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Opinión

  • | 2012/06/14 00:00

    "Mejor estudie algo que le dé plata, papito"

    Si a usted le preocupa el salario que vaya a tener después de estudiar, preocúpese dos veces (o tres, si es mujer).

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Preocúpese porque, según la ahora muy famosa calculadora de salarios del Observatorio Laboral para la Educación contenida en el portal Finanzas Personales de la revista Dinero, usted va a tener que empezar a hacer cuentas para saber cómo va a sobrevivir cuando obtenga un título universitario. El panorama que aparece en la página no es una sorpresa: los egresados de las universidades de élite del país son quienes reportan ganar más dinero, en promedio, que las demás. A esto súmele que usted puede filtrar la información del portal por sexo y, como varios académicos han señalado desde hace décadas, las mujeres ganan (mucho, a veces) menos dinero que los hombres, así tengan el mismo título.

Seguramente lo ha escuchado antes. La teoría del techo de vidrio, las desigualdades salariales y el sacrificio (cada vez menor, espero) que deben hacer las mujeres al decidir si dedicarse a la maternidad o al trabajo.

Desde luego, muchos dirán que esta calculadora tiene problemas. Claro, todos los instrumentos lo tienen. Aquí sólo se muestra la universidad que le dio el título, cuántos egresados ha habido por programa, cuántos hombres y cuántas mujeres, y el salario promedio de esos egresados. No se muestra, por ejemplo, el cargo que tengan (aquí juntan a gerentes y gente recién desempacada de las aulas en puestos más bajos), ni los ingresos de las empresas empleadoras (si es una multinacional con miles de millones de pesos, pues a menos que sean tacaños, no van a pagar lo mismo que una pequeña empresa con poco capital). Tampoco se cuenta la experiencia laboral o la edad.

Pero creo que con esta información es suficiente para hablar de desigualdad, sin tener que volver más compleja la situación. Les muestro algunos ejemplos extremos. Derecho en la Autónoma: $2’423.198 para hombres y $1’883.610 para mujeres. “Bueno, $500.000 no es tanto”, dirán algunos. Me parece que casi un salario mínimo sí es tanto. Misma carrera, en el Externado: $3’018.574 hombres y $2'566.762 mujeres. Si hacen la Especialización en Derecho de Familia de ahí mismo, su salario pasa a ser de $4’241.497 para hombres y $3’115.340 para mujeres. Más de un millón de diferencia. Por supuesto, hay excepciones, pero en general la línea se mantiene.

En el mundo de los negocios es una historia similar: un administrador de empresas, sin a, de la Universidad del Tolima gana en promedio $1’690.155, mientras que una administradora, con a, de la misma universidad gana $1’250.718. A los egresados con o de la misma carrera, en Los Andes, les pagan $3’267.331 y a las egresadas $2’959.700. Casi el doble en ambos casos y con tendencias muy similares con otros programas y universidades.

En las ciencias sociales no pasa tanto. Un sociólogo, con o, del Rosario, como yo, gana en promedio $942.687, mientras que una socióloga gana $1’674.237. Lo mismo ocurre para algunas especializaciones y otras universidades, que no alcanzo a nombrar aquí.

Si hubiera sabido esto cuando escogí qué estudiar, seguramente habría sido algo distinto. O no, porque parece ser que, en Colombia, si quiero ganar más dinero, tengo que ser hombre e irme a Bogotá a estudiar en una universidad de élite. Si soy mujer y quiero ganar más dinero, también me voy a Bogotá pero escojo algo de humanidades (porque volverme hombre es un proceso más complicado, creo). ¿Pero qué pasa con los que no pueden irse a Bogotá? ¿Con los que ni siquiera pueden pagar una universidad? ¿Con los que trabajan en la economía informal?

Clase social, género y región son tres variables que están influyendo en el acceso a la educación y, por los lados, en el acceso al mercado laboral. La desigualdad en el país es de las más altas del mundo y nuestro sistema educativo parece estar reproduciéndola. Esto es una señal de alerta para universidades, colegios y el mismo gobierno para promover programas que reduzcan estas diferencias (un análisis de DeJuSticia, a propósito, saldrá a final de este año), pero sobre todo, para quienes todavía están decidiendo qué quieren hacer 'cuando grandes'.

*Investigador del Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad (DeJuSticia)

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