Domingo, 22 de enero de 2017

| 2010/05/23 00:00

Mockus y su 'buenismo' con Chávez

Para Colombia es un acto de agresión que otro estado proteja y dé cobijo en su territorio a grupos armados que atacan a nuestra fuerza pública.

Mockus y su 'buenismo' con Chávez

El 'buenismo' en política consiste en creer que las buenas intenciones y el apaciguamiento lo solucionan todo. Para calmar a Chávez, Mockus ha prometido no volver a realizar una acción como el bombardeo al campamento de Raúl Reyes en Ecuador. Un gesto típico del 'buenismo'. Lo que no ve Mockus es que esta promesa unilateral y sin condiciones equivale a darle a la guerrilla patente de corso para establecerse en? territorios de países fronterizos y preparar desde allí ataques contra nuestro país, y para que cualquier gobierno vecino lo tolere y se haga el de la vista gorda.

Semejante promesa requeriría necesariamente de un compromiso previo, escrito y claro de parte de los países vecinos para no tolerar, por acción o por omisión, el establecimiento de grupos irregulares colombianos en su territorio, y para perseguirlos de manera franca y decidida cuando ello llegare a ocurrir. Este compromiso mutuo, mediante el cual Colombia no atacará a la guerrilla por fuera de su territorio a condición de que el país vecino no tolere su presencia en el suyo, equivaldría para todos los efectos en un tratado de no agresión. Y estos tratados se firman cuando no hay confianza entre las partes y se quiere prevenir o evitar un conflicto mayor. Pero cuando existe confianza mutua y la cooperación fluye armoniosamente -como, por ejemplo, con Brasil y Perú-, esos tratados sencillamente no son necesarios. Caso distinto es Venezuela, donde es difícil imaginar que por iniciativa propia Chávez persiga, capture y entregue a los miembros de las Farc que están establecidos y operando desde su territorio, tal y como lo demostró un informe de El Espectador en días recientes. Por esta razón, antes que renunciar a nuestro derecho a la legítima defensa, con Chávez deberíamos presionar la firma de un tratado de no agresión verificado por la comunidad internacional.

Porque, en efecto, para Colombia es un acto de agresión que otro Estado proteja y dé cobijo en su territorio a grupos armados que atacan violenta y permanentemente a nuestra fuerza pública y a la sociedad en general. Colombia no puede renunciar de manera unilateral y definitiva a ejercer el derecho natural a la legítima defensa que está consagrado en el Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas. Colombia nunca ha tenido ni tendrá ninguna intención de agredir a ningún país vecino y siempre ha privilegiado los cauces diplomáticos para la resolución de conflictos; pero esta decisión de principios no puede conducirnos a renunciar a nuestros derechos, porque esto equivaldría a invitar a terceros hostiles a que nos agredan de manera ilegal e impune.

Mockus se equivoca cuando señala en todas sus intervenciones que el bombardeo a 'Raúl Reyes' fue un acto ilegal y que, por tanto, Colombia debe resarcir los daños y comprometerse a no repetirlo. A la luz del derecho internacional fue un acto de legítima defensa plenamente justificado, pues cumplió con todos los principios requeridos para que se configure un acto de esa naturaleza: hubo una agresión ilegítima previa, como fueron los persistentes ataques de las Farc preparados desde el campamento permanente de 'Reyes' en Ecuador; existió proporcionalidad de medios, pues fue un ataque quirúrgico contra el campamento de 'Reyes' y no contra bienes ni población ecuatoriana; y había un estado de necesidad, pues se realizó para proteger un bien jurídico superior, como es la seguridad nacional de Colombia, luego de que el gobierno colombiano agotara todas las vías diplomáticas para solicitarle al gobierno ecuatoriano impedirle a las Farc operar desde su territorio. La legítima defensa es, pues, una afirmación del derecho, ya que nadie puede ser obligado a soportar lo injusto.

Por eso Colombia puede disculparse por esta acción cada vez que se lo soliciten, como en efecto lo ha hecho en todos los foros internacionales; pero lo que no puede hacer es arrepentirse de haberlo hecho, pues esto sería como reconocer un delito, cuando en realidad fue un acto legítimo. Porque hay algo que debe quedar claro: el origen de nuestras tensiones diplomáticas con Ecuador fue el establecimiento permanente y tolerado en su territorio del campamento de comando del máximo dirigente de las Farc. El bombardeo del mismo no hubiera ocurrido si dicho campamento no hubiera existido y si las autoridades ecuatorianas no lo hubieran tolerado.

Pero Mockus cae en el 'buenismo' de pensar que las buenas intenciones, los buenos sentimientos y el apaciguamiento son suficientes para apartar a gente como Chávez del mal camino de apoyar y proteger a las Farc. Así fracasó Chamberlain con Hitler y la consecuencia fue la Segunda Guerra Mundial. Frente a Chávez, Mockus se me antoja demasiado Chamberlain.

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