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Opinión

  • | 2015/01/16 16:25

    El TLC con Corea

    El país necesita con urgencia diversificar sus relaciones comerciales, en la búsqueda de más clientes, más mercados y más inversiones.

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El gobierno acertó al impulsar y lograr la aprobación en el congreso del TLC con Corea. Este país es nuestra puerta de entrada al Asia, donde tienen asiento más de la mitad de la población y del comercio mundial, amén de que el presente siglo le pertenece al Pacífico. Actualmente, el desarrollo, a través del comercio, tiende a universalizarse, y dentro de este marco Colombia no podía quedar al margen de la globalización y la internacionalización de la economía.

El país necesita con urgencia diversificar sus relaciones comerciales, en la búsqueda de más clientes, más mercados y más inversiones, lo que nos llevará a tener más capitales, más empresas, mayor producción, más empleo y menos pobreza.

Colombia genera el 1 % del comercio mundial, y mal podía estar a espaldas del 99% restante. Por ello, el presidente Santos se ha empleado a fondo en implementar una diplomacia comercial creativa, una política exterior de vanguardia, y destacadas interacciones con el resto del mundo. Pero no todo debe dejársele al gobierno. A nuestros empresarios e industriales les corresponde realizar una tarea de gran hondura, tomando en serio sus niveles de producción, calidad de sus productos y precios de los mismos, factores que en un escenario extranjero, tienen que ser competitivos.

En este contexto juegan un papel primordial los tratados de libre comercio, a través de los cuales se abren mercados para aquellos bienes y servicios que no encuentran demanda suficiente en el país, y que pueden ser mejor valorados en el mercado internacional. Desde el ángulo de la inversión, los TLC ofrecen la oportunidad de atraer mayores capitales, en beneficio de un más alto nivel productivo, con miras no solo al consumo nacional, sino a la exportación, que se ve favorecida con menores aranceles.

En la Organización Mundial de Comercio hay 150 países de todas las orientaciones políticas, que han firmado, en promedio, 13 TLC. América Latina ha suscrito 57 tratados preferenciales de comercio, y negocia 15 más. De ahí que debamos dejar atrás el proteccionismo, que favorece a sectores que no quieren competir, lo cual engendra el atraso tecnológico, los precios altos y la inflación.

Colombia puede estructurar un nicho importante en Corea, con un mercado de 50 millones de consumidores y un ingreso per cápita de 33 mil dólares, exportando carne, lácteos, café, azúcar, flores, frutas, hortalizas y tabaco, y otros productos nuevos. La gran mayoría de los productos que el país exporta pueden ingresar a Corea -una vez entre en vigencia el TLC- sin pagar aranceles.

Corea tiene particular interés en los sectores colombianos de la petroquímica, electrónica, iluminación, minería, infraestructura vial, industria petrolera, vivienda, manufacturas, software, industria automotriz, fondos de capital y energía, en algunos de los cuales ya tiene negocios establecidos y en marcha. Nos puede aportar, fundamentalmente, inversiones y tecnología.

Ejemplo en América Latina de los beneficios de los TLC son Perú, Chile y México. Perú creció económicamente en cinco años, al 8 %, atrajo 1,200 nuevas empresas y creó dos millones y medio de nuevos empleos. Chile, en seis años, triplicó sus exportaciones a Corea. Y México, en dos décadas del tratado con Estados Unidos, ha crecido en un 40 %. Entre México, Canadá y Estados Unidos, países con los cuales Colombia tiene tratados comerciales, se mueve actualmente un trillón de dólares en operaciones comerciales triangulares. Chile ha firmado 22 acuerdos comerciales con 59 países, y tiene aranceles en promedio del 2 %. Actualmente mantiene 12 embajadas, 4 consulados y 14 oficinas comerciales en el Asia. Exporta en total 80 millones de dólares, de los cuales, el 46 % se dirigen a ese continente. Nosotros, solo la tercera parte de esa cifra. El comercio de Corea con Chile es de 7.300 millones de dólares, y el de Corea con México, asciende a 12 mil millones de dólares.

Corea, que es más pequeño que el Vichada, salió en 50 años de las cenizas de la guerra, a exportar  555 mil millones de dólares al año, ocupando el décimo primer lugar, entre las economías más desarrolladas del mundo. Es el primer exportador de microchips, con lo que se maneja la tecnología, segundo productor mundial de petroquímicos, sin una sola gota de petróleo, quinto productor mundial de carros y séptimo exportador mundial de textiles.

Si queremos consolidar nuestro futuro económico tenemos que exportar, por ser este el gran motor de la economía. Acá hay 107 exportadores registrados, pero solo cuatro empresas exportan más de 500 mil dólares. Según la CEPAL, solo el 0,4 % de las empresas del país exportan. En Uruguay lo hace el 1,6 %, y en El Salvador, el 08 %, o sea, el doble de nosotros. Solo el 1 % de los exportadores colombianos concentran el 80 % de sus ventas al exterior. Colombia exporta por habitante menos que el Ecuador. Y Chile, con 60 % menos de población, exporta 40 % más que nosotros. A través de los TLC bien podríamos duplicar o triplicar estas cifras.

En el mundo hay tres billones de dólares guardados en bancos y corporaciones, que buscan llegar a países con estabilidad económica, y ésta se asienta fundamentalmente en la paz. Por ello el gobierno Santos se la está jugando, con éxito, para acabar con más de cincuenta años de hostilidades y alcanzar la paz. Sin ella no habrá inversiones, ni capitales, ni producción, ni trabajo. El dinero es cobarde. No va sino a lugares en donde hay posibilidades de ganancias y estabilidad económica.

Estas tienen como premisa ineluctable la paz. Con paz, como lo ha anotado el gobierno, nuestra economía crecería 2 puntos más por año, lo que llevaría al país a que en el 2026, fuera un 28 % más rico. Y en el 2034, un 52 % más. En cuatro años de paz Colombia ganaría 15 billones de pesos en crecimiento e impuestos. En 8 años la paz generaría1.5 billones de pesos en nuevos empleos. ¿Podemos pedirle algo más a la paz?

(*) Presidente de la Cámara Colombo Coreana de Comercio e industria
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