Domingo, 19 de febrero de 2017

| 2016/07/28 13:53

Mejor candidata… peor escenario

Me atrevo a vaticinar que en Colombia se requerirá la combinación de las ventajas de los candidatos americanos, en un solo personaje.

Nancy Patricia Gutiérrez.

La democracia americana nuevamente la saca del estadio; luego de un mandato de siete años del primer presidente afroamericano, se materializa por primera vez, la candidatura presidencial de una mujer.

Claro está que Hillary Clinton no llega a tal posición por ser mujer, ni por ser la esposa de un expresidente de los Estados Unidos. Se la ha ganado.  Si bien ha gozado de las mieles del poder, también ha tenido que soportar las inclemencias de la actividad política: críticas destructivas, burlas, acusaciones, investigaciones y quizás lo más doloroso, el riesgo de acabar con su familia, que como muchas otras, se vio expuesta al desamor, a la infidelidad, a la competencia, pero que por la férrea voluntad de quien sabe para dónde va y por qué lo hace, logró dejar atrás tantos sinsabores y  convertirse en la candidata más precisa para ganar, pues como se diría popularmente, está más preparada que un yogurt; por eso no le fue difícil decir a su ex rival Sanders, que “será una extraordinaria presidenta”;  sin embargo tiene en su contra el peor escenario, que parece montado para favorecer a Trump.

Los americanos tienen dos opciones: Primero, elegir a una mujer con liderazgo y claridad en sus propuestas, cuya personalidad derivada de la disciplina exigida por su papá (veterano de la Marina de la Segunda Guerra Mundial) y la bondad de su mamá (voluntaria metodista con un pasado difícil), que inspiró la sensibilidad social de la casi presidenta americana, deportista, Girl Scout, formada en escuela pública y en universidades privadas, exitosa abogada y profesora de derecho penal,  que se desempeñó de manera sobresaliente tanto  como primera dama de Arkansas, como luego de los Estados Unidos, Senadora y ex Secretaria de Estado.  Segundo:  si al estilo Británico, se salen de la política global para generar una ola de corte nacionalista, encabezada por un magnate que poco habla, que luce agresivo, que desafía el comportamiento político de los americanos y hasta las tesis de su partido, pero  que parece tener el viento a su favor.

Es insólito que Isis termine ejerciendo la jefatura de debate, pues cada que comete un acto terrorista en cualquier parte del mundo, suben los indicadores de Trump en confianza, liderazgo y eficacia; así mismo, cada que se reportan crueles escenas de inmigrantes ilegales, (solo en Colombia en estos días  se están deportando 900 extranjeros ilegales, entre ellos 20 niños, provenientes de Cuba, Haití, China, Ghana y Congo, que estaban en tránsito hacia Estados Unidos), aumenta el número de quienes creen que el candidato garantizará más puestos de trabajo para los americanos y que es más inspirador que Hillary, aunque sea ella más inteligente y preparada.

Me atrevo a vaticinar que en Colombia se requerirá la combinación de las ventajas de los candidatos americanos, en un solo personaje: capacidad, trayectoria con resultados y propuestas inspiradoras que den confianza al país; sobre todo, si se firman los acuerdos de la Habana, tendrá que haber un fuerte líder que verifique el cumplimiento del desarme, del cese de la violencia y del narcotráfico, que garantice la seguridad jurídica y la seguridad de la gente, para que haya inversión, desarrollo y realmente una paz duradera. ¿Quién logrará combinar a Hillary y a Trump?

Otro tema: Con los inmigrantes venezolanos, nos corresponde hacer exactamente lo contrario a lo propuesto por Trump; abrir las fronteras y los corazones.

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