Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2007/01/06 00:00

Maternal cariño

La sigla TLC, que en español significa tratado de libre comercio, en inglés de Estados Unidos quiere decir Tender Loving Care: amorosos cuidados maternales

Maternal cariño

Será porque soy masoquista. Pero me tragué entero por televisión el discurso de fin de año en que el presidente Uribe se atrevió a decir desde Bojayá –¡desde Bojayá!– no sé qué cosas sobre la patria y esta patria y nuestra patria. Desde Bojayá: esa aldea miserable de Chocó destruida hace casi cinco años por un choque entre la guerrilla y los paras y que sigue sin reconstruir pese a cinco años de enérgicas órdenes y
amenazantes ultimátums presidenciales. Sólo está terminado el helipuerto en donde desembarcaron el presidente y su comitiva. El resto son unas cuantas paredes de concreto sin pañetar, ni mucho menos entejar, como pudimos verlo todos por la televisión. Todos, menos el Presidente, que estaba allá en carne y hueso pero no veía nada de la realidad, enceguecido por su propio verbo patriótico. Cinco años. Bojayá es el resumen del llamado “proyecto de gobierno” del uribato: una promesa seguida de un incumplimiento y rematada con una farsa transmitida por televisión a todo el país.
Pero paso a otro tema: a otra promesa y otra farsa. Las del TLC, o Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos.

Leo en Boyacá Siete Días que, gracias a un último añadido que le hicieron a escondidas –como todos los anteriores– a ese tratado, los paperos de Boyacá tendrán que competir en adelante con papas agroindustriales norteamericanas que, por estar subvencionadas se venderán aquí baratísimas. A precios que, si la cosa fuera al revés, se llamarían de dumping y le estarían rigurosamente prohibidos al lado colombiano por ese mismo TLC. Ya había pasado otro tanto –en otro añadido clandestino– con las presas de pollo.

Ya sé que nadie va a juzgar por traición a la patria, a esa patria que tanto menciona en sus discursos el Presidente, a un ministro (qué digo: a dos ministros, pues al Arias de Agricultura hay que acompañarlo con el Botero de Comercio Exterior) por el pecadillo de sacrificar en el altar del falaz ente llamado libre comercio a los treinta y cinco mil paperos de Boyacá. Y a los que imagino igualmente numerosos de Cundinamarca, de Nariño, del Cauca. Nadie los va a juzgar por eso porque el empleo, ya lo sabemos, y en particular el empleo agrícola, carece de interés para este gobierno. Pero alguno de los que escriben columnas gastronómicas debería protestar en nombre del ajiaco. Porque, ante la competencia (que antes se hubiera llamado desleal) de las insípidas pero baratas papas de Idaho desaparecerán de los mercados de Colombia la papa criolla, la tocana y la paramuna. Y habiendo desaparecido también las pechugas de pollo –pues la industria avícola nacional no podrá competir con el pollo importado de los Estados Unidos, y este consistirá sólo en cuartos traseros: patas y rabadilla, sin pechuga–, no habrá ya manera de preparar el plato típico bogotano.

No creo que los ministros mencionados, Arias y Botero, se hubieran atrevido con la bandeja paisa.

La sigla TLC, que en español significa Tratado de Libre Comercio, en inglés de los Estados Unidos quiere decir Tender Loving Care: es una expresión popular norteamericana referida a la atención tierna y cariñosa que les da, por ejemplo, una madre a sus pequeñuelos. En este caso, los Estados Unidos a los países que firman con ellos tratados de libre comercio. Traigo esto a cuento porque hace unas cuantas noches, en el programa Hora Veinte de radio Caracol, cité un comentario del ministro Arias a propósito de que todavía no estaban traducidos del inglés los últimos detalles del TLC (supongo que ese de las papas, por ejemplo); y me rebatió el asesor presidencial José Obdulio Gaviria diciendo que de todas las delegaciones latinoamericanas que han negociado con los gringos esos amorosos cuidados maternales, la colombiana –Botero, Arias, etc.– era “la única completamente bilingüe”.

No creo que eso sea garantía de nada: se puede ser lambón en dos lenguas.
En fin.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.