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Opinión

  • | 2016/04/16 09:25

    “Mia madre”, Nanni Moretti, 2015

    El lado humano de los que hacen películas, sus crisis y abandono de sus propias vidas por la entrega a su profesión, es lo que relata el director, con el mérito de cuestionarse a sí mismo sobre sus propias creencias y teorías.

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Última película de este director italiano, quien hace parte de un especial grupo de directores que en Italia siempre se han dedicado a observar y plantear aspectos relacionados con lo sociopolítico de su país (a la cabeza de todos ellos Francesco Rossi y Gillo Pontecorvo), ya sea a nivel de sucesos históricos como, principalmente, sobre el momento presente, la contemporaneidad que viven y que con cierto talento fílmico han llevado a la pantalla grande, expresando polémicos planteamientos sobre su entorno social y sobre los distintos estamentos del poder como son el aparato administrativo y judicial, y la iglesia católica, como quiera que el máximo poder del clero reside en Roma y por tanto, un punto más de análisis.

Sobre este último aspecto, el mismo Moretti ya había incursionado en 1985 con “La misa ha terminado”, película de gran acogida internacional, que le permitió concretar claramente un estilo fílmico y concepto político que mantendrá en sus siguientes realizaciones, pasando en el 2006 por “Il Caimano” en alusión directa al poder del muy cuestionado político Silvio Berluschoni. La cinta de esta ocasión presenta una gran variación no en cuanto a su temática, sino a una autoreflexión sobre su propio trabajo como cineasta comprometido, aunque ello sea muy tangencial a la película.

El tema central es la de una mujer directora de cine, o sea, traslada el director muchas de sus experiencias, dificultades y problemática en el ejercicio de su profesión a esta mujer directora de cine, una especia de alter ego de Moretti, y con gran versatilidad en el guión, se le nota su experiencia, describe algunos apartes de la filmación que realiza la protagonista. Se trata de un rodaje sobre unos trabajadores en huelga y además, una escena con enfrentamiento directo con la policía. Todos los demás sucesos figuran al interior de la fábrica con sus líderes sindicales y su cese de actividades. Pertenecen estas representaciones a lo que se ha dado en llamar “el cine dentro del cine” y aquí se recrean interesantes momentos con todos los pormenores y técnicas que supone una puesta en escena y respectivo rodaje.

En uno de estos momentos del supuesto rodaje y cuando llega la prensa para promocionar la película, es que su alter ego, la directora, plantea que ella siempre ha trabajado en esta temática y que es considerada como una experta en interpretar muy bien la realidad, al decir esto, luego lo pone en duda y en esta pequeña divagación Moretti aporta su propia reflexión sobre cuestionar y poner en duda esta supuesta capacidad, es decir, la de ser dueño de la verdad y con ello, poner en tela de juicio por sí mismo, todos sus planteamientos, sus puntos de vista ideológicos y políticos sobre la sociedad italiana. En fin, es un interesante aspecto, seguramente son los años ya maduros del director que le permiten interrogarse a sí mismo y sobre la validez de sus creencias y teorías, que por muchos años han marcado su numerosa producción fílmica. Conlleva valor y honestidad el que de pronto todo sea cuestionado desde sí mismo y para sí mismo sobre sus ideas y sus creaciones. Es esta la gran variación de la que se hacía referencia al finalizar el segundo párrafo y su particular autoreflexión.

La parte principal de la película, como ya se anotó, está centrada en su protagonista como mujer que desempeña varios roles en su ámbito familiar como hija, hermana, madre, exesposa y recién separada de su compañero de vida, al lado del rol principal que mantiene en su vida profesional como directora de cine, vida a la que se ha entregado en demasía en detrimento de la suya, olvidando la de sí misma, algo que es común a todos, y que en algún momento de la vida dicho olvido o abandono pasa la respectiva cuenta de cobro, al descubrir que todo es y ha sido un caos, que no tiene aparente solución y por tanto, genera más neurosis e incapacidad de comunicarse y de relacionarse con las otras personas, excepto que sea para asuntos laborales y profesionales, para los cuales, eso sí, siempre hay tiempo y dedicación.

Así que Moretti va describiendo en su relato e intercalando en el mismo con buen ritmo, estos diversos aspectos de la vida de la protagonista, que se salen de cauce por la enfermedad de su madre que requiere ser hospitalizada y que cada día se agrava aún más. Desde esta situación el guión, del que el director también es coautor, ilustra momentos de la protagonista como hija y a la vez como madre de una adolescente, también como parte de una relación en crisis, crisis de ella claro está, y de su vínculo con su hermano (interpretado por Moretti, quien es actor en muchas de sus películas). La otra parte está dedicada a su trabajo profesional, a la directora que está rodando. En síntesis, es la referencia directa a la persona que no atiende su vida personal y la ha sacrificado por su vida profesional, lo cual viene a incidir, tarde o temprano en esa vida laboral y de forma negativa. Algo muy similar en todos los seres humanos de olvidarse de sí mismo y perderse completamente en el llamado mundo profesional.

Nota aparte para el trabajo con el actor John Turturro, conocido actor de los Estados Unidos con ascendencia italiana y quien ha trabajado en muchas películas italianas, en el papel de actor importado que viene para la filmación, que llega como la estrella y como tal se porta desde que lo recibe la directora en el aeropuerto. Con un poco de humor e ironía, Moretti hábilmente va revelando vicisitudes y secretos de la relación profesional que hay entre director y estrella en toda cinta, incluso de sus agrias discusiones y peleas, pero que ante los demás y en especial ante la prensa se disimula muy diestramente. Este es el otro aspecto que presenta la película, que tiene mucho sabor a revelaciones de lo que sucede entre los seres humanos que realizan un rodaje, además de sus propias y personales autoreflexiones sobre su quehacer que le imprimen a esta película un toque muy particular.

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