Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2013/09/10 00:00

    Ministra Campo, ¿el problema es calidad, hogares o Fecode?

    El asunto que debe mirar también la ministra de Educación es el concepto de educar pues lidera una entidad que mal ha concebido este concepto.

COMPARTIR

El asunto no solo es tener un título de maestría o un PhD. Un problema son los casos de docentes que no cuentan con el espíritu educador marcado tanto por la falta de paciencia como por la ausencia de entendimiento a las necesidades de los alumnos y peor aún si hay carencia de disciplina para estudiar e investigar. 

El respeto que el docente trasmite a sus estudiantes es otro elemento que se requiere en el salón de clases. Pero eso respeto debe nacer del conocimiento, no de la presencia de una autoridad en el aula. Asimismo se debe tener en cuenta que lo primero que debe tener una persona que ostenta el título de magister es la virtud para la investigación. Desde luego que menos no se puede esperar de un PhD. Si ello no es así, no se gana nada calificar a un docente por el hecho de que tenga uno de esos títulos.

Ahora, el asunto que debe mirar también la ministra de Educación es el concepto de educación. Pues, lidera una entidad que mal ha concebido la definición de educación puesto que solo se observa como la enseñanza de un docente en una institución educativa. Un estudiante en un alto porcentaje es el reflejo de lo que ve en su casa y lo que ha aprendido de sus padres. 

En este orden de ideas, ministra Campo, si quiere calidad en la educación le sugiero extender el concepto de educación también a los hogares y en especial a los padres de cada estudiante. Es indispensable hablar con el Instituto de Bienestar Familiar. Esta es una entidad que no solo debe mirar los estratos bajos. También debe cumplir una función relevante y urgente en los altos estratos.

El concepto de diálogo, respeto, valoración a la academia y a los docentes debe cultivarse en el hogar. El matoneo que se evidencia en los colegios tiene su origen en el hogar. El respeto por las diferencias debe nacer en el hogar; me refiero a las diferencias en las ideas y este es más importante porque de aquí se desprende que se puedan tolerar otro tipo de diferencias. Bajo estos cimientos, ministra Campo, debe construir la reforma educativa. 

No solo considere un lado de la ecuación. Mire los dos: oferta, demanda e incluya una ecuación simultánea; la educación en los hogares.

Realizar una reforma educativa como la pretende adelantar, haciendo de las mediciones y evaluaciones la única forma de medir las variables, significa que el modelo conducirá al sector a un ambiente de intolerancia, competencia desleal y divisiones.

Es importante capitalizar las experiencias recogidas del paro campesino. Razón tuvo el presidente Santos cuando dijo que no había tal paro campesino. Sí, el paro no estaba cimentado en las verdaderas necesidades del campo y de aquellos que se echan el bulto al hombro para sacarlo a la venta. Estuvo sesgado por el flujo de caja de algunos de los líderes que les gusta hacer demagogia.

Lo que propone Fecode no es nuevo. Al igual que el paro pasado es una polémica que viene desde comienzos del siglo pasado. La calidad es el caballo de batalla de todas las administraciones. Esta variable no es fácil de medir. Por ello es un enigma. Una forma de hacerlo es la que existe hasta el momento; las pruebas Saber a los colegios. 

Entre otras cosas, estas pruebas se hacen con base a muestras y ellas reflejan las diferencias educativas en la cual es muy responsable el Estado y los hogares. En ellas se está haciendo pública la falta de diseño de una política educativa paretiana y evidenciándose la desigualdad educativa. En ellas se está promoviendo que los colegios formen a sus estudiantes para presentar pruebas y memorizar respuestas pero no para la igualdad social y la disciplina académica. ¿Cómo se puede decir que el resultado obtenido esta dado en la misma unidad de medida siendo la medición desde muestras no homogéneas?. Pues se trata de medir colegios y no educación. Señora ministra, este tipo de mecanismos crea asimetrías en el diseño de políticas. 

El argumento para llegar a esa afirmación es la diferencia existente entre colegios, pero aun así se pretende obtener una medida para calificarlos a todos bajo un mismo concepto. Este falso conjunto está formado por diferentes elementos (los colegio no son iguales) y desde ese punto de vista no se puede definir como conjunto y por ello no se pueden hacer mediciones. 

A menos que se defina como el conjunto de la educación en Colombia y desde esa óptica se deben considerar otras variables como estratos sociales, hogares, número de hermanos, proyecto educativo institucional, ubicación geográfica, entre otras variables. No siendo así, una lista de colegios no dice mayor cosa en cuanto a la calidad de la educación en Colombia y con ello no se pueden diseñar políticas. No es la lectura de los colegios buenos, regulares o malos. 

Finalmente, un paro educativo supone ejemplos de educación y ausencia de actos violentos. Señores participantes del paro: ¿tienen sus ideas la suficiente agresividad intelectual como para llamar la atención? 

Ministra, ¿usted entiende que el conocimiento es el único bien que no se deprecia a nivel social pero su actualización a nivel individual debe ir a velocidades superiores con respecto a la variación de los precios?

*Magister en economía
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1839

PORTADA

Odebrecht: ¡Crecen los tentáculos!

Las nuevas revelaciones del escándalo sacuden al Congreso y al director de la ANI. Con la nueva situación cambia el ajedrez político al comenzar la campaña electoral.