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Opinión

  • | 2014/11/15 22:00

    La tenemos Clara

    A quien sí le salen las cuentas en Bogotá es a la candidata de izquierda Clara López. ella puso la pendejada de 500.000 votos en la capital, la mayoría de los cuales fue de opinión.

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Con la decisión del Centro Democrático de postular a Francisco Santos como su candidato a la Alcaldía de Bogotá, el uribismo ha dejado saber que está unido y preparado para emprender la batalla electoral que se avecina. Quiere ganar las alcaldías y gobernaciones de las grandes ciudades del país en las elecciones del 2015, porque cree que si consigue triunfar en Bogotá, Medellín y Cali, tendría el músculo para volver al poder en las elecciones presidenciales del 2018.

La teoría no es para nada descabellada, así muchos pensemos que el país de hoy está cada vez menos dispuesto a caer preso de las mentiras que por años lo embrujaron. No creo que esta Colombia se coma ya el cuento de que aquí no hay conflicto, de que no hay víctimas de agentes del Estado, de que los desplazados son solo migrantes en busca de nuevos destinos. De hecho, esa pérdida de credibilidad se vio en las pasadas elecciones en las que el uribismo solo pudo poner en Bogotá, cerca de 200.000 votos.

No obstante, el Centro Democrático sí cree que puede volver a embrujar al país con sus dogmas y para eso va a hacer una campaña cuestionando abiertamente el proceso de paz que adelanta Santos en La Habana.

Sin embargo, Francisco Santos no la tiene fácil en Bogotá. No le fue bien en la última encuesta de Cifras y Conceptos en la que aparece después de Rafael Pardo con un exiguo  7 por ciento de favorabilidad. Su talón de Aquiles es su imagen desfavorable que es del 59 por ciento.  Con esas perspectivas, si el Centro Democrático quiere ganar en Bogotá solo lo podría hacer en una alianza con el Partido Conservador. Las cuentas no le dan para hacerlo de otra manera.

Tampoco le salen los números a Rafael Pardo quien en esa misma encuesta aparece con 8 por ciento de favorabilidad. El exministro liberal anda en la brega de conseguir el apoyo de los partidos de la Unidad Nacional y del propio Santos, quien todavía no ha hecho ningún guiño. Si logra el apoyo del liberalismo, La U y Cambio Radical, y de pronto de una parte del petrismo que no quiere apoyar a Clara López, partiría en esta contienda como el candidato de las maquinarias. Y esa marca, a los ojos del electorado bogotano, siempre tan independiente y tan decidido a expresarse por fuera de los partidos tradicionales, es más una mácula que una ventaja. Pero además Pardo según la encuesta de Cifras y Conceptos tiene una imagen desfavorable del 40 por ciento, que es relativamente alta y que le impediría como a Pacho Santos, sumar a su proyecto un voto de opinión de manera fácil. Y si no lo logra atraer, es bastante probable que estas maquinarias que podrían estar pensando en apoyarlo en estos momentos, se arrepientan de hacerlo en el último instante. Y si por el otro lado consigue el guiño del presidente Santos, las posibilidades de que gane tampoco son muy claras y el mandatario se arriesgaría a una derrota que podría hacer el milagro de llevar a Pacho Santos y al uribismo al Palacio Liévano.

A quien sí le salen las cuentas en Bogotá es a la candidata de izquierda Clara López. Si nos atenemos a esa misma encuesta de Cifras y Conceptos, ella es la candidata más opcionada para suceder a Petro, con  24 por ciento de favorabilidad, una cifra alta sobre todo si tenemos en cuenta de que estamos a un año de las elecciones. Ella puso la pendejada de 500.000 votos en la capital, la mayoría de los cuales fueron de opinión y en la primera vuelta presidencial obtuvo cerca de 2 millones de votos. Su talón de Aquiles es paradójicamente su propio partido y en especial el senador Jorge Enrique Robledo quien representa un sector minoritario que se opone a una convergencia con sectores democráticos que apoyan la paz. Sería un suicidio político que el Polo no escogiera a Clara López como su candidata porque no pudo tramitar bien sus diferencias internas. Aunque el petrismo no estaría con Clara como lo demuestra el hecho de que anda en busca de un candidato -Hollman Morris, Maria Mercedes Maldonado y Guillermo Alfonso Jaramillo, están entre los nombres a barajar-. Eso no le haría mella. Las pasadas elecciones demostraron que Petro no tiene ascendencia sobre el electorado de izquierda: cuando los mandó a votar por Santos en la primera vuelta, estos lo desobedecieron y lo hicieron por Clara.

Lo que más le convendría al presidente Santos es no meterse en esta contienda y dejar que los bogotanos nos expresemos sin guiños de ninguna clase. Además, el último presidente (Álvaro Uribe), que intentó poner alcalde en la capital -remember Peñalosa- le salió el tiro por la culata. Los bogotanos además, ya la tenemos Clara.
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