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Opinión

  • | 2012/06/16 00:00

    Mi propia reforma a la Justicia

    Artículo decimocuarto: Quien firmare por bruta un subsidio agrario recibirá como pena tener de suegra a la mamá de Juan Manuel Dávila.

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Estoy harto de que critiquen al presidente Santos: harto. Y no soporto que se inventen nuevas excusas para hablar mal de él. La última fue la reforma a la Justicia que presentó el gobierno: ahora resulta que uno no puede inventarse una reforma que promueva la impunidad de los congresistas, permita que la Rama Ejecutiva aplaste a la Judicial y privatice la Justicia porque en este país de moralistas ponen el grito en el cielo. No exageren: ¿qué tiene de malo, acaso, que abogados y notarios puedan reemplazar a los jueces? ¿No sería divertido ver a Jaime Granados fallando una demanda de alimentos, por ejemplo?

Yo sé que Santos es un poquito vanidoso, no lo niego; también reconozco que se le nota la ansiedad de querer convertirse en el gran reformador de Colombia. Reforma el sistema tributario, la educación, la Justicia. De hecho, lo primero que hizo como presidente fue reformar la Casa de Nariño. Y con razón: Uribe tenía decorado ese Palacio como una fonda paisa. Era necesario quitar del garaje la placa con que Job reservaba su parqueadero y sacar a orear las materas en que Yidis y Sabas conversaban.

Cuando supe que el gobierno iba a reformar la Justicia, pensé en que endurecerían las penas, como sugirió Roy Barreras, que propuso la castración química de los violadores, aun de los de la Constitución: que les castren al menos uno de los tres huevos a quienes la violaron. Dios mío, me persigné tan pronto como oí semejante idea: ni que estuviéramos en el medio evo. Que es, justamente, como quedarían los castrados. ¡Qué oscurantismo! Si querían endurecer las penas, era suficiente con obligar la lectura de la novela de Roy. ¿Qué sigue después? ¿Cortar una mano al ladrón, acaso? ¿Cortarle dos falanges al ministro de Vivienda?

Pero después estuve de acuerdo: hay que reformar la Justicia para que los Nule paguen menos años de cárcel; hay que reformarla para que la justicia no sea para los de poncho, es decir para Uribe.

Por eso, me tomé el trabajo de proponer esta nueva reforma antes de que Santos sancione la suya, cosa que hará dentro de poco. Finalmente, eso es lo que merece: una sanción. Es mi aporte para ingresar a la Unidad Nacional. Algunos senadores y magistrados han colgado uno que otro artículo, pero se trata de sugerencias muy valiosas que ustedes difícilmente notarán. La verdad es que estoy harto de que critiquen a Santos. Harto. Y a través de esta reforma quiero demostrarle a él y a todos los congresistas de la Unidad Nacional que soy uno de los suyos.

Artículo primero: Quien naciere en territorio colombiano incurrirá en la pena de oír al 'Profe' Vélez llamando 'Suestinga' al jugador alemán Schweinsteiger; padecerá al alcalde Petro cambiando cada tres meses de ideas y de equipo, y estará condenado a observar en las páginas sociales a Mauricio Manzini elevando el mentón.

Artículo segundo: Quien hubiere sido sindicalista y cometiere actos politiqueros en el Valle del Cauca viajará en primera clase y recibirá el título de 'exzarrapastroso'.

Artículo tercero: Quien robare una gallina incurrirá en prisión de 12 años; quien robare un cubo de caldo de gallina incurrirá en prisión de seis años.

Artículo cuarto: A quien hubiere apoyado a Luis Carlos Galán en el pasado, y se volviere amigo del primo de Pablo Escobar, se le crecerá la nariz, le darán la dirección de un partido político y recibirá el tabique por cárcel.

Artículo quinto: Ningún congresista costeño de nacimiento podrá ser detenido para practicarle una prueba de alcoholemia.

Artículo sexto: Quien viole a una mujer será puesto en libertad a los 16 meses para que pueda reincidir.

Artículo séptimo: Quien haya ejercido la presidencia por dos periodos consecutivos y califique de 'sicarios' a los periodistas, podrá tener un mínimo de tres parientes encarcelados. Parágrafo: A quien incumpla la promesa de mostrar la declaración de renta de sus hijos le dolerá una hernia.

Artículo octavo: Para ser juez del presidente de la república se necesita pertenecer a la Junta Directiva del Country, jugar póquer y devengar ingresos superiores a los 100 salarios mínimos mensuales.

Artículo noveno: Quien, siendo presidente de la república, se vista con pantalones amarillos, tendrá como pena titubear cada vez que diga la palabra 'titubeo'.

Artículo décimo: Quien cometa el delito económico de invertir en el Chocó deberá perfumar de uno a tres bollos.

Artículo undécimo: Quien se haya robado un Rolex será condenado a oír La hora de la verdad.

Artículo décimosegundo: Quien haya padecido el ignominioso mote de 'parapolítico' no será juzgado ni condenado ni nada.

Artículo decimotercero: Todo magistrado que se haya opuesto a la inconveniente permanencia en el poder de un presidente que tomare tinto sobre un caballo demostrará que en el fondo era igual a él y tratará de eternizarse en su cargo.

Artículo decimocuarto: Quien firmare por bruta un subsidio agrario recibirá como pena tener de suegra a la mamá de Juan Manuel Dávila.

Parágrafo general: Créase la medalla 'Nuevo Mejor Amigo' para todo aquel que en el pasado haya sido enemigo del presidente en ejercicio.

Promúlguese y cúmplase.
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