Domingo, 4 de diciembre de 2016

| 2015/12/12 21:00

Palomino no se debe ir solo

Dentro de la Policía es Vox Pópuli que el general Ramírez quiere ser el sucesor de Palomino. Tanto será su afán, que se ha adelantado a prometer cargos a ciertos oficiales.

María Jimena Duzán Foto: Guillermo Torres

Aunque el ministro de Defensa insista en apoyarlo, los días del general Palomino como director de la Policía están contados. Todo le ha hecho mella. Desde las denuncias bien fundamentadas hechas por los medios, en especial aquella que lo vincula a una presunta red de prostitución homosexual dentro de la institución, hasta las que se han hecho sin fundamento, afincadas en precarios anónimos que varios medios elevaron de manera arbitraria a prueba reina. Y en esas condiciones de liderazgo tan precarias, el general Palomino debería irse de la Policía ya, en lugar de esperar 90 días más a que la  comisión civil que el presidente Santos sacó del birrete presente su diagnóstico sobre cuánto hay de verdad o de mentira en las acusaciones que hoy lo enlodan.

No hay duda de que las denuncias de corrupción son ciertas y preocupantes, aunque no creo que estemos peor que hace 30 años cuando a los gobiernos de Barco y Gaviria les tocó rehacer la Policía. Lo que sí me inquieta es que se haya vuelto casi normal recurrir a la guerra de anónimos como instrumento para forzar los cambios en la cúpula de la Policía.

Por eso creo que si Palomino se tiene que ir de la Policía, también lo debería hacer el general Luis Ramírez, actual secretario de seguridad de la Presidencia, a quien muchos oficiales del mismo organismo señalan –sin atreverse a decirlo públicamente- como el instigador de la guerra de anónimos desatada contra Palomino y otros generales. Dentro de la Policía es vox pópuli que el general Ramírez quiere ser el sucesor de Palomino. Tanto será su afán por ocupar la silla del director, que se ha adelantado a prometer cargos a ciertos oficiales, sin siquiera haber sido nombrado.  Las malas lenguas dicen que Ramírez ha aprovechado el desgobierno que hay bajo Palomino y el descontento en torno a su gestión para presionar su salida con la idea de que él sea el ungido. Yo no sé si el general Ramírez es mejor que el general Palomino ni si todos los anónimos contra este último son verdad o mentira. Lo que sí tengo claro es que la crisis de liderazgo que hay en la institución no se va a subsanar sacando a un director cuestionado para poner a otro de la misma calaña.

Según el profesor Francisco Leal, la crisis  de la Policía es estructural y tiene que ver con el hecho de que esta es una institución autónoma  que ha acabado con todos los controles internos y externos que las reformas de los últimos años le crearon. En lugar de hacer comisiones que no sirven para nada, este gobierno debería utilizar esta crisis para repensar de verdad en cuál debería ser la Policía del posconflicto, porque la que tenemos no es la idónea.

Queda una reflexión sobre los anónimos y la manera como algunos medios los han manejado. Esos anónimos no buscan depurar la Policía de las malas prácticas, sino sacar a unos oficiales del poder para instalar a otros y en ese escenario tan minado, los medios debemos tener cuidado de no convertirnos en la punta de esa estrategia. Los anónimos son indicios que nos permiten investigar, pero no se pueden convertir en verdad revelada.

Nota:

En la columna del 8 de Marzo del 2015, ‘Que no vuelvan’ señalé: “Los juristas (Jorge Pretelt y Alberto Rojas) también tuvieron que ver con otra vergüenza que ocurrió en la corte y que afortunadamente no pasó: los dos intentaron revivir una tutela a favor de Granahorrar, entidad financiera que fue intervenida por el Estado hace muchos años, luego de defraudar a muchas víctimas. Los demandantes decían que había sido mal liquidada y querían ver tutelados sus derechos. ¿Qué hacían estos dos magistrados reviviendo una tutela de ese tenor y preocupados por defender los derechos de quienes estafaron a la gente?” La tutela allí señalada fue interpuesta por la Superintendencia Financiera y Fogafin. Se rectifica: la toma de posesión de Granahorrar no se dio por haberse presentado un fraude por parte de los accionistas ni por estafar a los clientes de la misma corporación.

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