que este Fondo Premium que estafó a 1.200 inversionistas y que fue utilizado como la caja menor de su hijo Tomás Jaramillo, Víctor Maldonado y Juan Carlos Ortiz, siempre estuvo atado de manera umbilical a InterBolsa y que desde allí se direccionaban los recursos del fondo.  

Desde el año 2005, Premium ya avizoraba que se iba a convertir en un dolor de cabeza para InterBolsa. Esta columna pudo establecer que InterBolsa Panamá ya había sido objeto de una denuncia penal interpuesta por un empleado, quien los acusó entre otras cosas de ofrecer productos no autorizados desde Panamá. Al parecer en el mismo edificio donde funcionaba la oficina de InterBolsa Panamá se montó una con todo el andamiaje del Fondo Premium. Durante la investigación, Premium debió cerrar sus oficinas en Panamá y trasladar sus operaciones a Colombia. Esta investigación finalmente fue precluida, pero sin duda fue el primer campanazo que puso en evidencia la estrecha relación entre Premium e InterBolsa. 

El segundo fue en 2009, cuando esta comisionista adelantó estudios de debida diligencia para quedarse con el Fondo Premium. Para eso se contrató la asesoría de una firma externa con el objeto de evaluar la estructura del fondo. En InterBolsa SAI se encargó a Mauricio Infante y a Álvaro Camaro con el objetivo de que lideraran la operación. Tengo en mi poder una cadena de correos electrónicos que muestran cómo funcionaba esa relación. (Vea los correos)

La idea era que Premium pasara a ser otro más de los fondos que manejaba la SAI. No obstante, esta idea no prosperó pues en la debida diligencia fue muy claro el conflicto de intereses: se encontró que la mayoría de los recursos del fondo iban a los bolsillos de Juan Carlos Ortiz, Tomás Jaramillo y Víctor Maldonado y que a su vez entre los tres controlaban el 50 por ciento de la participación accionaria de la propia InterBolsa. 

¿Por qué Rodrigo Jaramillo, que era la cabeza de InterBolsa, no suspendió en ese momento la corresponsalía con Premium? En 2009 los activos del fondo eran de 65 millones de dólares, casi una tercera parte del total en el momento del descalabro en 2012. Si Rodrigo Jaramillo hubiera reaccionado a tiempo, se hubieran evitado captar de manera irregular más de 110 millones de dólares adicionales. 
A pesar de que se sabían los enredos del fondo, Premium se siguió vendiendo en InterBolsa como su producto estrella. Era ofrecido por los más de 200 asesores comerciales que tenía InterBolsa y le representaba ingresos a la comisionista por más de 5.000 millones de pesos anuales. Las comisiones que se ofrecían para que los corredores vendieran el fondo en muchos casos eran el doble de lo que se ofrecía por otros productos. Y hay evidencias de que varios de ellos llegaron a obtener comisiones por más de 150 millones de pesos mensuales. Toda esa estrategia comercial era avalada por la administración de la Sociedad Comisionista en cabeza de su presidente, Álvaro Tirado, quien tampoco dijo nada. Según fuentes consultadas por esta columna, en InterBolsa todo el mundo sabía que algo olía mal en Premium “pero como estaba InterBolsa detrás y como todos recibían buenas sumas, nadie ni dijo ni vio nada”. 
La cuarta evidencia sucedió en 2011 cuando se volvió a hacer un intento por vender Premium a InterBolsa. Para ese momento ya se había presentado el supuesto distanciamiento entre los Jaramillo y Ortiz  a raíz de la quiebra de Proyectar Valores, que también ofreció a Premium en su portafolio. Para este nuevo intento, Ortiz y Jaramillo contrataron a un trío de reputados personajes con el objeto de buscar la conciliación entra las partes y separar los negocios que tenían juntos. El trío estaba compuesto por Javier Aguirre, Carlos Carreño y Frank Pearl. (Pearl solo estuvo un tiempo porque fue nombrado ministro de Medio Ambiente). Lo cierto es que los que se quedaron fueron empapados de todos los negocios que tenían donde sobresalía el entramado del Fondo Premium, a cambio de jugosas sumas de dinero. Ellos también se quedaron callados. Los dos aparecen en varios correos dando consejos a la administración de Premium (ver correos).

Este segundo intento de vender el fondo también se frustró debido a las altas pretensiones económicas que tenían Ortiz y Jaramillo, quienes querían recibir más de 7 millones de dólares por haber creado semejante esperpento.  

La administración de InterBolsa fue instrumental para que el tamaño de la estafa que se hizo en el Fondo Premium hubiera llegado tan lejos. Con un solo no, Rodrigo Jaramillo hubiera evitado semejante debacle. Pero no lo hizo. Y al no hacerlo, debe responder por la estafa que tiene embolatados 174 millones de dólares en el Fondo Premium.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

TEMAS RELACIONADOS

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.