Martes, 2 de septiembre de 2014

Foto: .

| 2013/07/02 00:00

Negociación en medio del conflicto armado

por Wilson López López*

Nuestro proceso es comparable con otros que han sido exitosos y de ellos podemos aprender los caminos recorridos, aciertos y desaciertos.

Los procesos de negociacion son tan antiguos como la historia de la comunicación humana aún cuando los estudios sistemáticos sobre las condiciones de la negociación de conflictos son propios de la historia reciente de las ciencias sociales. La mayor parte de ellos terminan por identificar un conjunto de condiciones, de formas y acciones para incrementar la probabilidad de éxito de un proceso de negociación. Vicenc Fisas en varios de sus exelentes trabajos sobre procesos de paz y negociacion de conflcitos armados en el mundo señala algunas de las condiciones necesarias para adelantar un proceso de negociación, que recojo aquí para recordar las complejidades de un proceso social dinámico como la negociación de conflictos armados, estos son:


Lograr que “participen los actores clave” en la negociación. Que sean realmente los que representan al grupo o que han sido legitimados para representarlo. Acordar “cómo y quién dirigirá el proceso”. En ocasiones se acuerda que sea un tercero quien juegue este papel (como fue el caso de Irlanda). Propiciar que “los lideres no pierdan el apoyo de sus bases”, pues podría suponerse que se esta entregando el proceso; lo que ha pasado es que la pérdida de contacto entre los líderes que están negociando y su grupo, genera fracturas, surgen nuevos actores que con otros nombres continúan el conflicto. Precisar “la forma cómo se tomaran decisiones”, por ejemplo, para el caso colombiano se ha repetido que: “no se acuerda nada definitivamente hasta que todo este acordado” (esta consigna fue usada en Irlanda del Norte); en otros casos, se busca consensuar cada una de las decisiones (como ocurrió en Suráfrica). Se puede “cambiar el orden de los temas a discutir” y es preferible que incluso los más controvertidos se dejen para el final. Ademas, en un conflicto, como el colombiano, una de “las partes, la más débil en el proceso exija medidas de proteccion”; aquí ya tenemos historia de líderes muertos después de procesos de negociación lo cual genera desconfianza entre las partes. Se suelen “exigir medidas que garanticen el cumplimiento de lo pactado”. Esta es una de las más complejas acciones para conseguir. Hoy se tejen debates frente a las salidas jurídicas y políticas para asegurar la legitimidad legal de lo pactado. Es necesario buscar “explicitar los intereses comunes”, literalmente, este es un espacio indispensable para construir confianza. “Definir las estrategias de comunicación y confidencialidad” del proceso. “Disminuir la intensidad de los fracasos del proceso”, buscar darle final a un proceso de tan larga duración requiere saber que se tendrán dificultades y que es necesario darle tiempo. “Fijar conjuntamente calendarios realistas”, sin buscar resultados precipitados. “Estabilizar la agenda, que los temas no cambien”. Buscar “la mediación de terceros”, cuando se presenten situaciones donde haya rupturas entre las partes. “Crear espacios de acercamiento y discusión informales” entre los actores involucrados. “Utilizar canales paralelos”, cuando sea pertinente hacer foros abiertos y discretos que permitan la discusión de los temas buscando múltiples miradas. “Las negociaciones nunca son lineales sino cíclicas y con altibajos”, en diversos momentos los diálogos pueden parecer un fracaso y es necesario darse tiempo para reanudar las conversaciones. Tener en cuenta “las dimensiones vertical y horizontal de los diálogos”, la necesidad de contar con las fuerzas políticas, económicas y militares con poder que pueden incidir facilitando o obstaculizando el proceso.


Seguramente, muchos de los elementos mencionados se han tenido en cuenta. Por ejemplo, cuando vemos declaraciones de parte y parte, en las que “parece” que se atacara al proceso, lo que ocurre, probablemente es que se busca es ganar la confianza de las bases y de los actores que son fuente de poder y que pueden oponerse desde dentro. No podemos pretender ademas, que luego de múltiples intentos fracasados todo el proceso se mueva en forma perfecta y sin altibajos. Debemos entender que existirán momentos de crisis, más aún como en nuestro caso, no se hace un alto al fuego.


Debemos prepararnos para la pos negociación y los procesos que con lleven al desarme, el cual como lo muestran otras experiencias debe ser verificable por comisiones independientes, con o sin el requisito de la entrega de armas o si las mismas son sepultadas en la selva. En muchos procesos supuestamente se entregaron armas y luego o se compraron nuevas o se evidenció que la entrega fue una ficción. Además, se deben buscar medidas para garantizar la seguridad y la incorporación a la vida en sociedad de quienes se han desarmado, esta condición es tal vez una de las más complejas pues se trata de desarrollar acciones de mediano y largo plazo que permitan ofrecer y encontrar los mecanismos que aseguren que estos grupos entren en el sistema educativo y productivo en forma segura y estable. También se han de hacer explícitos los intentos por boicotear el proceso por parte de los grupos que no están interesados en que el mismo tenga éxito.


Fisas en numerosos trabajos describe múltiples experiencias en el mundo. Nosotros no somos la excepción. Nuestro proceso es comparable con otros que han sido exitosos y de ellos podemos aprender los caminos recorridos, aciertos y desaciertos. Tendremos que leerlo y releerlo para entender el proceso. 


*Grupo Lazos sociales y Culturas de Paz. Profesor asociado Pontificia Universidad Javeriana. Editor Universitas Psychologica. Correo electrónico: lopezw@javeriana.edu.co. Twitter: @WilsonLpez9

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×