Miércoles, 1 de octubre de 2014

| 2013/09/14 00:00

Mucho abogado y poca justicia

A este país le sobran abogados y le falta justicia. Le sobran pantalleros del derecho y le faltan auténticos jueces.

Foto: SEMANA.

Mientras el país se estremecía con el bajonazo en la popularidad del presidente Santos, a nadie pareció importarle uno de los datos más inquietantes de la última encuesta de Gallup: un 74 por ciento de los colombianos dijeron no creer en la justicia.

 

No es la coyuntura. No son los paros o los cambios en el gabinete o el desarrollo del proceso de paz. La imagen del sistema judicial cae sistemáticamente y la desconfianza del 74 por ciento en el aparato judicial no es una cifra aislada. Hace un mes, el estudio de Napoleón Franco arrojó un resultado similar y la semana pasada se reveló la encuesta nacional de necesidades jurídicas que el ministerio de justicia desarrolló con apoyo del Banco Mundial, en el que queda claro que siete de cada diez colombianos opina que la justicia es muy lenta, y cuatro de cada diez siente que es muy corrupta.


Ser juez en Colombia o ejercer el derecho bajo estas condiciones debería llevar a los jóvenes en busca de profesión a una profunda reflexión. Pero no. Una gran mayoría de bachilleres quieren ser abogados y si para serlo hay que acomodarse al statu quo, ¡qué más da! 


En el país existen más de 100 facultades de derecho, cerca de 50 mil estudiantes que esperan su título como jurisconsultos y 221,463 abogados con tarjeta profesional de acuerdo con la última actualización del Consejo Superior de la Judicatura.


Somos el segundo país del mundo con más abogados por cada cien mil habitantes, después de Costa Rica, según el Centro de Estudios de Justicia de las Américas, y a pesar de que una buena parte de nuestros jóvenes quieren ser abogados, pocos se cuestionan si la justicia funciona bien o mal.


En las facultades de derecho existe una gran preocupación por aprenderse todos los incisos de un código pero no se siente un descontento con lo que está ocurriendo fuera de las aulas. No aparecen estudiantes de derecho protestando y proponiendo cambios o abogados recién graduados que cuestionen el mal ejemplo de unos cuantos magistrados poderosos que están entregados a las componendas electoreras en la rama judicial.  


Nos estamos acostumbrando a los jueces que se pronuncian a través de comunicados de prensa o entrevistas en la radio y no mediante sentencias sólidas y bien argumentadas.


A la hora de encontrar referentes para el ejercicio del derecho, los prospectos de abogados se fijan en los litigantes que más salen en televisión con la convicción de que son los que hacen más plata y tal parece que eso es lo único que les importa.   


Por eso digo que a este país le sobran abogados y le falta justicia. Le sobran pantalleros del derecho y le faltan auténticos jueces. Nos falta el sentido crítico y nos sobra la aplicación mecánica de leyes injustas que deberíamos reformar.    


El descrédito de la justicia es el reflejo de una sociedad descompuesta. No sé al resto de mis colegas, pero a mí sí me aterra que la profesión que escogí sea sinónimo de desprestigio en todos lados. ¿Qué nos está pasando? 

 

Twitter: @JoseMAcevedo

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