Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2014/06/14 00:00

    Qué gana el país de la negociación con las FARC y el ELN.

    La pregunta sobre los beneficios que traerá la firma de los acuerdos de paz es central para las sociedades urbanas del país y las ganancias son de diferente índole.

COMPARTIR

Actualmente  los datos sobre la presencia guerrillera en el país son los siguientes: el grupo guerrillero de las FARC hace presencia en 242 municipios del país. De estos, en 111 municipalidades tienen una amplia capacidad de injerencia en la vida política y social. Estos 242 municipios se agrupan en 14 regiones del país, donde vive un poco más del 12 % de la población total colombiana. 

Por su parte, la guerrilla del ELN opera en 92 municipios colombianos, ubicados en siete regiones del país, de las cuales en cuatro tienen una capacidad de injerencia importante. En promedio, las FARC realizan 1900 acciones armadas por año, aunque para el 2014 esta cifra se reduciría debido a las treguas y la nueva estrategia adoptada por la guerrilla. Por su parte, el ELN en los últimos años ha hecho en promedio 450 acciones armadas anuales. Vale la pena aclarar que en la actualidad las siete regiones donde opera el ELN coinciden con zonas de presencia de las FARC.

Al analizar la regionalización de estos grupos armados ilegales, se puede concluir tres cosas. Primero, de las 14 regiones donde operan las FARC, hay una presencia importante de economías ilegales en 11 de ellas y pasa lo mismo en seis de las siete del ELN, ya sean cultivos de uso ilícito, minería ilegal o rentas ilegales urbanas. 

En segundo lugar, en estas regiones del país hay poca población, cerca al 12 % de los habitantes del país, lo que significa que al menos las 20 ciudades principales de Colombia no viven el conflicto armado, a excepción de Medellín y Neiva que sí lo han padecido. Por ello, el discurso de la paz se siente alejado de la realidad en estas zonas urbanas. 

Por último, estas zonas son fronteras agrícolas y han estado marginadas de los circuitos económicos centrales de Colombia.     

De tal forma que la pregunta sobre los beneficios que traerá la firma de los acuerdos de paz es central para las sociedades urbanas del país. Estos beneficios son de diferente índole. Podrían dividirse en beneficios de corto, mediano y largo plazo. Aquellos de corto plazo son los que se sentirán en las 14 regiones donde actualmente operan las estructuras guerrilleras pues se reducirán la instalación de minas anti-personales, el reclutamiento de menores, los bombardeos y en general habrá un alivio en la situación humanitaria en estas zonas. De hecho, las Fuerzas Militares han confirmado la existencia de cerca de 600 campos minados en todo el país y estos podrán comenzar a desmontarse una vez firmado el acuerdo de paz, aunque esta labor no será rápida. Mientras que un beneficio inmediato no se sentirá en las grandes ciudades.

El segundo tipo de beneficios son aquellos de mediano plazo, que se caracterizan por un cambio en la inversión del presupuesto nacional, ya que en épocas de paz los recursos invertidos en temas de seguridad se reducirán paulatinamente y estos podrán ser reinvertidos en salud, educación o infraestructura. Este proceso de cambio en materia de inversión quizá tarde algo menos de una década. 

Igualmente, algunas zonas donde hoy operan las guerrillas podrían ser objeto de inversión en materia petrolera o minera, lo que llevaría a que varias de estas zonas podrían entrar en una etapa de crecimiento económico y con ello beneficiar a todo el país.  

Por último, la firma del proceso de paz permitiría integrar al circuito nacional a una gran cantidad de población históricamente excluida e iniciar el desarrollo sostenible en estas zonas del país. Estos beneficios a mediano plazo serán importantes para  las zonas urbanas y centrales de la Nación.  

Sin duda el principal beneficio del mediano plazo se refiere a que la firma del proceso de paz permitirá reconstruir los lazos sociales, sanar la heridas y reparar a las víctimas del conflicto armado, pero sobre todo sembrar las garantías de no repetición en las zonas azotadas por las cinco décadas del conflicto.  

Los beneficios a largo plazo podrían ser resumidos en dos grandes líneas. La primera, y tal vez el logro más importante que se alcanzaría con la firma del diálogo, es que Colombia por fin cerraría el ciclo de la justificación política de la lucha armada. Durante los dos siglos de vida republicana del país, sectores poblacionales, élites e individuos han justificado la violencia a partir de argumentos políticos. Una vez firmado el proceso de paz con ambas guerrillas, podrán emerger estructuras criminales e incluso sectores de estas se pueden quedar en armas, pero ya no serán estructuras justificadas políticamente, sino un asunto de criminales y las discusiones sociales comenzarán a ser un tema de debate democrático.

La otra línea se refiere a que el ejercicio de la oposición y la consolidación de alternativas políticas a las actuales élites ya no serán satanizadas o acusadas de mantener relaciones con organizaciones criminales. Y lo más importante es que la utilización de actores criminales por parte de élites regionales o nacionales para la limitación de la competencia electoral no será una alternativa. 

Las élites regionales justificaron su alianza con grupos paramilitares bajo la disculpa de necesitar protegerse de los grupos guerrilleros y mediante esa alianza asesinaron, desplazaron y desaparecieron cientos de militantes de organizaciones sociales y partidos de izquierda. Con un proceso de paz firmado con ambas guerrillas y con la aplicación de los acuerdos en La Habana, este riesgo se reduciría de forma sustancial.  

*Fundación Paz y Reconciliación. 
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.