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Opinión

  • | 2015/05/16 22:00

    Pánico

    En el Perú acaba de suceder algo que explicaría tanto pánico: el cuerpo que aquí podría ser el tribunal de aforados acaba de destituir por corrupción al fiscal de ese país.

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Algo bueno debe tener el tribunal de aforados para haber causado esa reacción tan visceral en las altas cortes y en el fiscal general. Tanta ira por un tribunal que no es gran cosa, pero que busca crear un cuerpo más eficaz y con más dientes para juzgar a los magistrados y al fiscal, desnuda su temor por tener un juez más imparcial y menos manipulable que el que tienen.

Tanto pánico les causa el tribunal de aforados que en privado le han hecho saber al gobierno que ellos prefieren la comisión de absoluciones a pesar de que no haya servido para nada. Para argumentar su posición han traído a colación una tesis aún más desafortunada: la de que no hay crisis en la Justicia y que el problema es solo de dos manzanas podridas: el magistrado Jorge Pretelt, envuelto en un escándalo por haber presuntamente recibido dinero a cambio de una tutela, y el exmagistrado Henry Villarraga, quien renunció el año pasado por haber presuntamente desviado casos de falsos positivos a la justicia penal militar.

Como los dos magistrados, según las altas cortes y el fiscal, fueron ternados por el presidente Uribe y elegidos por el Congreso, eso eximiría de toda responsabilidad a la Rama Judicial ya que no se le puede endilgar la crisis de la política a la pobre Justicia.

Evidentemente estos argumentos son fácilmente rebatibles. Las dos manzanas podridas tienen abiertas investigaciones en la Comisión de Acusaciones pero lo más seguro es que nunca les vaya a pasar nada, porque en sus 100 años no ha investigado ni acusado a ningún magistrado.

La tesis de que la crisis de la Justicia es en realidad la crisis de la política no puede ser más mendaz. Basta ver lo que está pasando en la Corte Suprema de Justicia con la intempestiva renuncia del magistrado auxiliar y coordinador de la parapolítica, Álvaro Pastás, bajo cuya dirección se frenó la investigación de la parapolítica. Su salida se produjo luego de que los medios denunciaron la pérdida de piezas procesales de la parapolítica y, sin embargo, eso no mereció mayor explicación por parte del presidente de la corte, el doctor Bustos.

Tampoco dijo nada cuando la unidad de El Tiempo citó a Iván Cortés, actual coordinador de la parapolítica en la corte, diciendo que él les había contado a sus jefes que un informante de nombre Andrés Vélez le había dicho que Pastás “había recibido plata por un tema de la parapolítica”.

Pregunto: ¿cuál era la investigación que se buscaba frenar en la corte y que pudo haber tenido dinero de por medio? ¿Será cierto lo que dicen mis fuentes que esta investigación pudo haber tenido que ver con una lista de aforados que aparecen en la empresa prestamista Servimos de propiedad de Carlos Gutiérrez, allanada en 2012 por Iván Velásquez, quien en ese entonces se desempeñaba como coordinador de la parapolítica de la corte? ¿Por qué hay muchas investigaciones preliminares, no solo de la parapolítica, estancadas sino de los congresistas vinculados con el escándalo de la Dirección Nacional de Estupefacientes?

Con tantas preguntas sin responder, no es extraño que el fiscal y las cortes le tengan temor a un tribunal de aforados. Si este cuerpo se crea, al fiscal le va a ser más difícil imponer sus fichas como de hecho lo hizo en la Comisión de Acusaciones en donde pudo nombrar al secretario de ese organismo, sin que nadie le dijera nada. No sorprende de todas formas que las dos investigaciones que hay en su contra duerman hasta hoy el sueño de los justos.

No sé qué es más peligroso: si un procurador con ambiciones políticas que utiliza la Biblia para arrasar la Constitución, o un fiscal que utiliza su investidura para amedrentar al Ejecutivo y al Legislativo para mantener una Comisión de Acusaciones que nunca va a investigar de verdad ni a los magistrados de las altas cortes ni al fiscal.

En el Perú acaba de suceder algo que explicaría tanto pánico: el cuerpo que aquí podría ser el tribunal de aforados acaba de destituir por corrupción al fiscal de ese país.
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