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Opinión

  • | 2017/06/04 18:26

    “Y usted ¿qué gracia sabe hacer?”

    Putin con sus interpretaciones musicales ha logrado importantes efectos políticos. Nicolás Maduro ha tratado de seguir el ejemplo. Las habilidades de dirigentes les han generado muchas veces más resultados que los aburridos discursos.

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A veces en los colegios, para las presentaciones preguntaban a los alumnos “Y usted ¿qué gracia sabe hacer?”

La excelente interpretación de Vladimir Putin de una linda canción de música country norteamericana en un concierto benéfico en San Petersburgo, acompañado por conocidas estrellas, le generó simpatías en todo el mundo. Previamente había tocado al piano dos canciones rusas en la residencia del presidente de China en una visita oficial que hizo a ese país.

Puede parecer extraño, pero Putin sagazmente con sus interpretaciones musicales ha logrado en breve tiempo lo que sus rivales en Europa no han podido conseguir con reuniones, intervenciones públicas y entrevistas.

Ni corto ni perezoso Nicolás Maduro siguió el ejemplo e interpretó, al piano una melodía, que al parecer se llama “La Constituyente”. El video publicado por los servicios de información del estado, aunque produjeron el rechazo de voceros de la oposición que consideraron que era un “show ridículo”, también produjo sorpresa y reacciones favorables en algunos sectores.

Eso sabido que Bill Clinton cautivó a los norteamericanos, entre otras cosas, por ser un excelente saxofonista. Incluso en las fiestas que se hicieron en Washington cuando asumió por primera vez la Presidencia de los Estados Unidos, los asistentes lo aclamaron y se vio obligado a tocar varias veces.

En Colombia no nos quedamos atrás. Una de las armas secretas del general Francisco de Paula Santander fue su habilidad con el tiple y la guitarra. En especial una canción llamada La cholita y el bambuco El aguacerito, muy famoso en la época de la Independencia. Con ellas, no solamente conquistó a Tomaza Ibáñez, sino que consiguió muchos adeptos dentro de la sociedad bogotana.

Hubo también excelsos poetas. Miguel Antonio Caro, el polifacético y controversial presidente de nuestro país, recitaba frecuentemente la conocida poesía Patria que hasta hace algunos años era de obligatorio aprendizaje en las escuelas: “¡Patria! Te adoro en mi silencio mudo y temo profanar tu nombre santo…”, colocando a los extasiados oyentes a su lado.

Mientras que el no menos debatido José Manuel Marroquín, era conocido por su gramática en versos: “…con zeta se escriben azada, vergüenza, hozar, despanzurra, bizcocho, azafrán, azufre, bizarro…” y por sus poesías entre ellas La Perrilla: “…es flaca sobremanera toda humana previsión pues en más de una ocasión sale lo que no se espera…”. Sin embargo, sus habilidades como poeta y gramático no impidieron que, durante su administración, Panamá se separara de Colombia. Causada, entre otras cosas por la actitud de Caro en el Congreso, que por su enemistad con Marroquín lideró el rechazo al tratado Herrán-Hay con los Estados Unidos en 1903.

Abdalá Bucaram, presidente del Ecuador que fue destituido al ser declarado “loco” por el Congreso seis meses después de haber asumido el poder, visitó a Colombia y durante la visita, con banda presidencial y todo interpretó varias canciones públicamente y repartió entre los dignatarios colombianos un disco con las canciones que frecuentemente interpretaba por la televisión nacional. No era tan loco. Su popularidad la logró cuando alcanzó la marca nacional de atletismo y el campeonato suramericano de 400 metros planos.

Para no hablar del músico panameño Rubén Blades, que en 1994 participó en las elecciones presidenciales de su país, en las que quedó en tercer lugar y ha anunciado su postulación para 2019, con buenas posibilidades de éxito.

No se sabe qué habilidades musicales tengan Trump ni Santos, cuya popularidad está tan baja: sin embargo, en cualquier momento nos sorprenden. Antes de que James Rodríguez o Shakira aparezcan en el escenario político…y ahí sí…

(*) Profesor de la facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario

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