Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2014/08/16 00:00

    La delitocracia

    Es lamentable que Santos hubiera cerrado filas en torno a Edgardo Maya, quien como procurador dejó más cuestionamientos que aciertos.

COMPARTIR

Algo muy podrido debe estar sucediendo en la Justicia desde que unos politicastros tan contaminados para ejercer cargos de control como Carlos Ardila Ballesteros, Gilberto Rondón y Edgardo Maya, resulten integrando la terna de la que saldrá  electo el nuevo contralor. Ninguno de los tres cumple con algún valor meritocrático y si nuestras cortes estuvieran comprometidas con la Justicia y su transparencia, no habrían nominado a ninguno de los tres.

Lamentablemente lo hicieron y ni siquiera se sonrojaron.

La Corte Suprema nominó a Ardila Ballesteros a pesar de que su hoja de vida como defensor de los dineros públicos era patética: siendo presidente de la Cámara la Contraloría de entonces le abrió una investigación por malos manejos con los dineros públicos. Su nombramiento, como el de los otros dos ternados, no fue producto de la meritocracia sino de la politiquería y cualquiera de ellos, si fuera elegido, sería un contralor al servicio de quienes lo nominaron y lo eligieron. Es decir, desde el punto de vista de los cánones en que se basa un buen gobierno, ninguno de los ternados merecería ni una misa.

Por eso resulta aún más que lamentable que el  expresidente Gaviria se haya ido a la guerra con el presidente Santos por defender a un tipo tan gris y maluco como Rondón, un político de Boyacá, de extracción liberal cuyo paso por la Cámara fue tan anodino como su paso por el Consejo Nacional Electoral. Su único mérito es ser cercano a la casa Gaviria.

Pero además, según el portal Las 2orillas Rondón habría aceptado un dinero de Gilberto Rodríguez Orejuela para defenderlo cuando él iba a ser extraditado. Aunque Rondón ha negado su vinculación con el narcotraficante y ha dicho que se trata de un complot contra él,  el portal se mantiene en afirmar que tiene unos correos en los que se prueba esa relación.  

Esta no sería la primera vez que las cortes se atreverían a postular a personas que hayan tenido relaciones con el bajo mundo. Ahí está para la muestra el magistrado Fernando Castro, que llegó a ser magistrado de la Corte Suprema a pesar de haber sido el abogado de Víctor Carranza en el único momento en que la Justicia lo tuvo preso.   El Estado se está llenando de funcionarios que fueron abogados de narcotraficantes, de asesinos, o de juristas que se robaron las indemnizaciones de sus clientes. Con el argumento de que nada de eso es un impedimento legal a la ética la están echando por la ventana.

No obstante, también es lamentable que el presidente Santos hubiera cerrado filas en torno a Edgardo Maya, quien probablemente será elegido esta semana como nuevo contralor. Maya como procurador dejó más cuestionamientos que aciertos. Comenzando por el hecho de que se reeligió usando los mismos recursos que hoy tienen en la Picota pública al actual procurador. Al igual que Ordóñez, Maya también nombró a familiares de sus nominadores y de los congresistas que lo resultaron reeligiendo. Pero además se fue de la Procuraduría sin haberse metido con la parapolítica y sin haber sido capaz de firmar el fallo contra Sabas Pretelt por la Yidispolitica. Maya también proviene de un entorno complicado que si bien no le impide volver a ser elegido en un organismo de control, sí le plantea serios cuestionamientos éticos: tiene varios familiares condenados por paramilitarismo.

Respaldar a una persona cuyo desempeño como procurador ha sido tan cuestionado y que además tiene tantos impedimentos éticos, demuestra que el tema de accountability, en el que tanto se basa la tesis del buen gobierno y del que tanto ha hablado el presidente Santos, ha terminado desbordado por la realpolitik.

La noción de que los funcionarios son responsables de sus actos y que tienen que asumir sus errores y ser sancionados por la sociedad, es la base de cualquier buen gobierno. Y esas son las prácticas que deberían enmarcar una reforma del Estado. La meritocracia no puede ser reemplazada por la delitocracia, ni la ética de la democracia por la ética de la corrupción. Hay que abrirle el espacio a la gente idónea, independiente y preparada que quiere apostar por este país para evitar que solo entren los malucos como nos ocurrió con esta vergonzosa terna. En Colombia no se mata solamente con balas, la mayor manifestación de violencia es la corrupción.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.