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Opinión

  • | 2004/08/29 00:00

    Me da mucha pena

    Y eso que no hablo de otros presidenciables, como Piedad Córdoba o Rodrigo Rivera, porque se me acabó el espacio

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Propongo la jefatura natural del presidente Uribe". Julio César Turbay, en entrevista con Roberto Pombo.

"No veo un sustituto de Uribe''. Alfonso López Michelsen, en entrevista a Roberto Pombo en El Tiempo).

Me da mucha pena, como dice Juan Manuel Santos en sus columnas, pero los ex presidentes no tienen razón.

Creo que nunca antes en la historia de Colombia había habido tantos presidenciables como ahora. Con que uno de ellos hubiera existido en Venezuela, a lo mejor Chávez habría perdido las elecciones, que indudablemente ganó por falta de un rival de peso.

Álvaro Uribe es en la actualidad el candidato con más aceptación en la opinión. Pero eso no quiere decir, como dicen López y Turbay, que Uribe no tenga sustitutos, ni que la mayoría de ellos carezcan de las suficientes capacidades para agarrar las riendas del país. Veamos.

Germán Vargas Lleras: es la continuidad absoluta de la política de seguridad democrática. (Uribe lo ha dicho en privado: lo considera su sucesor). Tiene carácter, es estudioso, disciplinado y valiente. En el tema del mal llamado 'canje' resultó hasta más duro que Uribe.

Enrique Peñalosa: su gran fortaleza está en venderse como el futuro alcalde. del país. En los últimos 30 años la población se ha desplazado multitudinariamente a los centros urbanos. Hasta los habitantes de la ciudad más pequeña aspiran mejorar sus condiciones de vida, de manera que una candidatura presidencial con un proyecto urbano llena perfectamente el espacio de un proyecto nacional. Aunque no se puede descartar que la controversia de las vías del TransMilenio le haya hecho daño a su imagen.

Antonio Navarro: no tiene por ahora mucho chance en el ambiente de derechización que atraviesa el país, pero será uno de los primeros candidatos que busque la opinión cuando desee cambiar de alternativa. Navarro es sensato -más de lo que la gente cree- y estudioso. Le conviene la reelección de Uribe, así como a Lula le sirvieron los dos períodos de Cardoso para encontrar el momento propicio en el regreso del péndulo.

Juan Manuel Santos: es el más estadista de todos los candidatos y el que mejor conoce, con Juan Camilo Restrepo, el tema económico. Santos es además el que mayores garantías da para salvar el sistema de los partidos en Colombia, poniéndoles una cara nueva a los partidos viejos.

Antanas Mockus: si Uribe es el candidato, Mockus es el que mejor puede presentarse a través de una ingeniosa fórmula que se inventó: él no es el antiUribe sino el posUribe. Aunque 80 por ciento apoya a Uribe, sólo el 56 por ciento apoya la reelección. Ahí tiene

Mockus un espacio para hacer política, de pronto robándole a Uribe la bandera de la pureza política, que a Uribe se le ha ido desdibujando por cuenta de las últimas adhesiones a su nombre.

Luis Eduardo Garzón: aunque

Mockus demostró que renunciar a la Alcaldía para aspirar a la Presidencia tiene sus costos, Garzón tiene la ventaja de ser el candidato que más se identifica con el tema social. El Partido Conservador le acaba de enviar al Presidente 90 preguntas sobre el tema, y así Uribe diga que se hará moler para redimir a los pobres en Colombia, pasando por encima de las críticas al manejo del gasto público, el primero que se apropió del tema fue Garzón.

Alfonso Gómez Méndez: es uno de los candidatos más serios. Tiene concepto del Estado, de la historia y de la justicia. Si el Partido Liberal tiene que ponerse a la izquierda de Uribe sin dilatarse en las aguas del Polo, Gómez Méndez podría surgir como una interesante alternativa, no populista sino estadista.

Juan Camilo Restrepo: si el Partido Conservador quisiera recuperar su autonomía no diluido en alianzas con el uribismo, esta sería su mejor carta. Es un excelente economista, es decente, serio, tiene gran interlocución con sus opositores. En Venezuela, Ecuador o Perú se lo raparían como candidato.

Carlos Gaviria: nadie puede desconocer su solidez académica. Garantiza plenamente el espíritu garantista de la Constitución del 91, pero paradójicamente parece demasiado serio.

Noemí Sanín: de no aprobarse la reelección o de llegarse a caer en la Corte, Noemí sería nuevamente una alternativa altamente presidenciable y asociada con la continuidad del régimen: no olvidemos que ella fue la primera que propuso la reelección de Uribe. Sigue siendo una gran alternativa para oxigenar la política, es carismática y se sabe rodear muy bien.

Horacio Serpa: aunque Turbay lo descartó de un pastorejo, a Serpa le queda el camino -difícil, sí- de ser el candidato de la coalición contra Uribe. Es probable que al Polo le sirva mucho más un candidato liberal de centro izquierda como Serpa que uno de sus propios militantes, mucho más extremistas.

Y eso que no hablo de otros presidenciables, como Piedad Córdoba o Rodrigo Rivera, porque se me acabó el espacio. ¿Pero ven, señores ex presidentes, este semillero de candidatos?

ENTRETANTO. ¿En qué rincón está Samper?
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